Mis hijos adolescentes se odian

Mis hijos adolescentes se odian

La adolescencia es una etapa muy dura, donde los chicos tienen que lidiar con un montón de cambios hormonales, físicos y emocionales. Tener un hermano es conocer la amistad más profunda, pero también supone contar con un rival con el que lidiar cada día. Ser adolescente no es fácil, pero compartir espacio con otro adolescente en tu misma situación lo es menos todavía.

Esto puede traducirse en discusiones, luchas de poder, desacuerdos y una mala relación entre hermanos. Lo que puede llevar a hacerte pensar que tus hijos adolescentes se odian. Sin embargo, el odio es un sentimiento muy grave, difícil de hacer realidad cuando se trata de una relación entre hermanos. Por lo tanto, por mucho que te pueda preocupar esa mala relación, piensa que lo más probable es que se trate de algo pasajero.

Los celos son la principal causa de conflictos entre hermanos, algo totalmente natural teniendo en cuenta que comparten espacio, todo lo que hay en casa y lo más importante, el amor de los padres. En plena adolescencia y buscando encontrar su propio lugar en el mundo, resulta muy difícil asumir que otra persona se interpone en ese camino. Mucho más cuando es otro adolescente con tus mismas circunstancias, que además, es tu hermano.

¿Debo posicionarme entre ellos?

Rivalidad entre hermanos

Como madre o como padre, debes evitar posicionarte del lado de uno de tus hijos, puesto que sin duda el otro se sentirá desplazado e incomprendido. Tampoco debes pasar por alto sus conflictos, ni quitar importancia a lo que pueda estar pasando entre ellos. Generalmente se suele dar por hecho que son cosas normales entre hermanos, pero no intervenir también tiene sus riesgos.

Quizá sean capaces de solucionar entre ellos sus problemas, pero también es posible que la distancia entre ellos aumente y llegue un punto en el que no tengan nada en común. De hecho, muchos hermanos adultos dejan de hablarse, aún conviviendo bajo el mismo techo. Y esto es una consecuencia de no saber gestionar los problemas en el momento.

Qué hago si creo que mis hijos adolescentes se odian

Averiguar la causa de esa mala relación es el primer paso para encontrar una solución, porque a pesar de tener diferencias, no dejan de ser hermanos que conviven bajo el mismo techo. Todas las personas que conviven en una casa deben cumplir unas normas de convivencia, que pasan por el respeto a los demás. Por lo tanto, tus hijos tendrán que hablarse con educación y respetar las cosas y el espacio de su hermano.

Los adolescentes con todas sus dificultades no son conscientes de que hay más cosas en el mundo, más personas, más problemas. Necesitan que estés a su lado, que les escuches y les comprendas aunque para ti, lo que les pasa es algo tonto o sin importancia. Procura hablar con tus hijos adolescentes por separado, sin juzgarles y por supuesto, sin posicionarte a favor o en contra de ninguno de los dos.

Intereses en común

Relación entre hermanos adolescentes

Aunque ellos no ven lo mucho que se parecen, lo más probable es que tengan más cosas en común de lo que se imaginan. Son hermanos, por lo que tendrán las mismas influencias en cuanto a música, entretenimiento, lectura o aficiones. La adolescencia pasa por muchos cambios y lo que un día les gusta al día siguiente lo aborrecen. Pero no dejan de ser niños en plena transición a la edad adulta que no entienden.

Intenta crear momentos en los que afloren los recuerdos de su infancia, juegos entre hermanos, una excursión al aire libre o cualquier circunstancia que les permita recordar que a pesar de sus diferencias, se quieren. Sus lazos afectivos son más fuertes que cualquier rivalidad. Aunque por momentos sientas que tus hijos adolescentes se odian, recuerda que su unión es mucho más profunda y que con paciencia, amor y comprensión, podrán resolver cualquier problema.

Tener diferencias es normal, incluso entre personas que se quieren. En cualquier relación afectiva existen complicaciones, en las amorosas, en las amistades y también en las relaciones familiares. Enseña a tus hijos a quererse a sí mismos con sus virtudes y sus defectos, y así aprenderán a aceptar y querer a las demás personas de la misma manera.


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