Mayeli Díaz relata el duro parto de su hija Alma

  • Mayeli Díaz y su pareja Álvaro dan la bienvenida a su hija Alma tras un parto largo y doloroso.
  • La exconcursante de "La isla de las tentaciones" explica las complicaciones y el papel clave de la matrona.
  • Hubo problemas con la epidural, mareos y vómitos durante las horas de dilatación y expulsivo.
  • Pese a todo, la pareja describe el nacimiento como una experiencia muy dura, pero tremendamente emocionante.

parto de su hija Alma

Mayeli Díaz ya tiene en brazos a su hija Alma, la niña que ella y su pareja, Álvaro, esperaban desde que anunciaron el embarazo en el programa de telerrealidad que les dio a conocer. Lo que parecía que iba a ser un parto más o menos controlado terminó convirtiéndose en una experiencia muy intensa, con momentos de angustia y cansancio extremos.

A través de su canal de Mtmad y de un audio difundido en el nuevo formato Tentaciones Privé, la exconcursante ha compartido cómo vivió esas horas decisivas. Tanto ella como Álvaro han coincidido en describir el nacimiento de Alma como largo, doloroso y a la vez muy especial, una de esas vivencias que marcan para siempre.

Un parto largo, con casi dos días en el hospital

parto de su hija Alma en el hospital

Según ha explicado Álvaro en conversación con Marta Peñate y los colaboradores de ‘Tentaciones Privé’, la llegada de Alma no fue precisamente rápida: la evolución fue tal que se convirtió en un parto largo. El influencer detalló que, entre ingresos, pruebas y la propia dilatación, pasaron «casi 48 horas hospitalizados y 6 horas de parto», un proceso que define como «muy largo pero muy bonito».

Durante todo ese tiempo, la pareja tuvo que ir adaptándose a los cambios del plan inicial. La evolución de las contracciones, la respuesta de Mayeli a la medicación y el cansancio acumulado hicieron que el parto fuera más complejo de lo que esperaban. Aun así, ambos remarcan que el equipo sanitario se volcó con ellos y que se sintieron acompañados en todo momento.

Tras el nacimiento, Álvaro quiso tranquilizar a quienes les siguen en redes sociales: comentó que tanto Mayeli como la recién nacida se encontraban «descansando» en esos primeros días, recuperándose de la intensidad vivida en el paritorio y adaptándose a su nueva rutina como familia.

El orgulloso padre no escatimó tampoco en halagos hacia la pequeña. En el mismo audio, aseguró que Alma «es preciosa, no os podéis imaginar lo bonita que es», dejando claro que, a pesar del cansancio, el flechazo al verla por primera vez fue absoluto.

Complicaciones y momentos críticos durante el parto

relato del parto de su hija Alma

En su canal de Mtmad, Mayeli ha sido muy transparente al relatar lo que ocurrió dentro del paritorio. Contó que, en el tramo final, llegó un punto en el que sentía que no podía empujar más. El dolor y el agotamiento eran tan intensos que, según ha dicho, se vio al límite de sus fuerzas físicas y emocionales.

En ese contexto, la televisiva destacó la figura de una de las profesionales que la atendieron. Se refiere a una matrona que, en sus palabras, «le salvó la vida prácticamente», tanto por el apoyo técnico como por el respaldo emocional en los momentos más delicados del expulsivo.

Mayeli reconoció que, en un instante de desesperación, llegó a pedirle a la matrona que fuera ella quien terminara de sacar a la niña. «Le he cogido de las manos y le he pedido que me la sacara ella», recordó. Sin embargo, la profesional le insistió en que era ella quien tenía que hacer el esfuerzo final, animándola a seguir empujando.


Ese intercambio de palabras fue clave para que la exconcursante reuniera la poca energía que le quedaba. Entre contracciones irregulares, dolor y nervios, consiguió seguir colaborando en el parto, apoyada en las indicaciones del equipo y en la presencia de su pareja.

La propia Mayeli ha confesado que se ha dado cuenta de hasta dónde puede llegar el cuerpo en una situación límite. Relató que, al mirar atrás, le sorprende la capacidad de resistencia física y mental que tuvo durante esas horas, algo que ahora valora con otra perspectiva.

Problemas con la epidural, mareos y vómitos

Uno de los aspectos que más ha llamado la atención del testimonio de Mayeli es cómo describe la anestesia. Explicó que en una parte del proceso se quedó sin epidural y tuvo que empujar «sin epidural, qué dolor», viviendo un tramo del parto con una intensidad que no esperaba.

Ante esa situación, el equipo médico optó por volver a llamar al anestesista para intentar aliviar su sufrimiento. El especialista regresó y le administró de nuevo la epidural por la espalda, con la intención de que pudiera continuar el parto con un nivel de dolor más manejable.

Sin embargo, la reacción de su cuerpo no fue sencilla. Mayeli contó que, tras ese nuevo pinchazo, dejó de sentir por completo las piernas y empezó a marearse. Esa sensación de pérdida de control, unida al cansancio, le generó mucha inquietud y la sensación de que no podía seguir.

En ese momento, según ha relatado, lo único que quería dormir. La combinación de dolor previo, anestesia y agotamiento hizo que se sintiera totalmente agotada, con la impresión de no poder empujar más aunque supiera que era necesario para que su hija naciera.

A todo ello se sumaron los vómitos. Mayeli explicó que «mientras empujaba, vomitaba», algo que le dificultaba aún más concentrarse en las indicaciones del personal sanitario. Le comentaron que esos episodios eran un efecto secundario de la anestesia, algo relativamente frecuente pero muy incómodo cuando coincide con el expulsivo.

Emoción, aprendizaje y la llegada de Alma

Pese a todos esos obstáculos, el relato de la exconcursante deja claro que el nacimiento de su hija ha sido una experiencia transformadora. Mayeli reconoce que se ha quedado impresionada con lo que es capaz de soportar el organismo en un momento así y asegura que «es increíble lo que hace el cuerpo de las mujeres», una reflexión que muchas madres comparten tras pasar por un parto complicado.

Una vez que tuvo a Alma sobre su pecho, la perspectiva cambió por completo. Mayeli admite que todas las advertencias que había escuchado de otras madres se cumplieron: ese instante hace que el dolor quede en un segundo plano y la mente se centre únicamente en el bebé.

«Qué feliz estoy», ha confesado, subrayando que, tal y como le habían repetido durante el embarazo, al ver la cara de su hija la dureza del proceso se le empezó a difuminar. No es que se olvide por completo, pero pasa a convertirse en una parte más de una historia con final feliz.

De cara a esta nueva etapa, tanto Mayeli como Álvaro se muestran ilusionados y, al mismo tiempo, realistas. Son conscientes de que los primeros días con un recién nacido traen noches en vela, miedos y muchas dudas, pero insisten en que afrontan el reto con ganas y apoyándose mutuamente.

Con su testimonio, la pareja ha puesto el foco en una realidad que muchas veces se suaviza en redes sociales: no todos los partos son rápidos ni sencillos, pero eso no les resta belleza ni significado. El nacimiento de Alma, con sus luces y sombras, se ha convertido para ellos en un recuerdo intenso que acompañará siempre a su historia familiar.

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