Mi hijo no quiere hacer caca

niño con rollos de papel El paso de los pañales al inodoro suele ser un momento difícil en la crianza de un hijo. A la hora de hacer frente a esta fase de aprendizaje del niño, los padres pueden enfrentarse a diferentes obstáculos, siendo uno de ellos que su hijo no quiera hacer caca. Pese a ser un problema bastante común, es mejor abordarlo de inmediato porque puede generar otros problemas en el futuro.

La negación a ir al baño puede provocar dolor abdominal por la acumulación de heces, o estreñimiento. Pero independientemente de las circunstancias, muchas veces son los padres quienes padecen más el dolor de su hijo. Afortunadamente, esta situación se puede prevenir, tratar y controlar la mayor parte de las veces. Al reconocer las señales, se puede actuar y hacer que el niño esté feliz, sano y libre de dolores.

Por qué no tu hijo no quiere hacer caca

El cambio del pañal al baño comienza aproximadamente entre los 18 meses y los 3 años. Durante este proceso, que el niño no quiera hacer caca en algún momento es algo normal. Esto puede deberse al cambio de dieta, que puede hacer que se evacúen más grandes y duras. Cuando esto sucede, el niño asocia el dolor con la evacuación de heces y por este motivo comienzan a retenerlas. Una sola experiencia dolorosa es necesaria para que se convierta en un peligroso círculo vicioso.

Algunos niños pueden negarse a hacer caca porque aún no están emocional o físicamente listos para comenzar a usar el baño. Otros niños encuentran este cambio intimidante por el tamaño del inodoro, el sonido, la ubicación… Es un cambio realmente abrumador para ellos. También es posible que se nieguen al cambio y lo usen como un “juego de poder” para reclamar la atención que tenían cuando eran más pequeños. Existen ciertas afecciones médicas que también causan este comportamiento, pero estos casos son muy raros.

señal wc

Mejor solucionar el problema desde el primer momento

Si tu hijo continúa reteniendo las heces sin el tratamiento adecuado, se desarrollarán otros problemas que empeorarán las cosas. Cuando un niño no hace caca por un tiempo, su material fecal se acumula y se endurece. Mientras esto sucede, otras heces más blandas o líquidas pueden filtrarse por los lados y manchar su ropa interior. 

Por desgracia, muchos niños no pueden evitar esta suciedad porque pierden el control de los músculos que controlan sus evacuaciones intestinales. Hay que destacar que los niños que retienen sus heces también pueden tener problemas con la pérdida de orina, lo que hará que mojen la cama. Si el problema continúa durante un tiempo, también pueden tener infecciones en el tracto urinario.

Consejos prácticos para que tu hijo quiera hacer caca

El consejo más importante que se puede dar es no obligar al niño a usar el baño cuando se inicia este cambio tan importante para él. Es fundamental asegurarse de que está listo antes de plantearse quitar los pañales. De lo contrario, podría desarrollar ese miedo que le haga no querer hacer caca. Asegurarse de que tu hijo se sienta cómodo mientras aprende a hacer caca “como los mayores” es importante para el éxito. Para esto, asegúrate de que:

  • Los pies de tu hijo están a la altura adecuada para usar el inodoro
  • Hay un taburete en baños y aseos
  • Los asientos de los inodoros son seguros para que tu hijo no piense que se puede caer dentro

Hacer cambios en la dieta de tu hijo o usar suplementos de fibra o ablandadores de heces puede ayudar también en este asunto. Sin embargo, lo más aconsejable es seguir siempre las indicaciones o instrucciones del pediatra. Si tu hijo no quiere hacer caca y se convierte en un problema para su salud por el dolor del estreñimiento, la visita al médico del niño es obligada. Consulta al médico ante cualquier otro problema asociado como vómitos, problemas en la alimentación o cambios en su peso.

mano con pañal

Si notas que tu hijo siente ansiedad a la hora de usar el baño, pregúntale qué le preocupa y disipa sus inquietudes, tanto dentro como fuera de casa. Algunos niños no quieren ir a los baños públicos, así que estate preparado o preparada para eso también. La paciencia y la comprensión son las herramientas fundamentales para afrontar este problema tan común en los niños. Cuando esté listo para el cambio, paulatinamente tu hijo se despedirá definitivamente de los pañales.


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