Mi hijo es homosexual/transexual, ¿y qué?

En pleno siglo XXI es un tema que por desgracia aún preocupa a algunos padres. Es normal que dé miedo que sufran la homofobia que hemos visto sufrir a familiares, amigos, conocidos y seres queridos en general. Tenemos aún muchos prejuicios sobre la homosexualidad y la transexualidad, culturalmente aceptados, que solamente son mitos.

Trataremos de explicarte a continuación los motivos por los cuales no debes tratar a tu hijo de forma diferente después de saber esta condición, que es innata en él, igual que lo es la heterosexualidad en otras personas.

La homosexualidad y la transexualidad en la historia y en la naturaleza

En contra de lo que se pueda pensar en un principio, la homosexualidad existe en la naturaleza. Existen numerosos estudios científicos que demuestran comportamientos homosexuales en todas las especies estudiadas. Existen incluso anotaciones en dichos estudios en los que se resalta la anécdota de que las relaciones entre machos nunca se han catalogado como sexo, si no como dominación. Lo cual podía ocurrir, por ignorancia o por miedo a la ridiculización por parte de sus colegas.

Otro fenómeno que también se da en la naturaleza es la transexualidad, habiendo ciertas especies que cambian de sexo, bien sea en apariencia o en su totalidad, de sexo. Un ejemplo podría ser la el pez payaso, el simpático pececillo que encarna el personaje de Nemo, tiene la capacidad de cambiar de sexo.

En cuanto a la homosexualidad y la transexualidad humana han existido y existirán siempre, porque biológicamente somos animales. Es cierto que se supone que existe en nosotros una capacidad de raciocinio, no demostrada en los animales. Sin embargo, la inteligencia y el raciocinio, nada tienen que ver en la condición sexual de cada uno.

Homofobia, transfobia y prejuicio

La homofobia y la transfobia es por definición el odio o rechazo a la homosexualidad a la transexualidad y por ende a las personas homosexuales y transexuales respectivamente. Como todas las fobias, es un rechazo que parte del miedo a algo que no es conocido.

Este miedo está alimentado de prejuicios y eso significa, que ese temor y ese rechazo se basa en juicios sobre cosas que realmente no se entienden demasiado. Los prejuicios homófobos y transfóbicos más usuales es que los chicos tienen conductas femeninas o masculinas las chicas, que tienen predisposición a desempeñar el rol de género del otro sexo, etc. Todo eso son mitos, no son necesariamente ciertas.

Para empezar, asignar un rol de género, ya es prejuicioso, e incluso puede ser perjudicial para tu hijo. Una chica puede jugar con una pelota de fútbol sin ser lesbiana, ni transexual, sólo es que le gusta el fútbol. Un chico puede jugar con muñecas y significar que será un gran padre, no necesariamente es porque sea homosexual o porque se sienta mujer.

Los prejuicios son siempre dañinos para nuestros hijos, tanto si los demás los aplican sobre nuestros hijos, como si nuestros hijos los aplican sobre los demás.

Si un niño no es homosexual, ni transexual y está rodeado de prejuicios, puede demostrar conductas agresivas contra los que sí lo son, debido al desarrollo de una fobia y esto es perjudicial para él. Si un niño es homosexual o transexual y está rodeado de prejuicios, es muy probable que los aplique a los demás y sobre sí mismo, dañando su autoestima hasta límites insospechados.

Por lo tanto, podemos decir que en ambos casos los prejuicios son igualmente dañinos.

Cómo debemos actuar los padres ante esta situación

Es de suma importancia que eduquemos a nuestros hijos desde pequeños en una diversidad sexual. No es necesario que les demos detalles, si no que les expliquemos la realidad de la forma más sencilla y natural posible. Como ya hemos dicho, la homofobia y la transfobia se basan el miedo a lo desconocido. Mientras más eduquemos en la diversidad, menos posibilidades hay de que existan prejuicios que puedan alimentarlas.

Hay que explicarles que el amor, es amor y que cada cual debe vivir de acuerdo a lo que siente. Que un chico puede amar a una chica o a otro chico de igual manera, que hay chicos que se sienten mejor siendo chicas y chicas que les gusta más ser chico, no pasa nada.

Sobre todo, no hay que armar un drama cuando te enteres de su condición, sea cual sea la forma en que lo descubras. No tiene nada de malo, no es una enfermedad mental, ni tampoco física, no es una discapacidad. Tu hijo solo es diferente a ti, es como el que tiene vocación de músico, maestro o ingeniero, nada más.

No hay que preocuparse por el mundo exterior, por el daño que les harán. Mientras ellos se sientan apoyados en casa, nada de fuera importa. No pueden hacerles más daño del que les harían por sus ideas políticas, o por su religión, o por un trabajo poco entendido, etc.


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