MarĂ­a Pombo y Pablo Castellano, padres por tercera vez con la llegada de Mariana

  • El matrimonio ha dado la bienvenida a su tercera hija, Mariana, nacida el 2 de enero de 2026, con un parto que MarĂ­a define como "soñado".
  • Con la llegada de la pequeña se convierten oficialmente en familia numerosa junto a MartĂ­n y Vega, cumpliendo uno de sus grandes deseos.
  • El embarazo ha sido mĂ¡s duro emocionalmente, marcado por el insomnio, el miedo y la filtraciĂ³n prematura de la noticia en la prensa.
  • El nombre Mariana, elegido por su significado religioso y emocional, refuerza los lazos familiares y simboliza una nueva etapa para la pareja tras un periodo complicado.

MarĂ­a Pombo y Pablo Castellano con su tercera hija

La llegada de Mariana, la tercera hija de MarĂ­a Pombo y Pablo Castellano, ha marcado el arranque del nuevo año para una de las parejas mĂ¡s seguidas en redes sociales en España. La creadora de contenido y el empresario han anunciado el nacimiento a travĂ©s de sus perfiles de Instagram, donde han ido compartiendo, casi en tiempo real, cĂ³mo han vivido estos primeros dĂ­as como familia numerosa.

La niña naciĂ³ el 2 de enero de 2026, una fecha que la propia MarĂ­a ha definido como su «nueva favorita» y que sella un periodo de espera intenso tras un embarazo que ella misma ha descrito como el mĂ¡s duro de los tres. La pequeña se suma asĂ­ a MartĂ­n y Vega, los dos hijos mayores del matrimonio, que han recibido a su hermana con una mezcla de sorpresa, emociĂ³n y muchas ganas de estrenarse en esta nueva etapa a cinco.

Un parto «soñado» y una meta cumplida para 2026

La noticia del nacimiento se conociĂ³ gracias a varias stories publicadas por MarĂ­a Pombo, que optĂ³ por utilizar, una vez mĂ¡s, el altavoz de las redes para compartir uno de los momentos mĂ¡s importantes de su vida. En la primera imagen mostraba la pantalla de su bloc de notas con una frase que ya se ha hecho viral entre sus seguidores: «Metas de 2026: parir, sobrevivir. Metas cumplidas«.

En las siguientes publicaciones, la influencer enseĂ±Ă³ la primera foto de la reciĂ©n nacida, en la que apenas se aprecia su carita cubierta por su pequeña mano, y otra instantĂ¡nea en blanco y negro en la que se ve a Pablo Castellano dĂ¡ndole un beso a su hija en la habitaciĂ³n del hospital. AcompaĂ±Ă³ las imĂ¡genes con un mensaje claro: «Ha sido un parto soñado. Prometo contaros todo cuando lleguemos a casa».

Pablo tambiĂ©n quiso tranquilizar a los seguidores, muchos de ellos pendientes del estado de salud de madre e hija desde que se acercaba la fecha del parto. En sus propias redes asegurĂ³ que «todo ha ido sĂºper bien y Meri y Mariana estĂ¡n fenomenal», dejando claro que la experiencia en el hospital habĂ­a sido mucho mĂ¡s positiva y serena que en otras ocasiones.

DĂ­as despuĂ©s, ya con el alta mĂ©dica concedida, el matrimonio posĂ³ a la salida de la clĂ­nica con su bebĂ© en brazos, confirmando ante los medios que con la llegada de la pequeña se sienten ya «completos». MarĂ­a, visiblemente recuperada, admitiĂ³ que este tercer parto «ha sido muy fĂ¡cil» y que se marchaba a casa «con mucha energĂ­a, muy feliz y muy agradecida a todo el equipo sanitario».

Una familia numerosa muy esperada

Con la llegada de Mariana, el clan Castellano-Pombo se convierte oficialmente en familia numerosa, una idea con la que MarĂ­a llevaba tiempo fantaseando. Crecer rodeada de hermanas marcĂ³ su propia infancia y, segĂºn ha contado en varias ocasiones, siempre soĂ±Ă³ con replicar esa sensaciĂ³n de tribu en su propia casa.

La pareja tuvo a su primer hijo, MartĂ­n, en diciembre de 2020, apenas unos dĂ­as despuĂ©s de que MarĂ­a hiciera pĂºblico que padece esclerosis mĂºltiple, una enfermedad que tambiĂ©n afecta a su madre. Tres años mĂ¡s tarde, en junio de 2023, nacĂ­a Vega, su segunda hija, que hasta ahora era la pequeña de la casa. Con Mariana, de momento, dan por cerrada la etapa de embarazos.

