Mi hijo le hace daño a los animales

I Photograph The Innocent Moments Of Children With Animals (30 Pics) | Bored Panda

Mi hijo maltrata a los animales. Mi hijo por despecho tira de la cola del gato. No se como explicarle que son parte de la familia, no son juguetes y hay que tratarlos con respeto…

¿Os suena este tipo de comentario o frase con los animales?. Aunque pueda parecer mentira que un niño le quiera hacer daño a otro ser vivo, a veces hay casos en los que «les gusta maltratarlos«, sin ser conscientes de ello. Hoy trataremos sobre el maltrato a los animales por parte de algunos niños. 

Puede ocurrir que los niños se sientan atraídos por los animales aunque su acercamiento, sobre todo si son muy pequeños, no siempre es el adecuado. Están descubriendo el mundo, y entre todo lo que descubren encontramos a los animales. Seres vivos que se mueven, que son diferentes a ellos y que se parecen a los eluches que pueden ver en su habaión o en los dibujos animados.

No es difícil ver niños atormentando mascotas, matando pequeños insectos o capturando reptiles para poder observarlos y aprender sobre ellos. Y eso no significa que sean malas personas.

Abordaremos el tema desde un punto de vista psicológico y científico.

Cualquier acto de violencia cometido por un niño hacia un animal es ciertamente un acto que a los ojos de un padre genera preocupación. Y eso es normal porque nosotros somos conscientes de lo que está sucediendo, pero los niños no lo son.

En general, cuando los niños son muy pequeños (hablamos de un edad de preescolar) su curiosidad natural puede generar experiencias desagradables para sus mascotas. Seguramente sea su primera experiencia con un animal y aún no ha aprendido cómo debe tratarlos y cuidarlos. Los niños no están preparados para interactuar con un animal y menos con las reacciones impredecibles de las pequeñas bestias. Debemos enseñarles cómo tienen que hacerlo.

¿Qué dice la ciencia sobre la educación de los hijos con los animales?

En un estudio científico publicado en el Journal of Pediatric Psychology se investigó si educar a los niños en la correcta relación con un animal puede ser efectivo y cómo se podía hacer. El punto fundamental que surgió de este estudio es la imprevisibilidad de la reacción tanto de los niños muy pequeños como de los propios animales. Reacciones que en ocasiones pueden resultar desagradables y que no se pueden controlar. 

En preescolar, lo que se confunde con maltrato puede, en la mayoría de los casos, leerse como una falta de experiencia en el cuidado (o el juego) del comportamiento con el animal.

El discurso es un poco diferente cuando se trata de niños mayores. En este caso, los niños en edad escolar ya son capaces de entender que el animal no es un juguete, sino un ser vivo que puede sentir dolor si se le hace daño. En este caso, si notas este comportamiento por parte de tu hijo, mi consejo es que contactes con un experto en psicología educativa que podrá ayudarte y darte información muy valiosa.

Estos son nuestros consejos:

¿Qué emociones sentimos:
«Tengo miedo: ¿será un futuro criminal?»
«¡¡Me da rabia, me gustan tanto los animales!!»

¿Qué pensamos:
«¿Por qué está haciendo esto?»
«¡Tal vez no le di la atención adecuada!»
«¿Qué pasa si esta situación empeora?»
«¡Quién sabe lo que pensarán mis vecinos cuando vean estas escenas en el balcón!»

Lo que podemos hacer:
«Puedo preguntar»
«Puedo hablar con un especialista que entienda mis preocupaciones y sepa darme información útil»

¿Qué podemos hacer en la práctica?

  • No esperes que tu hijo sea capaz de cuidar a un animal de inmediato: aprender a cuidar es algo que también se debe ir asimilando, entendiendo y aprendiendo. Poco a poco.
  • Presta atención a tus pensamientos: trata de limitar las sensaciones a la situación que estás observando.
  • Trata de notar las pequeñas mejoras (como acercarse al animal con delicadeza) y presta la debida atención a estos momentos, elogiándolo cuando se acerque apropiadamente. 
  • Si ocurre un comportamiento inapropiado, pregúntale a su hijo cómo se sintió (y no por qué lo hizo).
  • Si el comportamiento se vuelve muy frecuente, busca el consejo de un experto.

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