Importancia de la música y el arte en la educación: más allá de las asignaturas «importantes»

  • La música y el arte desarrollan capacidades cognitivas clave como memoria, concentración, pensamiento crítico y creatividad, que mejoran también el rendimiento en matemáticas, idiomas y ciencias.
  • Las asignaturas artísticas fortalecen la gestión emocional y la autoestima, reducen el estrés escolar y ofrecen espacios de expresión libre donde los niños se sienten comprendidos y valorados.
  • La educación artística potencia la sociabilidad y el trabajo en equipo mediante coros, teatro, danza y proyectos colectivos, fomentando respeto, tolerancia y responsabilidad compartida.
  • El sistema educativo debería integrar más horas y mejores metodologías de arte y música, evitando exámenes tradicionales y apostando por evaluaciones cualitativas basadas en el proceso y el progreso personal.

importancia de la musica y el arte en la educacion

Desde siempre se ha creído que las matemáticas, el inglés y las ciencias son las asignaturas más importantes y esenciales de todo el contenido educativo. Los estudiantes que eran buenos resolviendo problemas y operaciones eran los que más brillaban. Por otro lado, se encontraban los alumnos que preferían música y arte pero en muchas ocasiones pasaban desapercibidos.

Mi mejor amiga en cuarto de primaria era increíble en música y arte. Tenía talento y pasión y se emocionaba cuando llegaba la hora de educación artística o educación musical. Sin embargo, inglés, matemáticas y ciencias eran las asignaturas que más le costaba aprobar. Los profesores (incluyendo los de música y arte) no fomentaron su talento ni creyeron en ella. Nadie le explicó que sus capacidades creativas eran igual de valiosas que resolver fracciones o aprender verbos irregulares.

Historias como la suya se repiten en muchos centros educativos. Niños y niñas con una enorme sensibilidad estética, con oído musical o con facilidad para el movimiento son etiquetados como “poco académicos”, cuando en realidad poseen habilidades cognitivas, sociales y emocionales de altísimo valor para su vida presente y futura.

Arte y música: mucha más importancia en las aulas

arte y musica en la educacion

Los estudiantes a los que les apasiona pintar, dibujar, bailar, hacer obras de teatro y tocar instrumentos (por ejemplo) deberían tener más oportunidades. Deberían poder disfrutar de más horas lectivas de arte, música y expresión corporal dentro del centro educativo para fomentar y desarrollar sus habilidades. No se trata solo de “entretener” o “rellenar horario”, sino de ofrecer una formación integral que incluya también lo estético, lo emocional y lo creativo.

Hay colegios que por las tardes imparten un plus de inglés o un plus de matemáticas. En ocasiones incluso se ofrecen clases de refuerzo para mejorar resultados en exámenes estandarizados. ¿Por qué no existe un plus de arte y música de la misma manera, con el mismo prestigio y la misma seriedad? Esa es una pregunta que sigue sin tener una respuesta clara.

Lo que está claro es que estas materias pasan muy por encima en el contenido de los centros educativos. Con frecuencia se reducen a aprender cuatro conceptos teóricos, tocar un instrumento sencillo de manera mecánica y colorear fichas prediseñadas. Y desgraciadamente, parece ser que música y arte van perdiendo progresivamente espacio en el sistema educativo, ya que cada vez van teniendo menos horas y, en muchos casos, están pasando a ser optativas.

Sin embargo, la evidencia pedagógica y neuroeducativa señala justo en la dirección contraria: la educación artística mejora la memoria, la atención, el razonamiento lógico y la capacidad de análisis. Escuchar música, experimentar con sonidos, observar obras plásticas o crear las propias activa múltiples áreas cerebrales de manera simultánea y fortalece habilidades que después se aplican en matemáticas, lectura, idiomas y ciencias.

Incorporar más arte y música en el currículo no significa restar importancia a las asignaturas tradicionales, sino entender que todas las áreas del conocimiento se potencian entre sí. Un niño que entrena su oído rítmico mejora la percepción de patrones, y eso repercute en su comprensión de la lógica y de la estructura del lenguaje. Una niña que aprende a interpretar una pintura desarrolla pensamiento crítico, vocabulario, capacidad para argumentar y sensibilidad cultural.

Mozart fue brillante y no era científico

musica y creatividad en la escuela

Ojo, no me interpretéis mal: no tengo absolutamente nada en contra de los estudiantes con talento para la ciencia y las matemáticas. La cuestión es dejar de asociar la palabra “inteligente” solo con quien saca buenas notas en asignaturas lógico-matemáticas. Los alumnos a los que les apasiona el arte y la música también son brillantes, solo que destacan en otros lenguajes igual de complejos y valiosos.

