La actriz mexicana Martha Higareda ha compartido públicamente uno de los capítulos más delicados de su vida: una grave complicación de salud tras el nacimiento de sus gemelas que casi le costó la vida. Lo que comenzó como un posparto aparentemente controlado terminó convirtiéndose en una urgencia médica por preeclampsia, una afección que puede aparecer tanto durante el embarazo como después del parto.
En un extenso mensaje publicado en sus redes sociales, la intérprete de Amarte duele explicó que, pese a la alegría por la llegada de sus hijas junto a su esposo, el emprendedor estadounidense Lewis Howes, las semanas posteriores al alumbramiento estuvieron marcadas por ingresos hospitalarios, cifras de tensión arterial desorbitadas y la sensación de estar, en sus propias palabras, “entre la vida y la muerte”.
El embarazo gemelar y un posparto con complicaciones
Higareda reveló que su embarazo ya se consideraba de alto riesgo, tanto por tratarse de gemelas como por su edad, 42 años, un contexto que en medicina se clasifica como embarazo de riesgo elevado. Aun así, la pareja decidió seguir adelante, siendo muy consciente de que, en este tipo de gestaciones, es fundamental un seguimiento médico estrecho y controles frecuentes.
Tras el parto, una de las niñas tuvo que permanecer en la Unidad de Cuidados Intensivos Neonatales, lo que alargó la estancia hospitalaria y añadió tensión emocional al momento. Sólo cuando la pequeña estuvo suficientemente estable, la familia pudo regresar a casa y comenzar a adaptarse a la nueva rutina con las dos bebés.
La actriz ha contado que, una vez en su domicilio, lo que parecía el inicio de una etapa tranquila se transformó pronto en un ir y venir al hospital. A las exigencias físicas propias del posparto y al cuidado de unas recién nacidas se sumaron síntomas que, en un primer momento, podían parecer simples molestias, pero que terminaron siendo el aviso de un problema mayor.
Según relató, en el plazo de un mes y medio tras el nacimiento de las gemelas tuvo que acudir dos veces más a urgencias, una de ellas de manera especialmente crítica, lo que evidenció la importancia de no ignorar señales como el malestar intenso o la sensación de que “algo no va bien” después de dar a luz.
La noche en la que su presión llegó a 215
El episodio más grave ocurrió pocos días después de regresar a casa. Higareda explicó que empezó a sentirse muy mal, con síntomas que alarmaron a su entorno. Fue entonces cuando su esposo decidió llevarla de inmediato a la sala de emergencias, donde se comprobaron cifras de tensión arterial extremadamente peligrosas.
La propia actriz contó que su presión arterial alcanzó los 215 mm Hg, un valor muy por encima de lo considerado normal. Para hacerse una idea, en una mujer adulta una presión en torno a 120/80 mm Hg se considera dentro de los parámetros habituales, por lo que el dato que compartió da una idea de la gravedad del cuadro que presentaba.
En el hospital, el equipo médico pasó casi seis horas intentando estabilizarla. Durante ese tiempo, los profesionales sanitarios trabajaron para controlar la tensión y evitar complicaciones mayores, ya que una presión tan alta puede comprometer órganos vitales y derivar en situaciones potencialmente mortales si no se actúa con rapidez.
Tras diversas pruebas y la valoración de los especialistas, llegó el diagnóstico: preeclampsia posparto. Esta forma de la enfermedad puede manifestarse después del nacimiento del bebé, incluso semanas más tarde, algo que en ocasiones no se asocia de inmediato con el embarazo, pese a estar directamente relacionado.
La intérprete relató que esa primera noche en urgencias fue decisiva. Además del impacto físico, vivió un momento límite en el que sintió que su vida pendía de un hilo, mientras el personal médico se coordinaba para reducir la presión y evitar daños irreversibles.
“Entre la vida y la muerte”: la experiencia espiritual de Martha Higareda
En su mensaje, Higareda no sólo habló de cifras y términos médicos; también quiso poner en palabras lo que sintió durante esas horas críticas. Describió el episodio como una “experiencia espiritual” que la marcó profundamente y que se produjo precisamente cuando los médicos luchaban por estabilizarla.
Según relató, en ese lapso de tiempo tuvo la sensación de encontrarse en un punto intermedio, como si pudiera ver qué pasaría si se quedaba o si se iba. En ese contexto, explicó que se aferró a sus creencias y pasó ese rato límite rezando, convencida de que la fe fue un apoyo más en un proceso en el que la medicina también jugó un papel esencial.
