¿La mascarilla protege contra las alergias de primavera?

alergia mascarilla
La primavera ya está en su pleno esplendor y eso incluye a las alergias. Mucosidad, hinchazón en los ojos, picor en la nariz, estornudos, piel irritada, asma, y además el uso de la mascarilla, que en ocasiones dificulta respirar. Pero, aunque no te lo parezca, la mascarilla puede ayudarte a controlar e incluso aminorar los síntomas de las alergias de primavera. 

Se estima que entre un 70% y un 75% de los pacientes alérgicos al polen se encuentran mejor con el uso de la mascarilla. Y por descontado protegerte contra la COVID-19 y otras enfermedades infecciosas. Te indicamos cuáles son las más recomendables, y otros consejos que te pueden ayudar a sobrellevar la primavera. 

Alergias de primavera y mascarillas

mascarilla polen

Las mascarillas ayudan contra las alergias de primavera, evitan el contacto directo del polen con la mucosa nasal, lo que disminuye la sintomatología de la alergia. Es decir, menos secreción nasal acuosa, estornudos y picor de nariz y garganta. Desde hace más de tres décadas los alergólogos ya recomendaban el uso de mascarillas homologadas, pero en la población había cierto pudor a usarlas.

No todas las mascarillas logran reducir los síntomas de la alergia al polen. Las que más reducen los síntomas de la alergia al polen son las FPP2 y FFP3. En cuanto a los niños alérgicos, el uso de mascarillas se recomienda a partir de los cuatro años. El problema es encontrar las homologadas adaptadas a su tamaño. En este caso se recomiendan las quirúrgicas, ya que les resultaran menos incómodas y opresivas.

El polen, además de en la fosas nasales se deposita en la mucosa ocular, lo que provoca la inflamación de la zona de los ojos, aunque se esté usando mascarilla, por lo que, además de la mascarilla autofiltrante, se recomienda utilizar gafas de sol, que cierren lo mejor posible el contorno del ojo.

Cómo influye el uso de mascarilla en los datos de las alergias

mascarilla alergias

En España hay 8 millones de alérgicos al polen, de ellos, un 80%, tiene síntomas desde antes de los 20 años. Y es que, aunque la alergia al polen puede aparecer de adulto, no es lo más habitual. Además se suele ser alérgico a varios tipos de polen, siendo la alergia a las gramíneas la más común. A casi siete millones de personas les afecta su polinización.

Según un informe de la Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica (SEAIC) el uso de mascarilla en pacientes alérgicos ha disminuido el consumo de medicamentos de rescate, este es un medicamento destinado a aliviar sus síntomas de inmediato, y las visitas a urgencias por este tipo de reacciones.

Aunque es muy importante el tipo de mascarilla que se use, los especialistas hacen hincapié en su correcta colocación. Por este motivo las quirúrgicas no son válidas porque, al no sellar tan bien como las FPP2 y FFP3, no se ajustan tan bien a la cara, dejan espacios laterales que permite el paso de los alérgenos.

Consejos que ayudan contra las alergias

alergia estacional

Casi todas las alergias se agravan con la primavera, sí la alergia al polvo, a los ácaros también. Aunque las mascarillasFPP2 y FFP3 son unas buenas aliadas para reducir la sintomatología de estas incómodas alergias, hay que tener en cuenta otros aspectos, que cada primavera nos recuerdan y que no viene mal recordar:

  • Consultar los niveles de polen antes de salir a la calle. Hay una página web y una aplicación para consultar esta información.
  • Ventilar la casa sólo durante las primeras horas del día o por la noche, y mantener las ventanas cerradas el resto del tiempo.
  • Utilizar humidificadores en los interiores.
  • Evitar las salidas al campo y actividades al aire libre en los días de alta polinización.
  • Cerrar las ventanillas del coche si viajas. También puedes colocar filtros antipolen en el aire acondicionado.
  • Al llegar a casa, ducharse y lavar la ropa para quitar los restos de polen.

Es importante que los especialistas lleven un control sobre la evolución de la alergia, porque una alergia respiratoria que empieza con una rinitis, en la nariz, puede acabar en los bronquios y terminar con asma bronquial. Este es uno de los motivos fundamentales paar hacer un seguimiento de tu hijo y su alergia. 


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