En la historia hubo grandes genios que se dedicaron a la música, al arte y a la interpretación. Compositores, pintores, bailarines, escultores, actores, directores de orquesta, fotógrafos… Todos ellos han contribuido a enriquecer la cultura, la sensibilidad estética y la forma de entender el mundo. Y, sin embargo, en muchos discursos educativos parecen menos reconocidos que los grandes científicos o matemáticos.

Muchos profesores dicen eso de: “este estudiante es increíble en matemáticas” pero en pocas ocasiones se expresa “este alumno es increíble en arte y música, tiene un oído extraordinario” o “posee una sensibilidad especial para los colores y las formas”. Es decir, puede que los futuros artistas se sientan un poco rechazados e incomprendidos dentro de algunos centros educativos.

Cuando un niño que ama el teatro o la danza escucha una y otra vez que lo “importante” es aprobar lengua y matemáticas, termina mandando a un segundo plano aquello que le hace brillar. Esto afecta a su autoestima, a su motivación y a su manera de proyectarse en el futuro. Y también priva a la sociedad de personas que podrían contribuir con su talento creativo a mejorar la vida colectiva.

Reconocer el valor del arte y la música en la escuela significa, por tanto, aceptar que existen múltiples formas de inteligencia: visual-espacial, musical, corporal-cinestésica, interpersonal… Cuando estas inteligencias se cultivan desde edades tempranas, los niños no solo se sienten capaces, sino que desarrollan herramientas para comunicarse mejor, para trabajar en equipo y para gestionar lo que sienten.

Actividades extraescolares para desarrollar las habilidades

actividades artisticas en colegios

Las actividades extraescolares de teatro, música y arte están genial. Son una vía estupenda para que los niños profundicen en sus intereses, aprendan técnicas específicas y disfruten de un entorno más relajado. Pero no debería ser la única opción de los padres que tienen hijos con talento en esas áreas. Si el único espacio para el arte y la música es fuera del horario lectivo, el mensaje implícito es que no son tan importantes como el resto de asignaturas.

Los centros educativos deberían ser capaces de mirar más allá de las matemáticas y el inglés (ojo, no digo que no sean importantes). El arte, la música y la interpretación casi siempre han quedado como en un segundo plano en las aulas, a pesar de que favorecen la concentración, la memoria, la psicomotricidad, la capacidad de observación y la creatividad.

Estoy de acuerdo en que las actividades extraescolares deberían fomentar el talento de los estudiantes pero no empezando desde cero. Es decir, lo ideal sería que en el horario lectivo ya exista una base sólida de educación artística y musical, y que las extraescolares sirvan para especializarse más o para explorar estilos diferentes. Los centros educativos tendrían que elaborar un nuevo y reformado programa para educación artística y musical, adaptado a cada etapa.

Un buen programa podría incluir, por ejemplo, talleres de expresión plástica, coros escolares, pequeños grupos instrumentales, actividades de danza creativa y representaciones teatrales. Estas experiencias no solo enriquecen el currículo, sino que también fomentan la sociabilidad: los niños interactúan, aprenden a respetar turnos, a escuchar al otro, a aceptar críticas constructivas y a trabajar en equipo hacia un objetivo común (un concierto, una exposición, una obra de teatro).

Además, la música y el arte contribuyen al desarrollo de la psicomotricidad gruesa y fina. Tocar un instrumento requiere coordinación mano-ojo, precisión y control del movimiento; bailar implica equilibrio, coordinación y conciencia del propio cuerpo en el espacio. Todo esto redunda en una mayor seguridad corporal, que se traduce en mejor postura, más confianza y menos torpeza motriz.

La música y el arte no deberían evaluarse con exámenes

educacion en valores a traves del arte

El sistema educativo tiene la absurda manía de querer evaluarlo absolutamente todo. Quiere ponerles etiquetas a todos los estudiantes, ordenarles por notas, por expedientes, por medias. La música y el arte no son materias que tengan que pasar por exámenes tradicionales ni por evaluaciones rígidas (al menos no en educación primaria). Las clases de música y arte deberían ser espacios de libertad, de imaginación, de estimulación y de creatividad.

¿Qué sentido tiene que un niño de educación primaria sepa a la perfección tocar la flauta siguiendo una partitura que no comprende? ¿Qué sentido tiene realizar exámenes de arte donde se califica si el dibujo se parece o no al modelo? ¿Y qué sentido tiene decir a los estudiantes cómo pintar las flores, los coches y las casas, imponiendo un único modo “correcto”? Todo esto limita la expresión y reduce la creatividad a la copia.

