He creĆdo necesario hablaros con mĆ”s profundidad sobre los riesgos de la maniobra Kristeller durante el parto (mĆ”s concretamente en el expulsivo), despuĆ©s de darle varias vueltas a una tragedia que ocurrió en Careggi (Italia). Una mujer de 36 aƱos que acudió al hospital, acabó con el bazo roto, una lesión que podrĆa haber tenido como causante la citada maniobra, aunque tambiĆ©n son posibles otras causas y los hechos aĆŗn se estaban investigando.
Annalisa habĆa tenido un embarazo de lo mĆ”s normal y saludable, pero despuĆ©s de recibir el alta (y con el bebĆ© en casa), tuvo que volver a ingresar de urgencias debido a la complicación presentada. Los hechos estĆ”n siendo esclarecidos, por lo que no ahondaremos en ello, pero sĆ es importante aprovechar este caso para explicar con rigor quĆ© supone realmente esta intervención.
¿Qué es la maniobra de Kristeller? (o maniobra invisible)
Consiste en la realización de presión directa sobre el fondo uterino (con las manos o el antebrazo) durante la segunda etapa del parto; se utiliza con el objetivo de que el expulsivo sea mĆ”s corto y de āayudarā a que el bebĆ© descienda por el canal de parto. En la prĆ”ctica, la matrona, ginecólogo u otro profesional se coloca generalmente al lado de la parturienta y empuja con fuerza hacia abajo sobre la parte alta del Ćŗtero, intentando sincronizar la presión con las contracciones y los pujos de la mujer.
DirĆ© que, pese a su frecuencia histórica (se ha estimado que puede haberse usado en alrededor de uno de cada cuatro partos vaginales en determinados contextos), la OMS y el Ministerio de Sanidad la desaconsejan, teniendo en cuenta los riesgos que tanto para la madre como para el bebĆ© presenta, y la ausencia de beneficios demostrados en la mayorĆa de estudios disponibles. En EspaƱa, algunas encuestas y anĆ”lisis en centros asistenciales han seƱalado cifras elevadas, llegando a estimarse su uso en aproximadamente uno de cada cuatro partos vaginales en determinados contextos.

Kristeller: ¿para qué correr el riesgo?
Si la realización de la maniobra no estĆ” exenta de riesgos importantes, y la evidencia cientĆfica no le atribuye beneficios claros en la reducción de cesĆ”reas ni de partos instrumentales, Āætiene sentido seguir utilizĆ”ndola? Como ya he comentado, se pretende que la cabeza del bebĆ© se acerque a la vagina, o que empiece a salir (dependiendo de la posición en la que estĆ©), aplicando presión desde arriba para āempujarā al feto hacia el canal del parto.
A mà me parece que un parto es un proceso fisiológico y lo único que consigue el intervencionismo injustificado es interrumpirlo o modificarlo, frecuentemente en beneficio de los intereses organizativos o de tiempos de los profesionales que atienden, en lugar de centrarse en las necesidades reales de madre y bebé. Yo a eso lo llamo violencia obstétrica, porque implica actuar sobre el cuerpo de la mujer sin beneficio probado y, demasiadas veces, sin información ni consentimiento.
Fue Samuel Kristeller quien en 1867 āinventóā la maniobra, y durante dĆ©cadas se popularizó como forma de acelerar partos difĆciles cuando se disponĆa de menos recursos y monitorización. Sin embargo, hoy sabemos que el balance entre riesgos y beneficios es muy desfavorable, y por eso el Ministerio de Sanidad recomienda que su frecuencia sea del 0 por ciento en la atención al parto normal.
A pesar de ello, todavĆa se realiza en muchos lugares y, ademĆ”s, a menudo de forma opaca: es invisible porque no se hace constar en la Historia ClĆnica, y con demasiada frecuencia se realiza sin el consentimiento informado de la embarazada. Esta falta de registro y transparencia dificulta que las familias puedan posteriormente demostrar lo ocurrido si se producen complicaciones.

