Mi hijo es el matón de la clase

Cuando pensamos en el tema bullying, tendemos a pensar siempre desde el lado de los chicos que son acosados. Sin embargo, muy pocos padres se plantean la pregunta de “¿Qué haría yo si descubro que mi hijo está acosando a un compañero?”

No siempre somos tan conscientes como nos gustaría de lo que hacen o dejan de hacer nuestros hijos en clase y cómo se relacionan con los compañeros de su edad. Los profesores a veces se ven desbordados y esto hace que en apariencia los problemas pierdan importancia y se enmascaren como “cosas de niños”. Es más frecuente de lo que parece que los padres del niño acosador no tengan conocimiento de cómo es su hijo en clase.

¿Cómo no se da cuenta un padre de que su hijo es un acosador?

Como padres nuestro deber y responsabilidad es detectarlas y corregirlas, pero a veces es una tarea complicada, ellos no siempre lo ponen fácil.

A veces el acoso no pasa de las palabras intimidatorias, que no presencia ningún adulto. Es posible que incluso el acosador no sepa que lo que hace, realmente es acoso, porque piensa que es lo que tiene que hacer para ganarse el respeto o incluso el cariño y la aprobación del resto de sus compañeros.

Por desgracia, lo que hacen son comportamientos que refuerzan la seguridad y la autoestima del acosador, entonces sus padres ven a su hijo, normal, incluso feliz y no encuentran motivo para preocuparse.  Es probable también que inconscientemente restemos importancia a los comentarios despectivos que puedan tener nuestros hijos hacia sus compañeros, o conductas agresivas, porque a veces es duro para nosotros mismos afrontar la realidad.

Es muy importante que conozcamos a sus compañeros y que conversemos con ellos para aprender nosotros también sobre la forma que tiene de relacionarse con sus amigos. Por muy bien que mientan, algún día notaremos algo que se sale de lo normal y podremos actuar para que nuestro hijo entienda que no tiene una forma correcta de relacionarse.

Las conductas más destacables a considerar son:

  1. Agresividad hacia los demás.
  2. Falta de empatía con los más débiles o los que son distintos a él.
  3. Justificación de comportamientos agresivos con otras personas, del tipo “se lo merece porque….”.
  4. Es vengativo o vuelca en otro su frustración cuando no logra alcanzar sus deseos.

¿Por dónde empezar después de descubrirlo?

Una vez que has confirmado que realmente tu hijo no se está comportando bien con algún compañero, es probable que estés un poco en shock y no sepas exactamente qué hacer. Debes mantenerte serena y evaluar la gravedad del comportamiento de tu hijo. Es de vital importancia que no montemos en cólera y empeoremos la situación.

El centro os ayudará a ambas partes a gestionar cualquier diferencia que pueda existir y que empeore la relación entre los compañeros. Es de suma importancia que todos los implicados trabajen en equipo creando sinergias positivas para que fluya una buena relación entre ambas partes.

En caso de que tu hijo lo necesite, el centro también puede aconsejarte algún tipo de terapia, si fuera necesario controlar su agresividad o su falta de empatía. No debes asustarte en caso de que lo necesite, no todos los niños nacen iguales y no todos reaccionan igual a los estímulos. En caso de que tu hijo se haya visto perjudicado en su desarrollo por cualquier circunstancia, lo realmente importante es detectarlo cuanto antes y resolverlo, eso evitará males mayores.

Para la prevención, concienciación

Si ya has detectado que tu hijo se ha equivocado, habéis puesto medios y habéis conseguido resolver el conflicto, ¡enhorabuena!

Los ejercicios de dinámicas de grupo son utilizados para enseñar la importancia de trabajar juntos como iguales.

Es posible que tu hijo pueda sentirse mal al darse cuenta y tomar conciencia del mal que ha hecho a otro compañero. La mejor forma de consolar ese malestar es animarle a concienciar al resto de sus compañeros del problema del acoso escolar. Esto no solo ayudará a evitar otros casos de acoso escolar, si no que además le hará reafirmar su autoestima y avanzar en su crecimiento personal, aprendiendo que todos podemos mejorar como personas aunque cometamos errores.



Madre de una luz inspiradora, futura pedagoga, técnicamente decoradora, eterna escritora en la sombra, artesana, vocalista y compositora, aprendiz de todo, maestra de nada. Apasionada de los animales y de sus beneficios para el desarrollo emocional humano. Enamorada de la luz que existe en las buenas personas, de la educación, de la música y de la vida en general. Positivista in extremis, todo tiene un lado bueno y si no lo tiene, me encargo de crearlo.

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