¡Me aburro! Cómo afrontar esta actitud de tus hijos

Niños aburridos

«Mami, no sé qué hacer». ¿Quién no ha escuchado esta frase alguna vez? ¡Me aburro! ¿Cómo afrontar esta actitud de tus hijos? En un año difícil para las familias, que han debido soportar el confinamiento, el aburrimiento ha sido uno de los problemas del momento. No es para menos, la rutina se ha visto modificada y el encierro ha llevado a que los niños no sepan qué hacer puertas adentro.

¿Qué sabemos del aburrimiento? ¿Es bueno que un niño se aburra o debemos ofrecerle todo tipo de opciones para entretenerlo. Para muchos padres, es difícil saber cómo afrontar esta actitud por eso es que hoy hablamos del aburrimiento infantil.

Teorías sobre el aburrimiento

Los niños siempre se han aburrido en algunos momentos. No es que los niños de hoy se aburren más que los de antes pero lo que sí ocurre es que los niños de estos tiempos están más acostumbrados a la acción. ¿La razón? Viven un ritmo de vida más acelerado. Entonces bien, cuando están en un tiempo de ocio, simplemente no saben que hacer.

Acostumbrados a tener una rutina intensa, cargada de horarios prefijados y actividades diarias, se sienten perdidos cuando no tienen nada que hacer. Y entonces aparece la famosa frase ¡Me aburro! ¿Cómo afrontar esta actitud de los hijos? Lo primero es pensar en sentido del aburrimiento: ¿es bueno?, ¿Es nocivo para los peques? ¿Cuál es el problema de que un niño se aburra de a ratos?

Las abuelas siempre dicen que un poco de aburrimiento es bueno y si bien pasar largos días sin saber qué hacer no es una opción, sentirse un poco aburrido puede devenir en el despliegue de una serie de actividades y juegos que de otra forma no ocurrirían. El aburrimiento es vehículo para la creatividad y la imaginación. Es cierto es que, en un primer momento, los peques de hoy se sienten ajenos y perdidos frente a los momentos de aburrimiento. Pero si los padres no aprenden a afrontar el aburrimiento de los hijos con inteligencia y serenidad, difícilmente podrán ayudarlos.

Niños aburridos

Si hay niños aburridos en casa, poco a poco los padres pueden orientarlos para que puedan transformar  esta sensación, proponiéndoles ideas divertidas y amenas que los inviten a pasar un tiempo de calidad. Es posible sugerir una serie de actividades para hacer o bien pedirle al niño que arme un listado de cosas que le gustaría hacer, o de juguetes que tiene y que ya no recuerda. De esta forma, los niños recuperarán espacios de juego.

Es común que el aburrimiento infantil lleve a la sensación de estancamiento. Por eso es que una buena estrategia es pensar al aburrimiento desde otra óptica. Es decir, como vehículo para activar nuevas rutinas o tareas. Un ejemplo, si el niño dice «Me aburro»,  ¿cómo afrontar esta actitud de tus hijos? De nada sirve entrar en desesperación. Mejor es una respuesta sencilla, algo como: «ven, ayúdame a limpiar la casa». O puedes pedirle que busque recetas para ayudar en la cocina. O simplemente pídele que haga un listado de sus juguetes preferidos para entonces inventarle una historia en torno a ellos y que así tenga ganas de jugar.

Ideas para afrontar el aburrimiento

El aburrimiento también es un gran motor para vivir la vida puertas afuera. Pasar tiempo al aire libre, andar en rollers o en bicicleta. Montar un skate o jugar en el parque son actividades ideales para combatir el aburrimiento de los hijos. Los niños necesitan de un tiempo de ocio que los lleve a investigar aquéllo que los rodea.

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Pueden volverse investigadores de la naturaleza o detective en busca de huellas de la casa. Pueden armar puzzles o jugar juegos de mesa. Realizar actividades manuales o artísticas es otra de las posibilidades que brinda el aburrimiento en los niños. Lo importante es no preocuparse frente a la famosa frase «¡me aburro!» pues esta puede servir de anclaje para encarar otras rutinas de entretenimiento.

Para aprender a afrontar el aburrimiento de los niños es importante comenzar a practicar una vida más desacelerada, evitando las rutinas demasiado cargadas y el exceso de pantallas. De esta forma, los niños vivirán en una atmósfera más relajada y estarán más acostumbrados a enfrentar los tiempos libres con mayor tolerancia.


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