Mi bebé es demasiado inquieto

Muchos bebés experimentan desde recién nacido determinada hiperactividad.

A medida que crecen y se afianzan en sus movimientos y  en la independencia de los mismos, la actividad del niño se hace más evidente.

Para evitar el agotamiento de los padres, así como posibles lesiones del niño a causa de los movimientos bruscos del mismo, se pueden adoptar una serie de pautas que tranquilizarán al pequeño:

  • Cantarles canciones suaves, lentas, con melodías dulces y agradables.
  • Mantener los colores de la decoración del cuarto dentro de los tonos claros, luminosos pero no estridentes.
  • No colgar del techo o de la cuna elementos que sean móviles y sonoros a la vez.
  • Cada tanto, introducir al bebé en un baño tibio, dentro de lo posible con algún aporte de aceites y esencias entre .las que se sugieren el tilo, la manzanilla y el eucaliptus.
  • Estimular al niño en los momentos de juego, logrando que este se mueva enérgicamente. De este modo, el caudal de energía contenido por el menor, se verá agotado o, al menos, disminuido.
  • Aplicar a diario una sesión de masajes de relajación. Para ello se sugiere buscar un lugar cómodo, rodeado por naturaleza o lo más cercano a ella posible. Se puede añadir el sonido de una fuente de agua o del canto de aves.

En síntesis, para lograr la relajación del niño, la intervención de un adulto que lo estimule puede ser de mucho valor. Vale la pena intentarlo.

Fuente: el embarazo


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