La propia MarĂ­a lo ha verbalizado con claridad: «Siempre he dicho que querĂ­a tener cuatro, pero en cada embarazo me florece un nuevo miedo. Tres es un nĂºmero soñado, asĂ­ que me planto». Pese a ello, tambiĂ©n ha dejado caer en alguna ocasiĂ³n un prudente «nunca digas nunca», consciente de que sus planes vitales han ido cambiando segĂºn avanzaban los años.

Los dos hijos mayores se han tomado el cambio con mucho entusiasmo. La pareja ha explicado que MartĂ­n quedĂ³ fascinado al conocer a su hermana y que, durante la visita al hospital, no querĂ­a marcharse y se fue llorando porque deseaba quedarse con la reciĂ©n nacida. Vega, por su parte, gana una compañera de juegos con la que, segĂºn confĂ­a MarĂ­a, construirĂ¡ un vĂ­nculo parecido al que ella mantiene con sus propias hermanas.

El embarazo mĂ¡s duro y la filtraciĂ³n de la noticia

Aunque la llegada de Mariana se ha vivido como una enorme alegrĂ­a, el camino hasta aquĂ­ no ha sido sencillo. Desde que se filtrĂ³ la noticia de su embarazo, MarĂ­a Pombo ha sido muy transparente sobre las dificultades que ha vivido durante estos meses, tanto fĂ­sicas como emocionales.


La primera en publicar la exclusiva fue la revista ¡Hola!, que el 14 de julio adelantĂ³ que el matrimonio esperaba su tercer hijo. Un dĂ­a despuĂ©s, MarĂ­a y Pablo se vieron obligados a confirmar la informaciĂ³n en sus redes, acompañando el anuncio con la frase: «Nuestra exclusiva, para nuestra familia, nuestros amigos y para vosotros (aunque se nos hayan adelantado)». La creadora de contenido confesĂ³ entonces que le habĂ­a dolido especialmente que, pese a todas las precauciones, no fuese ella quien controlase el relato de una noticia tan Ă­ntima.

En lo fĂ­sico, MarĂ­a explicĂ³ que este embarazo le resultĂ³ particularmente duro. ContĂ³ que, a diferencia de otras etapas, sufriĂ³ insomnio intenso, algo que le hizo llorar de frustraciĂ³n muchas noches al ver cĂ³mo pasaban las horas sin conseguir dormir. AdemĂ¡s, hablĂ³ sin tapujos de una especie de «nube negra» emocional que la acompaĂ±Ă³ durante buena parte de la gestaciĂ³n.

En sus redes, reconociĂ³ que se habĂ­a sentido apĂ¡tica y triste, como si le hubiesen «robado los sentimientos buenos». A ello se sumĂ³ un miedo mucho mĂ¡s acusado que en embarazos anteriores: acudĂ­a a cada ecografĂ­a deseando, casi con angustia, escuchar el latido del corazĂ³n y que el mĂ©dico le confirmase que todo iba bien. Para mantener cierta privacidad, la pareja llegĂ³ a ir al ginecĂ³logo por las noches, intentando que los controles mĂ©dicos pasaran lo mĂ¡s desapercibidos posible.

Este clima de tensiĂ³n se dio ademĂ¡s en un contexto mediĂ¡tico agitado. Durante el embarazo, MarĂ­a protagonizĂ³ una de las polĂ©micas mĂ¡s comentadas del año tras afirmar, en un comentario que se viralizĂ³, que leer no te convierte automĂ¡ticamente en mejor persona. Sus palabras generaron una avalancha de crĂ­ticas en redes sociales y en medios, y la situaron en el centro de un debate sobre el papel de los influencers y la responsabilidad de sus mensajes.

Cantabria, apuestas familiares y un «gender reveal» muy casero

La historia de este tercer embarazo tambiĂ©n estĂ¡ muy ligada a Cantabria, territorio emocional de la pareja. AllĂ­ se conocieron, allĂ­ celebraron su boda en la Colegiata de Santa Cruz de Castañeda y allĂ­, en su refugio de Casavaca, se enteraron de que el bebĂ© que esperaban era una niña.

Lejos de organizar un gran evento de revelaciĂ³n de sexo, MarĂ­a y Pablo optaron por algo mucho mĂ¡s sencillo y familiar. Marta Pombo fue la Ăºnica que conociĂ³ primero el resultado y aprovechĂ³ un dĂ­a de playa para desvelarlo de forma simbĂ³lica: llevĂ³ a sus sobrinos a comprar un helado de fresa. El color rosa del helado fue suficiente pista para todos y confirmĂ³, sin fuegos artificiales ni confeti, que la tercera hija del matrimonio serĂ­a una niña.