CuƔndo se usa y quƩ alternativas existen
En la prĆ”ctica, la maniobra de Kristeller o presión fundal se ha utilizado cuando los profesionales perciben que hay progreso lento en la segunda etapa del parto, cuando existe agotamiento materno o cuando se quiere acortar el periodo de pujos por alguna condición mĆ©dica de la madre o del bebĆ©. TambiĆ©n se ha llegado a emplear de forma inadecuada en algunos casos de distocia de hombros, a pesar de que las guĆas clĆnicas lo contraindican explĆcitamente en esa situación.
Sin embargo, los ensayos clĆnicos y revisiones sistemĆ”ticas disponibles no han demostrado un beneficio consistente en reducir cesĆ”reas, evitar partos instrumentales o disminuir la duración del expulsivo cuando se recurre a esta maniobra, ni aplicada manualmente ni mediante cinturones inflables.
Las recomendaciones actuales apuntan a alternativas mĆ”s seguras y respetuosas con la fisiologĆa del parto cuando el expulsivo se alarga: permitir mĆ”s tiempo en un entorno seguro, cambiar la posición materna (por ejemplo, vertical, de lado o en cuatro apoyos), ofrecer un apoyo continuo a la mujer, utilizar ventosa o fórceps cuando realmente estĆ”n indicados y, si estas opciones no son adecuadas, valorar una cesĆ”rea como opción mĆ”s controlada y protocolizada.
En contextos como la distocia de hombros, las sociedades cientĆficas recomiendan maniobras especĆficas basadas en la evidencia (maniobra de McRoberts, presión suprapĆŗbica, cambios de posición) y dejan claro que la presión sobre el fondo uterino no debe utilizarse porque puede empeorar la impactación de los hombros y aumentar el riesgo de lesiones graves en el bebĆ© y en el Ćŗtero.
QuĆ© dice la evidencia cientĆfica y las guĆas clĆnicas
Las revisiones recientes de la literatura cientĆfica seƱalan que existe evidencia insuficiente para apoyar el uso rutinario de la presión fundal durante el parto. Los estudios disponibles son pequeƱos, heterogĆ©neos y de calidad metodológica limitada, lo que impide demostrar de manera sólida beneficios en variables importantes como la reducción del parto instrumental o de la cesĆ”rea.
Al mismo tiempo, cada vez se describen mĆ”s casos y series clĆnicas que relacionan la maniobra con lesiones maternas y neonatales graves: desde desgarros severos hasta roturas uterinas o daƱos neurológicos en el bebĆ©, especialmente cuando se aplica con gran fuerza, durante periodos prolongados o en situaciones para las que las guĆas no la recomiendan.
Por ello, muchos organismos y organizaciones profesionales aconsejan evitar su uso sistemÔtico y ser muy prudentes incluso en contextos donde algunos equipos aún la contemplan como último recurso. La prÔctica obstétrica moderna tiende de forma clara hacia una menor intervención sin evidencia y una mayor priorización de maniobras seguras y validadas.
En algunos paĆses, cuando la presión fundal se realiza en contra de las recomendaciones y provoca un daƱo evitable, puede llegar a considerarse una actuación negligente a efectos legales. Esto subraya de nuevo la importancia de respetar los protocolos basados en la evidencia, informar a las mujeres y registrar con precisión todo lo que ocurre durante el parto.
Riesgos de Kristeller
En el Parto es Nuestro se desarrolló hace aƱos una campaƱa llamada Stop Kristeller, cuyo contenido estĆ” aĆŗn vigente en la web. Se citan entre los riesgos para el bebĆ©: hipoxia (falta de oxĆgeno), hematomas, fractura de hĆŗmero o costillas, distocia de hombros (y complicaciones asociadas), incrementos de la presión intracraneal e incluso lesión neurológica cuando la maniobra se utiliza de forma inadecuada o insistente.
Y respecto a los peligros para la mamÔ: contusiones en la zona abdominal y costal, desprendimiento prematuro de placenta, rotura e inversión uterina, mÔs riesgo de desgarros perineales y vaginales, asà como un incremento en el trauma del suelo pélvico, incluyendo desgarros severos (tercer y cuarto grado) y lesiones musculares que pueden favorecer problemas de incontinencia y prolapsos a medio y largo plazo.
La literatura también ha identificado la presión sobre el fondo uterino como un factor de riesgo modificable para la rotura uterina incluso en úteros sin cicatrices previas, lo que refuerza la idea de que no se trata de una maniobra inocua. En algunos estudios se ha encontrado una asociación entre el uso de la maniobra y un aumento de las lesiones perineales graves cuando se combina con otras intervenciones.

MĆ”s allĆ” de las complicaciones fĆsicas, hay que considerar el impacto emocional que puede tener para la mujer sentir que se ha actuado sobre su cuerpo sin su permiso, con dolor intenso y sin explicación. Muchas madres describen la maniobra como una experiencia violenta y traumĆ”tica, que deja huella en su vivencia del parto y tambiĆ©n en su recuperación posterior y en su vĆnculo con el sistema sanitario.
Desde el punto de vista legal y de derechos, en contextos donde existen protocolos que desaconsejan la presión fundal, su uso sin una indicación clara, sin alternativas previas y sin información puede ser objeto de revisión en comités de calidad, reclamaciones formales e incluso demandas por mala praxis si se demuestra un nexo entre la maniobra y las lesiones producidas.
Cómo puedes protegerte y hacer valer tus derechos
Puedes evitarla o reducir de forma importante la probabilidad de que se utilice presentando un Plan de Parto, recabando información actualizada y entrevistÔndote con el establecimiento en el que piensas parir. Ten en cuenta que tienes unos derechos a hacer valer dentro de la llamada humanización de la atención al nacimiento, y que puedes dejar por escrito que no autorizas la realización de presión fundal o maniobra de Kristeller salvo en situaciones muy excepcionales y debidamente explicadas.
Es útil preguntar en las visitas previas al parto si en ese centro se sigue utilizando la maniobra, qué protocolos tienen para la segunda etapa del parto, y qué maniobras alternativas basadas en la evidencia aplican cuando un expulsivo se complica. Cuanto mÔs clara sea la comunicación antes del ingreso, mÔs sencillo serÔ que el equipo respete tus preferencias y que tú puedas confiar en la atención que recibirÔs.
Me quedo con el dato de que según la campaña de EPEN: el 29,1 % de las entrevistadas pidió que parasen durante la maniobra que se les practicó, aunque en el 90 por ciento de estos casos, no se les hizo caso. Esta cifra refleja hasta qué punto la voz de las mujeres se ha ignorado en muchas salas de parto cuando se trataba de intervenciones dolorosas y no siempre justificadas.
Si sospechas que durante tu parto se aplicó presión sobre el fondo uterino y esto te preocupa, puedes solicitar una copia completa de tu historia clĆnica, anotar tus recuerdos y sensaciones y, si consideras que hubo mala praxis o falta de respeto a tus derechos, pedir asesoramiento a asociaciones de usuarias, grupos de apoyo o profesionales especializados en derecho sanitario y violencia obstĆ©trica.
Conocer quĆ© es realmente la maniobra de Kristeller, quĆ© riesgos se han descrito y quĆ© dicen las guĆas actuales permite a las mujeres tomar decisiones informadas, preparar mejor su plan de parto y exigir una atención respetuosa, centrada en la seguridad y el bienestar de madre y bebĆ©.
