Nacieron trillizos en la Nueva Maternidad Provincial de Córdoba

  • Trillizos prematuros nacidos a las 31 semanas en la Nueva Maternidad Provincial de Córdoba, único caso trigemelar atendido en 2025.
  • Dos varones y una niña, Emir, Elías y Emily, con pesos entre 1.595 y 1.800 gramos, evolucionan de forma estable sin soporte respiratorio.
  • Embarazo de alto riesgo seguido por Medicina Fetal, con controles quincenales y manejo de diabetes gestacional al final de la gestación.
  • Acompañamiento integral a la familia: equipos interdisciplinarios, Residencia para Madres, Voluntarias Abrazadoras y programas de apoyo provincial.

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La Nueva Maternidad Provincial de Córdoba se ha convertido en escenario de una historia tan poco habitual como cargada de emociones: el nacimiento de tres bebés prematuros, dos niños y una niña, que llegaron al mundo tras un embarazo catalogado de alto riesgo y seguido al detalle por especialistas. La llegada de Emir, Elías y Emily ha supuesto un gran despliegue sanitario y humano en este centro de referencia de la salud pública cordobesa.

Este parto múltiple es el único embarazo trigemelar atendido en la institución durante todo 2025, un dato que refleja lo infrecuente de estos casos y la complejidad que implican. A pesar de haber nacido antes de término, los pequeños se encuentran estables, con una evolución considerada favorable por el equipo médico, mientras su madre, Lorena, también se recupera bien tras la cesárea programada.

Nacimiento prematuro y operativo médico especial

Los trillizos llegaron al mundo a las 31 semanas de gestación, una edad gestacional que se sitúa claramente por debajo de los nueve meses habituales, por lo que se los considera prematuros. La intervención se realizó mediante una cesárea planificada al detalle, sin que se produjeran urgencias de último momento, lo que permitió organizar un dispositivo sanitario complejo dentro del quirófano.

De acuerdo con los registros médicos, Emir fue el primero en nacer, a las 14:01, con un peso aproximado de 1.800 gramos; dos minutos más tarde, a las 14:03, nació Elías con 1.715 gramos; y, finalmente, a las 14:05 llegó Emily, la única niña del trío, con 1.595 gramos. Este intervalo de apenas cuatro minutos entre el primer y el último bebé exigió una coordinación precisa entre los distintos equipos presentes.

El embarazo fue trigemelar con dos placentas y tres bolsas amnióticas, es decir, una gestación múltiple en la que dos de los pequeños compartían placenta y la tercera tenía la suya propia. Emir y Elías, los hermanos que compartían la misma placenta, presentan pesos muy similares y una evolución comparable, mientras que Emily, aunque algo más pequeña, mantiene también un curso clínico estable.

Para poder atender de forma adecuada a cada recién nacido, la Maternidad organizó tres equipos de recepción independientes dentro del quirófano. Cada grupo estaba formado por médicos neonatólogos, especialistas, personal de enfermería y personal circulante, todos apoyados por tecnología de alta complejidad específica para cuidados intensivos neonatales, desde la reanimación inicial hasta el traslado a la unidad de cuidados intensivos.

Tras el parto, los trillizos fueron trasladados a la Unidad de Terapia Intensiva Neonatal (UTI o Neo) de la Maternidad Provincial, un servicio especializado en la atención de bebés prematuros y de alto riesgo. Allí, el seguimiento quedó a cargo de la pediatra neonatóloga Fernanda Presotti y de un equipo interdisciplinario de profesionales de la salud dedicados a este tipo de casos.

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Estado de salud de los bebés y evolución en la Neo

Actualmente, Emir, Elías y Emily se mantienen ingresados en la terapia intensiva neonatal por su condición de prematuros, algo esperable en nacimientos a las 31 semanas. Sin embargo, el balance de los profesionales es claramente alentador: los tres toleran bien la alimentación, siguen ganando peso de forma progresiva y no han presentado, hasta el momento, complicaciones graves asociadas a la prematurez.

