Mitos y verdades sobre las vacunas

Vacunación infantil

Cuando se trata de las vacunas para los niños hay mucha controversia y grandes diferencias en las opiniones de todo el mundo. La realidad es que, después de los casos de meningitis en nuestro país, se ha abierto de nuevo el debate sobre si se deben vacunar o no a los niños. Está claro que las vacunas son totalmente necesarias y que si se administran a los niños las que les corresponden se salvarán muchas vidas.

Pero es necesario que los padres y las madres de todo el mundo sean conscientes que existen algunos mitos y vacunas importantes de conocer, para así, tener más información acerca de ellas. Las vacunas son necesarias para la vida de las personas y sobre todo, para un futuro libre de enfermedades erradicadas gracias a ellas.

Mitos y verdades sobre las vacunas

La mayoría de las enfermedades no son graves

Esto es totalmente falso. La realidad es que las enfermedades contra las que se vacunan siempre son graves. Las enfermedades pueden causar complicaciones e incluso, en algunos casos, la muerte. Muchas de estas enfermedades también tiene cura. Pero es necesario diferenciar que sí son graves o se pueden complicar. Por ejemplo:

  • El sarampión. Las complicaciones ocurren en aproximadamente el 10% de los casos. Por cada 1.000 casos de sarampión, 1 o 2 de esas personas pueden morir.
  • La tos ferina mata a entre 1 y 4 bebés en Canadá cada año. Aproximadamente 1 de cada 400 bebés que sobreviven a la tos ferina tiene daños cerebrales permanente.
  • El tétanos mata a 10% o más de sus víctimas.

La vacuna triple vírica causa autismo

Esto es falso. No existen estudios que muestren realmente que las vacunas causan autismo en los niños. No existe ninguna evidencia científica donde haya un vínculo entre la vacuna triple vírica y el autismo. El riesgo de no ser vacunado un niño es muy alto porque podría tener posibilidades de contraer enfermedades altamente peligrosas.

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Las vacunas pueden tener efectos secundarios

Esto es verdadero. Las vacunas no están libres de riesgos. Los efectos secundarios más comunes son dolor en el sitio de inyección y fiebre, que puede ser  tratado con paracetamol o ibuprofeno. Menos comunes en efectos secundarios son las convulsiones o sacudidas, aunque los riesgos pueden variar dependiendo de la vacuna. Por ejemplo, 1 de cada 3000 niños que recibe la vacuna triple vírica puede sufrir convulsiones.

No pasa nada si no se vacuna, porque los demás niños ya están vacunados

Esto es falso. Por desgracia, los niños no vacunados que asisten a las mismas escuelas que otros niños, puede resultar fácil que contraigan las enfermedades que pudieron haber evitado estando vacunados. Hay personas que también piensan igual y no vacunan a sus hijos y otros, que no pueden vacunar por los motivos que sea. Además, existen otras vías para contraer enfermedades como los gérmenes.

Las vacunas garantizan la máxima protección

Las vacunas no son una garantía del 100% de que no se va a enfermar tu hijo, pero son de gran ayuda. Si por ejemplo te vacunas contra la gripe, todavía puedes contraerla pero será menos severa. Lo mismo ocurre con la varicela. Para una mejor protección, los expertos se basan en la “inmunidad de grupo” (las demás personas también se vacunan    y existen menos probabilidades de contraer la infección).

vacunas

Los niños no necesitan las vacunas porque esas enfermedades están erradicadas

Aunque estén erradicadas pueden volver. Además, todavía existen las enfermedades contra las que se vacunan, aunque sean poco frecuentes. Gracias a los programas de vacunación todas las enfermedades prevenibles por vacunación han disminuido en todo el mundo. Pero cuando caen las tasas de inmunización, estas enfermedades pueden volver.

Muchas de las enfermedades prevenibles con vacunas que no son comunes en algunos países todavía ocurren en otras partes del mundo. Con los viajes y la inmigración, hay un riesgo real de que estas enfermedades vuelvan. Cualquier niño que no esté vacunado está en riesgo cuando las infecciones son importadas.

Demasiadas vacunan debilitan el sistema inmunológico

Esto es falso también. Cada dosis permite que el cuerpo pueda tener una respuesta inmune y hacen que el cuerpo se vuelva más fuerte creando una defensa (anticuerpos) para que se pueda combatir una infección real en caso de que se presente en el futuro.

Los niños deben recibir las vacunas en el calendario recomendado para proporcionar la mayor protección lo más pronto posible.

Las vacunas son solo para niños

Esto no es verdadero. Hay numerosas vacunas que pueden ayudar a mantener a personas de cualquier edad sanas. La más obvia es la vacuna contra la gripe, que se otorga anualmente. Otro ejemplo es cuando los adultos de edad avanzada pueden beneficiarse de vacunas contra la neumonía. Los adultos también necesitan refuerzos para el tétanos y la tos ferina. Los niños no están totalmente inmunizados contra la tos ferina, hasta los 4 años y los bebés más pequeños están en alto riesgo, además, la tos ferina se puede transmitir a los bebés mediante adultos con disminución de la inmunidad.

Niña poniéndose vacuna contra paperas

Lo natural siempre es lo mejor las vacunas son sustancias extrañas

Lo natural siempre es lo mejor, los gérmenes que las vacunas protegen son contra parte de la naturaleza. Muchas cosas de la naturaleza no son aptas para la salud, como por ejemplo los venenos que provienen de plantas y frutos del bosque. Las vacunas están hechas a partir de fuentes naturales, algunas de ellas están hechas de gérmenes vivos con cambios para que no puedan causar enfermedades pero para que el cuerpo pueda defenderse contra ellas. Otras vacunas solo tienen una parte del germen que se ha purificado. Las vacunas estimulan el sistema inmunológico de la misma manera que lo haría una infección, pero sin caer enfermos. 

Estos son 9 mitos y verdades que es necesario que todos los padres y todas las madres conozcan porque es necesario ser conscientes de la importancia de las vacunas. Las vacunas no solo son importantes en la vida de los niños, si no también en las personas de cualquier edad y sobre todo, para la sociedad en general. Gracias a las vacunas, todos estaremos más sanos y con menos probabilidades de caer enfermos.


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