Existen infinidad de mitos y leyendas, historias que suponen una inigualable fuente de información, cultura e historia para los niños. Esas historias de las que se desconoce si fueron reales o producto de la imaginación de las personas de otras eras, ayudan a los niños a crear nuevas aventuras e historias.
Una forma inmejorable de dejar volar su imaginación y soƱar con esas historias que quizĆ”, ocurrieron en otra Ć©poca lejana y diferente a la que ellos conocen. A continuación te dejamos algunas historias, mitos y leyendas cortas para niƱos. Para que puedas elegir las que mĆ”s te gustan y sorprender a tus hijos con estas aventuras tan increĆbles como espectaculares.
¿Qué son los mitos y leyendas?
Las culturas antiguas utilizaban relatos para dar explicación a las historias y sucesos que ocurrĆan, asĆ como para dejar constancia de las cosas que se creĆan. En esas historias y relatos se incluĆan leyendas o cuentos populares, que eran una mezcla de entre realidad y ficción. Relatos en definitiva que conseguĆan crear duda e interĆ©s entre las personas de una misma cultura.
De hecho, en filosofĆa se describe la cultura como la información que se transmite a travĆ©s de personas que conforman un mismo grupo social. De generación en generación, con el fin de garantizar la adaptación al medio y la supervivencia de la especie. Es decir, que los mitos y leyendas fueron creados con un claro objetivo social. El mismo que ahora puedes traspasar a tus hijos e introducirles en el fantĆ”stico mundo de la mitologĆa.
Mitos cortos para niƱos
La historia estĆ” llena de leyendas y mitologĆa de cada una de las culturas antiguas y modernas. Muchas de ellas son complicadas de entender, pero existen otras muchas leyendas y mitos cortos creados especialmente para contar a los niƱos. A continuación te dejamos con algunas de ellas.
La leyenda de los unicornios (Bosque de FantasĆas)

Hace mucho tiempo existieron unas extraƱas y maravillosas criaturas que poseĆan el cuerpo como los caballos mĆ”s hermosos de la tierra, y ademĆ”s, un mĆ”gico cuerno en el centro de su frente. Estas criaturas, llamadas unicornios, eran de color blanco y se cree que procedĆan de tierras indias.
Los unicornios debĆan albergar tanta magia, que no podĆa verlos cualquier persona que quisiera sino que, al contrario, eran muy pocos los afortunados que tenĆan el privilegio de llegar a observarlos. Aquellos que llegaban a hacerlo eran las personas que tenĆan un corazón bueno y puro, cualidades que eran muy fĆ”cilmente rastreables por los unicornios.
Los cuernos de los unicornios tenĆan propiedades sanatorias y curativas, y eran tan poderosos que se dice que podĆan llegar a curar enfermedades muy peligrosas y mortales. Incluso, muchos llegaron a decir que contenĆan los ingredientes necesarios para alcanzar la eterna juventud.
Precisamente por todas aquellas razones, la existencia de un unicornio dependĆa en su totalidad del mĆ”gico cuerno de su frente, y si llegaban a perderlo su destino era la muerte.
En la Edad Media, sabedores de las propiedades del cuerno de los unicornios, muchos cazadores se adentraron en los bosques para dar caza a estos enigmÔticos seres, con tan mala fortuna, que terminaron abocando a los unicornios a su desaparición. Muy inteligentes, y como los unicornios eran seres tan solitarios y solo dejaban verse por las personas buenas, aquellos temibles cazadores se aprovechaban de las personas de corazón puro para capturar a los unicornios y apresarles en busca de sus cuernos.
Tras su triste desaparición, la magnificencia y bondad de aquellos seres dejó en la historia su recuerdo como sĆmbolo de la fuerza, de la libertad, del valor, de la bondad y, sobre todo, del poder de la magia que reside en las personas de gran corazón.
Leyenda corta: Atalanta e Hipomenes (Bosque de fantasĆas)

Hubo una vez en Esciros, isla del mar Egeo, un rey llamado Esqueneo. Cuya hija, Atalanta, habĆa sido educada en un ambiente muy permisivo y colmado de mil y un caprichos. A la joven Atalanta le gustaban las actividades de todo tipo, y entre ellas se encontraba la actividad de la caza. Se pasaba los dĆas enteros con su carcaj de flechas sobre su espalda buscando animales a los que atrapar. Tal era su afición y maestrĆa que ni siquiera los centauros del lugar conseguĆan alcanzarla en su habilidad.
Sin embargo, aquella dura afición le pasó factura endureciendo su corazón. Un corazón que no se reblandecĆa con nadie, ni siquiera con la mirada amable de sus muchos pretendientes, entre los cuales se encontraba el valeroso Hipomenes.Ā El joven, acudió cansado al Olimpo para contar a los dioses su desventura amorosa e infructuosa con la joven Atalanta. Y Venus, compadecida, decidió entregarle tres manzanas de oro del JardĆn de las HespĆ©rides. RecomendĆ”ndole que participara con inteligencia en una próxima carrera en la que participarĆa tambiĆ©n la joven.
El dĆa de la famosa carrera, cuando dieron la seƱal de salida para comenzar, la joven Atalanta partió a la velocidad del rayo. Dejando a todos los pretendientes que habĆan acudido atrĆ”s. Entonces, Hipomenes dejó caer sus tres manzanas sobre el terreno bien distanciadas. Y tal era el afĆ”n cazador de Atalanta, que se volvió parando la carrera sólo para recogerlas. De este modo, y haciendo un gran esfuerzo, Hipomenes llegó el primero a la meta, obteniendo asĆ la atención y, mĆ”s tarde el amor, de la joven Atalanta, que quedó prendada ante tal esfuerzo.