Creo yo que así no se fomenta la educación musical ni la artística. Pero desgraciadamente, en muchos centros educativos es así. En lugar de exámenes cerrados, sería mucho más coherente evaluar mediante observación continua, pequeñas rúbricas de progreso personal, proyectos artísticos y musicales, diarios creativos o exposiciones de trabajos. Es decir, valorar el proceso, el esfuerzo, la implicación y la capacidad de disfrutar con lo que se hace.

La música y el arte, bien planteados, enseñan valores como la constancia, la responsabilidad y la disciplina. Aprender un instrumento requiere práctica regular; preparar una obra de teatro implica ensayos, memorización de textos y coordinación con el resto del elenco. La diferencia es que estas exigencias se viven desde la motivación y el placer, no desde el miedo a la nota.

Cuando el centro educativo apuesta por una evaluación cualitativa en estas áreas, los niños sienten que pueden arriesgar, probar, equivocarse y volver a intentar. Y eso favorece una actitud mucho más saludable hacia el aprendizaje en general, que después puede trasladarse también al estudio de otras asignaturas.

Los estudiantes necesitan arte y música en los centros

beneficios del arte y la musica para ninos

La gran mayoría sabemos que el estrés, el agobio y la presión giran en torno a los estudiantes. Los exámenes, los deberes y un sistema educativo obsoleto genera malestar, inseguridades, desconfianza y desmotivación. La música y el arte ayudan a los estudiantes a gestionar esas emociones. Les ayudan a relajarse, a canalizar lo que sienten y a recuperar la confianza en sí mismos.

Son clases en las que pueden jugar, pueden levantarse, pueden hablar con los compañeros y se sienten libres. Se sienten más cómodos, más comprendidos y más tranquilos. Escuchar música, por ejemplo, hace que los alumnos recuperen la energía positiva y la ilusión. También les permite conectar con recuerdos, con estados de ánimo, con deseos y preocupaciones que quizá no saben expresar con palabras.

Son materias en las que se pueden reír y en las que la creatividad e imaginación sí que son importantes. Pintar, modelar, representar escenas, improvisar ritmos o inventar letras son actividades que favorecen la expresión emocional, la empatía y la comprensión del mundo que les rodea. Cuando un niño analiza una obra de arte o una canción, está aprendiendo a opinar, a argumentar y a escuchar otras perspectivas, construyendo así una mirada crítica y personal.

Además, la iniciación musical temprana permite que los niños comiencen a centrar su atención en diferentes sonidos, algo que, si se practica de manera constante, mejora la memoria, la concentración y la coordinación. Del mismo modo, contemplar obras de arte o crearlas alimenta la capacidad de concentración visual y la paciencia, tan necesarias en un entorno lleno de estímulos rápidos y pantallas.

También hay un beneficio claro en la socialización y la autoconfianza. Participar en un coro, en una banda escolar o en un grupo de teatro permite a los niños experimentar el poder del trabajo colectivo. Aprenden a escuchar al otro, a ajustar su propia voz o su propio movimiento al grupo, a respetar turnos y a celebrar los logros de todos. Poco a poco, van sintiendo orgullo por lo que son capaces de hacer y pierden el miedo escénico y al juicio ajeno.

Vosotros, ¿qué pensáis?

importancia de las artes en la infancia

Entonces, ¿por qué hay personas que luchan porque la música y el arte dejen de existir en los centros? ¿Por qué hay personas que impiden a futuros artistas, músicos, bailarines y actores desarrollar su talento? Tal vez porque siguen viendo estas materias como “menos serias”, como simples pasatiempos. O quizá porque no conocen a fondo los beneficios reales que tienen en el aprendizaje y en el desarrollo integral de la infancia.

Todas las materias deberían ser igual de importantes en los centros educativos. Y por supuesto, la música, el arte y el teatro deberían estar más presentes en las aulas. No como relleno, sino como pilares fundamentales para estimular la memoria, el análisis, la síntesis, el razonamiento y la expresión emocional.

Padres, profesores e instituciones educativas tenemos la responsabilidad de informarnos, experimentar y defender una educación donde el arte y la música no sean asignaturas “marías”, sino espacios imprescindibles para que los niños crezcan más equilibrados, creativos, sensibles y seguros de sí mismos.

¿Cuál es vuestra opinión? ¿Creéis que el arte y la música son materias olvidadas y rechazadas por el sistema y por algunos centros educativos? Tal vez haya llegado el momento de replantearnos qué tipo de personas queremos que formen las aulas: solo buenos repetidores de contenidos o también seres humanos capaces de emocionarse, de crear belleza, de valorar la diversidad cultural y de transformar el mundo que les rodea.

Una escuela que integra de verdad la música y el arte en su día a día no solo forma alumnos más competentes, sino también personas más felices, más críticas y más libres, preparadas para afrontar los retos del futuro con sensibilidad, imaginación y una mente abierta.