Durante el embarazo los mitos en cuanto a la alimentación de la embarazada son muchos y, en ocasiones, pueden generar miedo e inseguridad. Aunque la norma general es seguir una dieta variada de estilo mediterráneo y comer con cabeza, es importante conocer qué riesgos reales existen, qué infecciones se pueden transmitir por los alimentos y qué consejos de higiene ayudan a reducirlos al máximo.
Hay una serie de infecciones alimentarias que podemos contraer durante nuestra vida y no darnos ni siquiera cuenta de haber estado enfermos, porque los síntomas son banales, similares a un resfriado común o a una ligera gastroenteritis. El problema es que algunas de estas enfermedades sí pueden afectar al bebé que se está formando en nuestro útero, atravesar la placenta y ocasionar complicaciones importantes.
Además, a todo esto se suma que, durante el embarazo, circulan muchas creencias erróneas: desde que hay que comer por dos, hasta que no se puede tomar ningún tipo de pescado, pasando por la idea de que si algo huele bien está siempre en buen estado. Por eso, vamos a intentar aclarar algunas dudas, desmontar mitos frecuentes y explicar de forma práctica cómo prevenir infecciones alimentarias durante el embarazo sin caer en alarmismos.
Toxoplasmosis
La toxoplasmosis es una enfermedad causada por un protozoo, el Toxoplasma gondii. La padecen diversos mamíferos, aves y reptiles y puede contagiarse al ser humano por contacto con animales afectados, especialmente gatos, o por el consumo de carnes o verduras contaminadas.
En la mayoría de las personas sanas, esta infección pasa desapercibida o causa un cuadro leve (algo de fiebre, malestar general, inflamación de ganglios). Sin embargo, su contagio durante el embarazo puede provocar malformaciones en el bebé, abortos espontáneos o problemas neurológicos y oculares, sobre todo si la infección se adquiere en el primer trimestre.
Precauciones frente a la toxoplasmosis
La prevención se basa en unas normas sencillas de higiene y manipulación de alimentos, muy similares a las que se recomiendan para cualquier intoxicación alimentaria, pero que en el embarazo conviene extremar:
- No tener contacto con gatos (fundamentalmente con sus heces). Si ya convives con un gato, es preferible que otra persona limpie su arenero. Si no es posible, utiliza guantes desechables y lávate bien las manos después.
- No comer carnes poco cocinadas o crudas. Las carnes deben quedar bien hechas en el centro; evitar carpaccios, tartares, carnes “poco hechas” o rosadas por dentro.
- Lavar muy bien las frutas y verduras antes de comerlas, especialmente si se consumen crudas. Es recomendable frotarlas bajo el chorro de agua y, si es posible, pelarlas para aumentar la seguridad.
- Utilizar guantes para realizar cualquier tarea de jardinería o manipulación de tierra, ya que puede estar contaminada con heces de gato portadoras de Toxoplasma.
- Mantener una buena higiene de manos antes de cocinar, después de tocar carne cruda y siempre antes de comer.

Mitos frecuentes sobre toxoplasmosis y carne
- No se puede tomar embutido: Solo está prohibido comerlo si está crudo o semicrudo, como cualquier carne. Los embutidos curados o jamones que no han sido sometidos a una cocción completa pueden seguir siendo de riesgo. En cambio, si el embutido está bien cocinado o bien cocido sí se puede comer (por ejemplo, chorizo o jamón serrano usado en guisos que alcancen temperatura alta suficiente).
- Si lo congelas lo puedes tomar crudo: La congelación casera no nos asegura la destrucción del protozoo. Es difícil alcanzar y mantener la temperatura adecuada, de al menos -20 °C sostenida, para destruir el Toxoplasma en los congeladores domésticos, por lo que esta práctica no debe considerarse totalmente segura.
- Si es de Jabugo puedes comer el jamón: Las investigaciones no son concluyentes y hay tantos defensores como detractores de su consumo en el embarazo. La seguridad depende más del tiempo de curación y de las condiciones de producción que del origen concreto. Si no está cocinado, sigue existiendo cierto riesgo. Una recomendación prudente es reservar el jamón curado crudo para después del embarazo.
