Miedo al dentista

Miedo al dentista

El miedo al dentista, suele ocurrir tanto en niños como adultos, aunque los adultos sabemos que no hay más remedio, pero… ¿cómo llevar a un niño? Los lloros, esconderse, dar pataletas, fingir enfermedad antes de ir, no abrir la boca… todos son síntomas del miedo al dentista.

En la primera sesión se examinan muelas y dientes, se revisa el color, tono, dureza, manchas, caries… entre otros problemas, por esto, el niño ha de ser consciente que solo le van a observar y nada más va a ocurrir. Si acaso se realiza una limpieza, esta es indolora.

Antes de ir a esta consulta, los padres, han de concienciar al niño y si tienen miedo es debido a estas circunstancias:

La incorrecta explicación, con detalles exagerados o de nuestra propia experiencia, por ello, no hay que hablar delante de ellos lo que a nosotros nos ocurrió, pues ellos, lo transmiten en angustia y miedo

Las malas experiencias de anteriores médicos, esto es un temor que el niño tiene inculcado ante el cual, hemos de mostrarle que es una consulta totalmente diferente

Los comentarios que escucha fuera de casa. Amigos, familiares, conversaciones ajenas… a esto hay que restarle importancia

Algunas recomendaciones para eliminar ese miedo son las siguientes:

La visita al dentista no se debe demorar, sino ser periódica, por ejemplo, cada seis meses, esto hace que al niño no se le realicen curas, sino prevención

Una buena higiene bucal es muy importante para que el niño se sienta seguro, un buen cepillado puede premiarse al llegar a la consulta

Familiarizarse con el consultorio le hace sentir confianza, incluso con el dentista e instrumental con el que va a ser intervenido, pues el niño reconoce así su entorno y no le resultará extraño.

Fuente – Madres hoy


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