María Pombo, en la recta final de su embarazo: insomnio y controles

  • En el tercer trimestre, María Pombo reconoce que sufre insomnio persistente.
  • Las revisiones médicas confirman que el embarazo evoluciona correctamente y que Mariana se recoloca.
  • La fecha probable de parto se sitúa entre finales de diciembre y primeros de enero.
  • Comparte con naturalidad miedos y cambios físicos, generando gran empatía en su comunidad.

María Pombo embarazo recta final

La influencer madrileña encara las semanas decisivas de su tercer embarazo, una etapa que está compartiendo con total franqueza en redes. Su comunidad, de más de tres millones de seguidores, sigue el día a día de esta fase final con especial atención.

Tras anunciar la buena nueva en julio, María reconoció que el inicio fue emocionalmente complejo y que arrastró miedos y apatía poco habituales en sus anteriores embarazos. Ahora, a las puertas del parto, lo que más la está desvelando es un problema físico que se ha vuelto protagonista: el insomnio.

El descanso que se resiste en el tercer trimestre

María Pombo recta final del embarazo

María admite que ver pasar las horas sin poder conciliar el sueño le está pasando factura y que nunca había vivido un insomnio tan intenso. Esa falta de descanso afecta a su ánimo y multiplica el cansancio acumulado del último trimestre.

Para salir de dudas, consultó si era algo habitual y recibió la misma respuesta que muchas embarazadas: el insomnio es un síntoma frecuente tanto al principio como al final de la gestación. A la revolución hormonal se suman incomodidad postural, necesidad de orinar y la propia ansiedad de la cuenta atrás.

Con sentido del humor, contó que una noche vio un vídeo sobre cesáreas antes de irse a la cama y, como era de esperar, no ayudó a dormir. Aun así, continúa mostrando esa cercanía que la caracteriza, alternando momentos de preocupación con otros de calma.

Revisiones y movimientos: Mariana se hace notar

En los últimos días, María ha sentido más presión y movimientos bajos, motivo por el que acudió a control. En la consulta le confirmaron que todo marcha bien y que esos “movimientos raros” eran, simplemente, Mariana acomodándose para el gran día.

Hubo semanas en las que la bebé estaba bien colocada y otras en las que se daba la vuelta y se sentaba, algo que a María le genera inquietud tras haber vivido un parto adelantado con su hija Vega. De momento, el seguimiento ginecológico apunta a una evolución favorable.

También ha mostrado vídeos de la tripa en plena acción, con pataditas y ondas imposibles, describiéndolo como una sensación muy intensa y a la vez emocionante. Son imágenes que han despertado la curiosidad —y la empatía— de su audiencia.

Entre los temores más normales en este tramo final, María reconoce que a veces piensa en el cordón umbilical cuando la nota moverse con fuerza. Los profesionales le insisten en que no anticipe problemas y que confíe en los controles y en las señales de tranquilidad que va ofreciendo cada revisión.

Cuenta atrás y planes familiares

La estimación que maneja la familia sitúa el nacimiento de Mariana entre finales de diciembre y los primeros días de enero, un calendario que podría cruzarse con festivos y reuniones familiares. Con su ironía habitual, María bromea con la idea de “aguantar” para no sobresaltar las fiestas, aunque sabe que la naturaleza manda.


Junto a su marido, Pablo Castellano, esperan la llegada de su tercera hija con ilusión serena. Convertirse en familia numerosa es un paso que viven con prudencia y alegría a partes iguales, arropados por una comunidad que valora su transparencia y la forma en que comparten lo bueno y lo difícil.

Cambios físicos y cómo afrontarlos

Más allá del sueño, María ha mencionado otras molestias típicas del final del embarazo: el crecimiento del abdomen, el ir y venir nocturno al baño y la búsqueda de la postura adecuada. Todo ello se traduce en noches irregulares y días más pesados.

También ha tirado de humor al hablar de la inflamación facial y la nariz más ancha de estas semanas, un efecto que ya notó en sus embarazos anteriores y que la lleva a decir que a veces le cuesta abrir los ojos. Normalizar estos cambios le ayuda a llevar mejor la espera.

Los especialistas recuerdan que la falta de sueño puede alterar el ánimo y la energía, aunque, en la mayoría de casos, el descanso tiende a recomponerse tras el parto conforme el cuerpo se estabiliza. Mientras tanto, pequeños hábitos de higiene del sueño y rutinas relajantes pueden atenuar las noches más largas.

Quedan pocos pasos para conocer a Mariana y todo indica que el proceso avanza dentro de lo previsto. Entre controles, insomnio a ratos y una dosis de humor, María Pombo afronta la recta final con la mezcla de nervios e ilusión que tantas madres reconocen en esta etapa.

Embarazo e insomnio
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