- Las ensaladas y verduras de bolsa no hay que lavarlas: Las verduras y ensaladas envasadas no siempre han sido lavadas tan escrupulosamente como es preciso para eliminar el Toxoplasma, bacterias u otros parásitos. Es preferible volver a lavarlas en casa antes de consumirlas.
- El contacto con perros transmite la toxoplasmosis: Solo el gato la transmite por contacto directo. Son la única especie animal que, una vez infectada, elimina el Toxoplasma por las heces. Los otros animales lo mantienen en su cuerpo, por eso solo pueden contagiar si se come su carne sin haber sido debidamente cocinada.
Listeria
La listeriosis es una infección causada por consumir alimentos contaminados con la bacteria Listeria monocytogenes. Esta bacteria es muy resistente y capaz de sobrevivir en condiciones muy adversas, incluyendo la refrigeración. Puede multiplicarse lentamente en la nevera, por lo que los alimentos listos para consumir guardados varios días son especialmente delicados.
En la población general es una infección poco frecuente, pero en el embarazo la Listeria tiene especial importancia porque puede atravesar la placenta. En el caso de sufrir la infección durante el embarazo puede afectar al bebé, provocando malformaciones, infecciones graves al nacimiento o lesiones neurológicas, además de aumento del riesgo de aborto o parto prematuro.
Esta bacteria se encuentra en el agua y el suelo. Las verduras se pueden contaminar con la tierra o el estiércol utilizado como fertilizante. Los animales pueden tener la bacteria sin tener ningún síntoma y contaminar así sus carnes o productos lácteos.
También es posible que los alimentos se contaminen después de su procesamiento, durante el cortado, envasado o manipulación. La leche no pasteurizada (cruda) o los alimentos hechos con este tipo de leche, como algunos quesos artesanales, pueden contener la bacteria.

Precauciones frente a listeria
La Listeria se destruye durante la pasteurización y cocción. Por eso, las medidas de prevención se centran en elegir bien los productos y en conservarlos de forma adecuada:
- Evitar leche cruda y productos lácteos no pasteurizados. Revisa siempre las etiquetas de los lácteos: si no especifica que ha sufrido algún proceso de pasteurización o que está elaborado con leche pasteurizada, mejor no consumirlos durante el embarazo.
- Extremar la higiene en la nevera. Mantener una temperatura adecuada (alrededor de 4 °C), limpiar con frecuencia baldas y cajones y evitar que los jugos de carnes crudas goteen sobre otros alimentos.
- Consumir cuanto antes los alimentos listos para comer (fiambres, quesos cortados, sándwiches preparados, etc.). No dejarlos muchos días abiertos en la nevera, ya que la Listeria puede multiplicarse a baja temperatura.
- Calentar bien los alimentos precocinados, como perritos calientes, salchichas o platos preparados, hasta que estén bien calientes en todo su interior.
- Seguir las mismas pautas de higiene que para toxoplasmosis: lavar frutas y verduras, lavarse las manos con frecuencia y evitar la contaminación cruzada entre alimentos crudos y listos para comer.
Las precauciones para evitar su contagio son similares a las que se recomiendan para evitar la toxoplasmosis o para evitar toxinfecciones alimentarias. Además es muy importante no consumir leche ni productos lácteos que no estén elaborados con leche pasteurizada.
Mito sobre la listeria
Solo los quesos blandos pueden transmitir la listeria: no es cierto, cualquier lácteo elaborado con leche que no ha sido pasteurizada la puede transmitir. Además, incluso quesos duros o semicurados, si se elaboran con leche cruda, pueden implicar riesgo. Lo fundamental es comprobar el tipo de leche con el que se ha elaborado el producto.
Anisakis y consumo de pescado durante el embarazo
El anisakis es un parásito que se encuentra en el aparato digestivo del pescado y de algunos cefalópodos (como el calamar). Si después de capturar el pescado no se procede de forma inmediata a eviscerarlo, el parásito puede salir del aparato digestivo y migrar hacia la carne del pescado. Cuando una persona ingiere el pescado contaminado sufre una infección similar a una gastroenteritis o reacciones alérgicas intensas.