“Esa primera noche, en esas seis horas, estuve entre la vida y la muerte”, contó la actriz, subrayando que, mientras su pareja le sujetaba la mano, ella sentía que no estaba sola en el plano espiritual. En su publicación llegó a decir que “Jesús y el rosario” la acompañaron durante el trance, algo que muchos de sus seguidores interpretaron como una forma de agradecer tanto al equipo sanitario como a su fe por haber salido adelante.
A partir de ese momento, y con la tensión arterial ya más controlada, su estado comenzó a mejorar poco a poco. No fue una recuperación inmediata, pero sí el inicio de una etapa en la que los médicos pudieron ajustar el tratamiento y mantener una vigilancia estrecha para evitar recaídas o nuevas crisis graves.
La actriz también quiso remarcar que, aunque su caso tuvo un desenlace favorable, la situación que vivió se parece a la de muchas otras mujeres que desarrollan preeclampsia o hipertensión grave asociada al embarazo o al posparto, y que no siempre reciben la atención a tiempo.
Reapariciones en urgencias y apoyo de su entorno
Aunque esa noche fue la más crítica, el problema no terminó allí. Higareda señaló que, en el plazo de un mes y medio tras el parto, tuvo que volver dos veces más a emergencias para control y seguimiento, ya que la recuperación de este tipo de cuadros no siempre es lineal y puede requerir ajustes en la medicación y revisiones frecuentes.
Durante este proceso, la actriz mostró imágenes en las que se la ve en diferentes momentos en el hospital, con signos visibles del impacto físico del embarazo gemelar y de la preeclampsia. Esas fotografías, compartidas en redes sociales, pretendían, según explicó, dar una idea realista de lo que puede suponer atravesar un posparto complicado.
En su mensaje, Higareda dedicó palabras de agradecimiento a su esposo, Lewis Howes, a quien calificó como un apoyo fundamental en los peores momentos. Él mismo reaccionó en redes resaltando la fortaleza de su pareja y asegurando que verla convertirse en madre de sus hijas fue una enorme alegría, a pesar de todas las dificultades médicas vividas en las primeras semanas.
La intérprete también expresó su gratitud hacia sus padres, hermanos, amigos y el equipo médico que la atendió. Mencionó de forma especial a los doctores responsables de su caso, reconociendo que la atención rápida y coordinada fue clave para que todo quedara en un susto y no en una tragedia.
El testimonio despertó una oleada de mensajes de apoyo de caras conocidas del mundo del espectáculo. Colegas como Anahí, Carlos Rivera, Claudia Álvarez, Sandra Echeverría, Cecilia Suárez u Odalys Ramírez le enviaron palabras de ánimo, celebrando que tanto ella como las niñas se encuentren ahora fuera de peligro y deseando que su recuperación siga avanzando con buen pie.
Qué es la preeclampsia y por qué puede ser tan grave
Más allá de su historia personal, la experiencia de Martha Higareda ha vuelto a poner el foco en una enfermedad que sigue siendo una causa importante de complicaciones maternas en todo el mundo: la preeclampsia. Se trata de un trastorno del embarazo caracterizado principalmente por presión arterial alta y signos de daño en órganos como los riñones o el hígado.
De acuerdo con entidades médicas de referencia, como Mayo Clinic y la Organización Mundial de la Salud, suele aparecer después de la semana 20 de gestación en mujeres que previamente tenían una tensión normal, aunque también puede manifestarse en el posparto, como en el caso de la actriz. Cuando surge tras el nacimiento del bebé se habla de preeclampsia posparto, y puede producirse incluso semanas después del alumbramiento.
Entre los signos de alarma más frecuentes se encuentran dolor de cabeza muy intenso, alteraciones visuales (como visión borrosa o destellos), dolor en la parte alta del abdomen, náuseas o vómitos, dificultad para respirar y una hinchazón repentina en manos y cara. No obstante, en algunos casos la enfermedad progresa con pocos síntomas evidentes, de ahí la importancia de los controles médicos periódicos.