Un dato especialmente positivo es que ninguno de los tres requiere soporte respiratorio. Los bebés respiran por sí mismos, lo que reduce notablemente el riesgo de determinadas secuelas y acorta, en muchos casos, la duración del ingreso. El equipo médico mantiene, no obstante, una monitorización constante de los signos vitales y de la evolución de cada uno, ajustando los cuidados según la respuesta clínica.

Desde la UTI neonatal destacan que el acompañamiento brindado a los pequeños es fruto del trabajo coordinado de un equipo interdisciplinario, en el que intervienen médicos, enfermeras, psicólogos, trabajadores sociales y otras figuras clave en el cuidado integral de la familia. Esta mirada conjunta permite abordar no solo los aspectos estrictamente clínicos, sino también las necesidades emocionales y sociales que surgen en una situación tan delicada.


Además de los controles de rutina —como análisis, ecografías y valoraciones neurológicas—, se presta especial atención a la alimentación y al desarrollo neurológico y sensorial de los bebés, elementos fundamentales en los primeros meses de vida de un niño prematuro. La apuesta por un entorno lo más estable y tranquilo posible dentro de la Neo, con contacto cercano con la madre y el padre, forma parte de esta estrategia de cuidado centrado en la familia.

Los profesionales subrayan que, aunque aún queda tiempo para que los trillizos puedan recibir el alta, la evolución observada durante estas primeras semanas es consistente con un pronóstico optimista, siempre y cuando se mantengan los cuidados específicos que requiere su edad gestacional.

Una madre joven, un embarazo de alto riesgo y un seguimiento exhaustivo

La protagonista adulta de esta historia es Lorena Quinteros, una joven de 25 años oriunda de Cruz del Eje, en el interior de la provincia de Córdoba. Su embarazo dio un giro inesperado en la primera ecografía importante, realizada alrededor de la semana 12, cuando los profesionales detectaron que no se trataba de un solo bebé, ni de gemelos, sino de tres fetos en desarrollo.

Ante este hallazgo y dado el riesgo que conllevan los embarazos múltiples, las autoridades sanitarias dispusieron que Lorena fuera derivada a la Nueva Maternidad Provincial en la capital cordobesa a partir de la semana 14 de gestación. A partir de ese momento, el seguimiento quedó en manos del equipo de Medicina Fetal del hospital, que asumió el control periódico de la gestación.

Durante todo el proceso, los especialistas realizaron controles quincenales para evaluar el crecimiento de cada bebé, el estado de las placentas, la cantidad de líquido amniótico y la salud general de la madre. Esta supervisión estrecha resultó clave para detectar a tiempo cualquier signo de alarma y ajustar el tratamiento o la pauta de reposo cuando hacía falta.

Según explican los profesionales, el desarrollo del embarazo transcurrió sin grandes sobresaltos durante buena parte de las semanas, más allá de las molestias típicas y de la carga física adicional que supone llevar tres bebés. En la recta final, Lorena presentó diabetes gestacional, una complicación que puede darse en el embarazo y que, en su caso, fue controlada con medidas médicas y de seguimiento específicas.

La propia madre relató que necesitó una internación previa por episodios de contracciones, lo que llevó al equipo a extremar la vigilancia para evitar un parto más prematuro todavía. Finalmente, la cesárea se mantuvo como procedimiento programado, de manera que todo el operativo de quirófano y recepción de los recién nacidos pudo organizarse con la anticipación necesaria.

Fe, familia y contención emocional en un momento único

Más allá de los datos clínicos, la historia de estos trillizos está atravesada por la experiencia personal y emocional de Lorena. Ella misma ha contado que la elección de los nombres —Emir, Elías y Emily— no fue casual, sino que se inspiró en referencias bíblicas que la acompañaron durante los momentos más complicados de la gestación.

La joven reconoce que, cuando le confirmaron que esperaba tres bebés, sintió un fuerte impacto y cierta preocupación por lo que supondría afrontarlo. Sin embargo, con el paso de las semanas, fue transformando ese miedo en confianza, apoyándose en su entorno cercano y en su propia convicción: “Si me llegaron tres, es porque voy a poder con los tres”, ha llegado a decir, mostrando la mezcla de respeto y esperanza con la que ha afrontado esta etapa.