Antes de ese momento, habĂ­a habido incluso una apuesta entre Pablo y su suegro, PapĂ­n. Ambos jugaron 1.000 euros a adivinar el sexo del bebĂ©. MarĂ­a estaba convencida de que serĂ­a un niño, se veĂ­a como «madre de dragones» rodeada de hijos varones, pero el abuelo acertĂ³ al inclinarse por la opciĂ³n de otra niña y ganĂ³ la apuesta.

La sorpresa fue grande para la influencer, que confesĂ³ que se habĂ­a imaginado a ese hipotĂ©tico tercer hijo como un «mini Pablo». Sin embargo, lejos de decepciĂ³n, la noticia se convirtiĂ³ en motivo de ilusiĂ³n al pensar que Vega tendrĂ­a ahora una compañera de vida con la que podrĂ­a construir un lazo similar al que ella misma comparte con sus hermanas.

Cantabria continĂºa asĂ­ reforzando su papel en la biografĂ­a sentimental de la pareja. No solo es el escenario de su boda y de muchas de sus escapadas, sino tambiĂ©n el lugar donde se fue tejiendo, casi sin ruido, la intrahistoria de este embarazo y de la llegada de Mariana a la familia.

El significado de Mariana y los lazos con la identidad de MarĂ­a

Elegir el nombre no fue un tema menor para el matrimonio. Si el bebĂ© hubiera sido niño, la Ăºnica opciĂ³n sobre la mesa era Felipe. Para niña, sin embargo, dudaron entre Victoria y Mariana hasta que el significado terminĂ³ inclinando la balanza.

MarĂ­a contĂ³ que una amiga se encargĂ³ de buscar el origen y el simbolismo del nombre Mariana. Al leerlo, asegura que dejĂ³ de tener dudas. Se trata de una variante de MarĂ­a unida a Ana: por un lado, «amada de Dios»; por otro, «llena de gracia». Esa combinaciĂ³n, explicĂ³, le evocaba profundidad, como «el mar que nunca se acaba», y la imagen de una mujer serena, fuerte y luminosa, en equilibrio entre dulzura y determinaciĂ³n, calma y misterio.

Para la influencer, el nombre describe a alguien que parece guardar en su interior «un universo de emociones autĂ©nticas y una capacidad inmensa para amar sin medidas». AdemĂ¡s, le gustaba especialmente que su hija «llevase» parte de su propio nombre, reforzando el vĂ­nculo entre ambas a travĂ©s de esa raĂ­z compartida.

El nombre encaja incluso con un detalle muy personal: uno de los tatuajes de MarĂ­a. En uno de sus brazos lleva un corazĂ³n formado por las iniciales de MartĂ­n y Vega, dejando abierta la forma para que la letra «M» encaje de nuevo de manera orgĂ¡nica, algo que, segĂºn explicĂ³, parecĂ­a pensado para esta tercera hija antes incluso de saber que llegarĂ­a algĂºn dĂ­a.

Un año complejo y la apuesta por cuidar la relaciĂ³n

La llegada de Mariana tambiĂ©n sirve como cierre de una etapa delicada para la pareja. Tal y como mostraron en su docuserie Pombo en Prime Video, 2024 fue un año complicado a nivel sentimental para MarĂ­a y Pablo, quienes llegaron a plantearse cĂ³mo reordenar su relaciĂ³n tras varias crisis.

En el documental, el empresario explicaba que decidieron acudir a terapia de pareja porque necesitaba entender el origen de muchas de sus reacciones y comportamientos, algunos de ellos arrastrados desde hacía años. Las sesiones, contaba, les han dado herramientas para mejorar como matrimonio y como equipo.

MarĂ­a, por su parte, reflexionaba ante las cĂ¡maras sobre la decisiĂ³n de no tomar el camino fĂ¡cil de la separaciĂ³n ante el conflicto. En lugar de eso, explicaba, eligieron «cuidar lo que realmente queremos»: seguir juntos, hacer felices a sus hijos y buscar, dentro de lo posible, la mayor felicidad compartida.

La llegada de Vega, su segunda hija, ya puso a prueba esa estabilidad y sacĂ³ a la luz fricciones que hasta entonces no se veĂ­an desde fuera. El nacimiento de Mariana, en cambio, se presenta como el inicio de una fase mĂ¡s madura y consciente en su historia, en la que la pareja insiste en mostrar tanto los momentos luminosos como los mĂ¡s complejos.

Para una audiencia acostumbrada a consumir su vida casi como una serie, esta nueva etapa se percibe como la continuaciĂ³n natural de un relato que mezcla negocios, exposiciĂ³n mediĂ¡tica, desafĂ­os personales y decisiones Ă­ntimas, todo ello con un grado de transparencia poco habitual en el entorno de los creadores de contenido.

