Cómo mejorar la comunicación entre padres e hijos

No tienes que hacer nada especial para construir una relación con tu hijo. La buena y mala noticia es que cada interacción crea la relación. Ir a la compra, la hora del baño, cuando lees un cuento a tus hijos… Todo importa en cuanto se trata de comunicación. Todo son buenas oportunidades, por ejemplo si tu hijo no quiere compartir un juguete, no quiere ir a la cama o hacer sus deberes.  Dependiendo de cómo manejes la situación será la base de la relación permanente con tus hijos.

Esta es una razón por la que vale la pena pensar ante cualquier interacción recurrente donde los nervios te asaltan, deberás pensar cómo manejar esa misma situación de forma diferente. Las interacciones que ocurren más de una vez tienden a iniciar un patrón. Negar y criticar no son una buena base para una relación con alguien que amas. Y además, tu vida es demasiado corta para que la gastes en un estado de molestia continua.

Los hábitos de comunicación empiezan temprano. ¿Escuchas cuando tus hijos te hablan interminablemente sobre sus amigos de la escuela, incluso cuando tienes cosas más importantes en que pensar? Entonces es más probable que cuando sea adolescente te cuente lo que hace con sus amigos (y que seguramente también te interesará saber).

Es difícil prestar atención cuando te apresuras para hacer la comida para cenar, cuando estás trabajando o cuando intentas hacer dos cosas a la vez. Pero si no lo haces, te estarás perdiendo una oportunidad para aprender y enseñar a tu hijo. Tu hijo aprenderá que no le estás escuchando y que lo que te dice, no te interesa.

Por todo esto es necesario que trabajes la comunicación con tus hijos desde que son muy pequeños, así vuestra comunicación será mucho mejor a medida que vayan creciendo.


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