Si no se detecta a tiempo, la preeclampsia puede derivar en complicaciones muy serias tanto para la madre como para el bebé, como problemas renales y hepáticos, convulsiones (eclampsia), desprendimiento de placenta o restricción del crecimiento fetal. Por ello, los especialistas insisten en la necesidad de vigilar de cerca la presión arterial y de no pasar por alto molestias que, en otras circunstancias, podrían considerarse menores.
El tratamiento depende de la gravedad y del momento del embarazo, pero suele incluir medicamentos para controlar la tensión, análisis frecuentes y, en los casos más severos, la interrupción del embarazo o el adelanto del parto si la vida de la madre o del bebé corre riesgo. En el posparto, como sucedió con Higareda, la prioridad es estabilizar a la madre y ajustar la medicación hasta que la presión se normaliza.
Un problema de salud pública también en Europa
La historia de la actriz ha resonado en América Latina, pero el problema que visibiliza trasciende fronteras y afecta también a países europeos, incluida España. La Organización Mundial de la Salud estima que la preeclampsia afecta a entre el 2 % y el 8 % de los embarazos en todo el planeta, una cifra que la sitúa como una de las principales causas de morbilidad y mortalidad materna.
Cada año, este trastorno se asocia, según datos internacionales, con decenas de miles de muertes maternas y perinatales. En regiones de ingresos bajos y medios, como parte de América Latina o algunas zonas de África y Asia, el impacto es especialmente grave, pero en Europa sigue siendo un reto sanitario que requiere protocolos claros de prevención, diagnóstico precoz y tratamiento.
En países europeos, los sistemas de salud pública, como el Sistema Nacional de Salud en España, ponen especial énfasis en el control de la presión arterial en las consultas de embarazo y en el seguimiento del posparto inmediato. Las revisiones rutinarias, los análisis de orina para detectar proteínas y las ecografías de control forman parte de una estrategia para identificar precozmente este tipo de complicaciones.
Aun así, los especialistas recuerdan que los síntomas no siempre son evidentes y que es fundamental que las mujeres embarazadas y las que acaban de dar a luz estén informadas sobre señales de alarma, y consulten sin demora ante dolores de cabeza intensos, visión alterada, malestar torácico o dificultad respiratoria.
Los profesionales también subrayan la necesidad de prestar atención al posparto más allá de los primeros días, ya que, como ilustra el caso de Higareda, la preeclampsia puede manifestarse semanas después del parto. En este periodo, la vigilancia suele centrarse en el bebé, pero los expertos recomiendan no descuidar la salud de la madre.
Visibilizar el posparto y el cuidado de la madre
El relato detallado de Martha Higareda se suma al de otras mujeres que en los últimos años han decidido contar abiertamente complicaciones asociadas al embarazo, al parto y al posparto. Su intención, según ha dejado entrever, es que otras madres se sientan menos solas y que se tome conciencia de que la etapa posterior al nacimiento de un hijo no siempre es idílica.
Con frecuencia, la atención pública se centra en el bebé y en las primeras fotos familiares, mientras que el estado físico y emocional de la madre queda en un segundo plano. Testimonios como el de Higareda recuerdan que el cuerpo se enfrenta a cambios bruscos y que, en ocasiones, pueden aparecer complicaciones graves que requieren apoyo médico inmediato.
En Europa y en España, asociaciones de pacientes y organizaciones relacionadas con la salud materna llevan tiempo reclamando que se hable más del posparto desde una perspectiva realista. Entre sus demandas figuran una mejor información durante el embarazo, protocolos claros de seguimiento después del parto y recursos para la salud mental perinatal, ya que el impacto psicológico de vivir una urgencia médica en ese momento puede ser considerable.
La experiencia de la actriz mexicana, a pesar de haberse producido al otro lado del Atlántico, conecta con estas reivindicaciones: recuerda que la maternidad implica también momentos de vulnerabilidad, que la atención sanitaria no termina cuando se corta el cordón umbilical y que pedir ayuda ante cualquier síntoma preocupante es una forma de autocuidado, no una exageración.
Al compartir que estuvo al borde de la muerte por una preeclampsia posparto, Martha Higareda ha contribuido a poner nombre y rostro a una complicación que sigue siendo poco conocida fuera del ámbito médico. Su historia, que combina la alegría por el nacimiento de sus gemelas con el susto de una emergencia vital, sirve como recordatorio de la importancia de los controles médicos, del apoyo del entorno y de prestar atención al cuerpo en una etapa tan delicada como el posparto.