Un clan en expansiĂ³n y una infancia compartida

Mariana no solo llega a una casa en la que la esperaban sus padres y sus dos hermanos, sino también a una familia extensa acostumbrada a vivir en manada. Las hijas de Marta Pombo y Luis Zamalloa —Matilda, Candela y María— ya forman una pequeña pandilla que se amplía ahora con la tercera hija de María y Pablo.

La propia influencer ha comentado en varias ocasiones que le ilusiona imaginar veranos con todos los primos juntos, fiestas de cumpleaños multitudinarias y una infancia marcada por la convivencia entre hermanos y primos, muy similar a la que ellas mismas vivieron de pequeñas.

A esta ecuaciĂ³n podrĂ­a sumarse en el futuro algĂºn nuevo miembro mĂ¡s, ya que LucĂ­a Pombo tambiĂ©n ha expresado su deseo de ser madre, algo que, de cumplirse, agrandarĂ­a todavĂ­a mĂ¡s el Ă¡rbol genealĂ³gico y reforzarĂ­a esa sensaciĂ³n de familia-no-parte-pequeñas, sino amplia y ruidosa.

Con tantos niños en la ecuaciĂ³n, las reuniones familiares se convierten en autĂ©nticos campamentos infantiles en los que se mezclan risas, travesuras y un ir y venir constante de carritos, mochilas y juguetes. Algo que, segĂºn reconoce MarĂ­a, puede resultar agotador, pero tambiĂ©n es una de las cosas que mĂ¡s valora de la vida que ha construido.

AdemĂ¡s, la coincidencia de fechas hace que las navidades se hayan vuelto aĂºn mĂ¡s especiales para el clan. Con el cumpleaños de MartĂ­n y ahora el de Mariana en estas mismas fiestas, la casa se llena de celebraciones con velas y globos en medio del ambiente navideño, repartiendo las fechas señaladas entre diciembre, enero y los meses de primavera y verano.

De la boda en Cantabria a una década juntos

El nacimiento de Mariana llega casi diez años despuĂ©s de que MarĂ­a Pombo y Pablo Castellano se conocieran en 2015. Su historia no fue un flechazo instantĂ¡neo, sino una relaciĂ³n que fue creciendo paso a paso hasta consolidarse al año siguiente. En 2018, Pablo le pidiĂ³ matrimonio y, unos meses despuĂ©s, la pareja se dio el «sĂ­, quiero» en una boda muy comentada celebrada en Cantabria.

Aquel enlace en la Colegiata de Santa Cruz de Castañeda fue casi un punto de inflexiĂ³n en la exposiciĂ³n pĂºblica de MarĂ­a, que por entonces ya se habĂ­a convertido en una de las influencers mĂ¡s seguidas de España. Desde entonces, la pareja ha ido combinando proyectos empresariales, presencia en redes y vida familiar en un equilibrio a veces complejo, pero claramente atractivo para su audiencia.

Con casi 3,3 millones de seguidores en Instagram, cada anuncio importante de la creadora de contenido se convierte en noticia. Esto ha contribuido a que muchas personas sientan que han ido creciendo junto a la pareja: vieron la pedida, la boda, la llegada de MartĂ­n, la revelaciĂ³n de la enfermedad de MarĂ­a, el nacimiento de Vega, las crisis de pareja y, ahora, la tercera maternidad.

Convertirse en familia numerosa justo cuando se acercan a la dĂ©cada de relaciĂ³n es, para ellos, una forma simbĂ³lica de celebrar todo lo que han construido en estos años. No solo una vida en comĂºn, sino tambiĂ©n una marca personal y un pequeño universo mediĂ¡tico que gira en torno a su nombre y al de sus familias.

De cara a los prĂ³ximos meses, la intenciĂ³n de MarĂ­a es bajar un poco el ritmo y centrarse en disfrutar de esta nueva etapa con sus tres hijos, sin renunciar a compartir contenidos, pero poniendo lĂ­mites mĂ¡s claros a la exposiciĂ³n de ciertos momentos del dĂ­a a dĂ­a, algo que viene reflexionando en voz alta desde hace tiempo.

El nacimiento de Mariana condensa muchas de las facetas que definen a la pareja: su fuerte vĂ­nculo con Cantabria, el peso de la familia, la gestiĂ³n pĂºblica de lo privado, el trabajo constante en su relaciĂ³n y la voluntad de construir un hogar lleno de niños y de momentos compartidos. Con esta tercera hija en brazos, sienten que alcanzan ese punto de equilibrio que durante años habĂ­an imaginado, y afrontan el nuevo año con la sensaciĂ³n de haber cumplido una de las metas mĂ¡s importantes de su vida.

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