Lorena no se estrena como madre: ya tenía un hijo de 7 años, que permanece en Cruz del Eje a la espera de conocer en persona a sus hermanos pequeños, a los que por ahora solo ha visto en fotografías. Esta circunstancia añade un componente especial al momento del reencuentro familiar, que se producirá cuando los bebés estén suficientemente fuertes como para recibir el alta.

Consciente de que la crianza de tres bebés a la vez será exigente, la madre ha destacado el papel que jugarán su madre, sus hermanas y una tía, dispuestas a arrimar el hombro una vez que la familia vuelva a su localidad de origen. Esa red de apoyo doméstica se combina con la contención que actualmente ofrece el propio hospital, tanto en el plano material como emocional.

Durante su estancia en la capital cordobesa, Lorena y su pareja se alojan en la Residencia para Madres situada dentro del complejo de la Maternidad Provincial. Este espacio permite que la madre se mantenga muy cerca de sus hijos mientras continúan ingresados, facilitando visitas frecuentes a la Neo, la extracción y suministro de leche materna y la participación activa en los cuidados básicos de los pequeños.

Programas de apoyo, voluntariado y el papel de la salud pública

La Nueva Maternidad Provincial no solo ha aportado tecnología y especialistas, sino también un entramado de programas de apoyo y acompañamiento que buscan cubrir las distintas dimensiones de un proceso tan delicado como es el nacimiento de trillizos prematuros. Entre estas iniciativas destaca la participación de Lorena en el programa de las conocidas “Voluntarias Abrazadoras”.

Estas voluntarias promueven y acompañan la práctica del contacto piel con piel, una estrategia ampliamente reconocida por su impacto positivo en el neurodesarrollo, la regulación de la temperatura, el vínculo afectivo y la estabilidad emocional de los bebés, especialmente en el caso de los prematuros. Además, brindan apoyo cotidiano en la Residencia para Madres, ayudan a organizar rutinas de cuidado y están disponibles para conversar sobre lactancia, dudas de crianza o planificación familiar.

La madre de los trillizos también está inscripta en el Programa de Protección de la Embarazada y su Bebé, una iniciativa provincial orientada a garantizar controles de salud, seguimiento durante la gestación y apoyo material. Gracias a este programa, la familia ha recibido ajuares para cada uno de los bebés, así como leche y pañales, elementos que facilitan los primeros meses tras el nacimiento.

Desde la institución sanitaria se subraya que este tipo de casos pone en valor el rol estratégico de la sanidad pública, especialmente en provincias donde muchas familias proceden del interior y necesitan derivaciones oportunas a centros de mayor complejidad. La combinación de tecnología avanzada, equipos especializados y programas sociales de acompañamiento permite dar respuesta a situaciones altamente complejas sin que la condición económica de la familia sea una barrera.

El nacimiento de Emir, Elías y Emily ha servido también para remarcar la relevancia de contar con equipos de medicina materno-fetal y neonatología bien coordinados, capaces de trabajar de forma planificada antes, durante y después del parto. La experiencia acumulada en la Maternidad Provincial en el manejo de embarazos de alto riesgo se ha puesto de manifiesto en cada una de las etapas que han atravesado esta madre y sus hijos.

La llegada de estos trillizos a la Nueva Maternidad Provincial de Córdoba reúne todos los ingredientes de un acontecimiento excepcional: un embarazo múltiple de alto riesgo seguido con rigor, un parto prematuro organizado al milímetro, tres bebés que evolucionan favorablemente y una familia arropada por profesionales, programas públicos y redes de apoyo. Todo ello convierte este caso en un ejemplo de cómo la atención integral, humana y especializada puede marcar la diferencia en situaciones tan delicadas, ofreciendo a los recién nacidos y a su madre las mejores oportunidades para construir su vida en común.

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