Las precauciones son comunes a toda la población, pero en la embarazada adquieren especial relevancia porque a menudo se tiende a prohibir el pescado por miedo. Conviene recordar que el pescado es una excelente fuente de proteínas y ácidos grasos omega-3, muy beneficiosos para el desarrollo cerebral y visual del bebé, por lo que no debe eliminarse de la dieta, sino seleccionarse y prepararse correctamente.
El parásito muere por la congelación a -20 ºC y también si le sometemos a más de 60 ºC de temperatura en el centro del alimento. Por eso, la congelación adecuada y la cocción completa son las dos grandes herramientas para prevenir problemas.

Precauciones frente al anisakis y otros riesgos del pescado
- No tomar salazones, ahumados, encurtidos, marinados, carpaccio o ceviche, si no se ha preparado con pescado congelado previamente. En restauración, es importante asegurarse de que siguen la normativa de congelación previa para elaboraciones crudas o semicrudas.
- Cocinar a más de 60 ºC durante al menos 2 minutos en el centro del alimento (a la plancha muy rápida suele resultar insuficiente si la pieza es gruesa). Hornear, guisar o cocinar al vapor hasta que el pescado esté opaco y se separe fácilmente con el tenedor.
- Congelar a -20 ºC durante al menos 72 horas cuando se vaya a consumir el pescado crudo, marinado o poco hecho. Es recomendable el pescado ultracongelado porque se eviscera precozmente en alta mar y la probabilidad de que el parásito sobreviva es menor.
- Evitar pescados y mariscos crudos o poco cocinados (sushi, sashimi, ostras, almejas crudas, carpaccios, etc.) durante el embarazo, salvo que se tenga certeza absoluta de que han sido congelados de forma correcta.
- Elegir preferentemente pescados con bajo contenido en mercurio, como el salmón, la trucha, las sardinas, la caballa pequeña, el bacalao o la merluza, y limitar el consumo de grandes especies depredadoras.
Mitos sobre pescado, anisakis y toxoplasmosis
- El pescado contagia la toxoplasmosis: El pescado puede transmitir el anisakis, pero no es fuente habitual de toxoplasma. Cada patógeno tiene su vía de contagio: el Toxoplasma se relaciona con carnes de mamíferos y aves poco hechas y con tierra contaminada, mientras que el anisakis está ligado al pescado. Bien elaborado, podemos eliminar el problema del anisakis y disfrutar del pescado con seguridad.
- No podemos comer pez espada o atún: Los pescados grandes acumulan demasiado mercurio en su carne a lo largo de su vida. Por esta razón se recomienda disminuir su consumo y preferir pescados de menor tamaño. La recomendación habitual es evitar especies como pez espada, tiburón o atún rojo y limitar el resto de atún a pequeñas cantidades semanales, escogiendo siempre preparaciones bien cocinadas.
Lejos de eliminar el pescado, lo recomendable es consumir unas 2 a 3 raciones semanales de pescado variado, priorizando los de bajo contenido en mercurio y con un buen perfil de ácidos grasos omega-3, siempre bien cocinados o congelados de manera adecuada si se toman en preparaciones crudas.
Para más tranquilidad puedes consultar el folleto con las recomendaciones del Ministerio de Sanidad, Asuntos Sociales e Igualdad.
Como idea general, muchas de las infecciones alimentarias pueden evitarse aplicando los cuatro pasos básicos de seguridad alimentaria que recomiendan las autoridades sanitarias internacionales:
- Limpiar: lavarse las manos y lavar superficies y utensilios con frecuencia, así como frutas y verduras.
- Separar: evitar la contaminación cruzada entre alimentos crudos (especialmente carne, pescado y huevos) y alimentos listos para comer.
- Cocinar: alcanzar temperaturas internas adecuadas en carnes, pescados, huevos y platos preparados.
- Enfriar: refrigerar de inmediato los alimentos perecederos y no dejarlos a temperatura ambiente durante periodos prolongados.
Aplicando estas pautas, comprendiendo mejor los verdaderos riesgos (toxoplasma, listeria, anisakis, mercurio) y distinguiéndolos de los mitos, es posible llevar una alimentación variada, segura y placentera durante todo el embarazo, protegiendo tu salud y la de tu bebé sin caer en restricciones innecesarias.


