El mosquito tigre: ¿debemos temerlo?

los peligros del mosquito tigre en los niños

Creemos ententer que a casi todas las personas nos ha picado alguna vez el fatídico mosquito tigre, también llamado Aedes aegypti o Aedes albopictus. Está siendo noticia por ser un potencial portador de enfermedades vectoriales, entre ellas y las más comunes se encuentran el chikungunya, el dengue y el zika.

Este insecto es fácil de identificar porque es de coloración negra, con rayas blancas en sus patas y abdomen y una sola raya alargada en el centro del tórax, tiene 6 patas y 2 alas y de aproximadamente 5 a 10 mm de tamaño.

Se reproduce en épocas calurosas al proceder de zonas tropicales y suele proliferar su reproducción en general cuando ha pasado la época estival de lluvias y comenzando el calor, que es a partir de mayo. De ahí que tengamos su inminete invasión en verano.

¿Debemos de temerlo?

Seguramente sí, ya que el tipo de enfermedad que transmite es discapacitante o en su caso mejor dicho contagiosa.

Es transmisor, por su picadura, de 22 enfermedades entre ellas las ya mencionadas y sus síntomas son similares a la gripe: fiebre, dolores articulares, dolores de cabeza y erupciones cutáneas. Por lo tanto en zonas de riesgo donde se ha mencionado una gran invasión de este mosquito la protección debe ser fundamental.

Si usted es víctima de picaduras, debe estar especialmente atento en el caso de mujeres embarazadas, bebés y niños pequeños, ya que los embriones pueden sufrir graves daños en caso de transmisión y los recién nacidos son mucho más vulnerables a este tipo de enfermedades por lo que puede causar muertes infantiles.

¿Por qué pican estos insectos?

Son las hembras las que se alimentan de la sangre para poder cultivar sus huevos. Detectan las corrientes de CO2 que emitimos por nuestra respiración y nuestro cuerpo y es por ello que tienen más preferencia en picar más a unos que a otros, dependiendo de la cantidad de este gas. Por lo general pica más a los adultos que a los niños.

los peligros del mosquito tigre en los niños

Sus picaduras pueden llegar a ser molestas y dolorosas y pueden llegar a provocar reacciones alérgicas en la piel. El síntoma que se produce por la reacción al veneno es un abultamiento que causa dolor, mucho prurito (picazón) y escozor. Pero ha ocurrido casos extremos en los que su reacción alérgica es mucho más severa, donde el paciente presenta broncoespasmo y reacción anafiláctica, que si no se atiende a tiempo, puede causar la muerte del paciente por asfixia anafiláctica. 

Para el resto de picaduras corrientes podemos aliviar sus síntomas con corticoides tópicos, analgésicos orales en caso de mucho dolor, o usar remedios caseros como la aplicación de compresas de agua helada, gel frío o bolsa de hielo para bajar la inflamación

Qué remedios podemos utilizar para proteger a los más pequeños

Hay que tener en cuenta que atacan en horarios nocturnos, aunque hay zonas en las que acostumbran a hacerlo por el día.

Si nos encontramos en una zona exterior dónde no hace mucho calor podemos hacer uso de camisetas y camisas de manga larga, pantalones largos y, por supuesto, calcetines.

Si por el contrario la zona es bastante calurosa debemos echar mano de repelentes sintéticos. El más famoso es el DEET y el más comercializado. Se recomienda el uso para niños mayores de 2 meses con una concentración de 10% a 30%. En niños menores de 2 meses es desaconsejable.

los peligros del mosquito tigre en los niños

Su uso debe utilizarse con algo de precaución pues no debes dejar que un niño se aplique el repelente a sí mismo, se lo echaría en las manos que pueden posteriormente llevárselas a la boca y los ojos. Lo ideal es aplicarlo en tus propias manos y echárselo al niño o con el formato que ya utiliza el producto con spray. Es mucho mejor además echarlo en la ropa para tener el menor contacto con la piel. También es importante tener precaución con no aplicarlo sobre heridas abiertas y mucosas.

Como remedios caseros podemos hacer uso de ellos pero su efectividad aquí puede llegar a ser mucho más baja.

Entre ellas se encuentra el limón con los clavos, las hojas de eucalipto cocidas y el uso de lociones o aceites a base de lavanda o citronela. Otras plantas que pueden funcionar son la albahaca y la manzanilla, el aceite de almendras dulces y de geranio

 

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