La vida personal de Natalie Portman ha dado un nuevo giro. La actriz, de 44 años, ha confirmado que está esperando su tercer hijo, el primero con su actual pareja, el productor musical francés Tanguy Destable, conocido en la escena electrónica como Tepr. La noticia, que ha corrido como la pólvora por Europa y Estados Unidos, supone un nuevo capítulo en la biografía de una de las intérpretes más reconocidas de su generación.
Este embarazo llega en un momento de cierta calma y reconstrucción personal para la ganadora del Oscar por «Cisne negro», que en los últimos años se ha alejado del foco más agresivo de Hollywood. Instalada en París y volcada en una vida discreta, Portman afronta esta maternidad tardía con una mezcla de serenidad, agradecimiento y conciencia de lo excepcional que es quedarse embarazada a los 44 años.
Natalie Portman, embarazada de su tercer hijo a los 44 años
La propia actriz ha sido quien ha compartido la noticia en una entrevista concedida a la edición estadounidense de Harper’s Bazaar, publicada el 17 de abril de 2026, y confirmada también por su representante a la agencia Reuters. En esa conversación, Portman no oculta la ilusión con la que ella y su pareja viven esta etapa: «Tanguy y yo estamos muy emocionados», afirma, dejando claro que ambos consideran este bebé como un auténtico regalo.
Portman insiste en que se siente «muy agradecida» y consciente del privilegio que supone poder ser madre de nuevo a su edad. Define este embarazo como «un milagro» y subraya que lo vive con una perspectiva distinta a la de sus anteriores experiencias: con más calma, más conocimiento de sí misma y una gratitud que, según reconoce, quizá no tenía cuando era más joven.
La actriz asegura que, a pesar de los 44 años, se encuentra físicamente mejor de lo esperado. Comenta que tiene más energía de la que pensaba que iba a tener y que está disfrutando cada etapa del proceso. En declaraciones recientes, ha explicado que este será, «probablemente», su último embarazo, lo que la lleva a saborear cada detalle con una intensidad especial.
Fuentes cercanas y distintos medios situados en Francia apuntan a que Portman se encontraría ya en torno al quinto mes de gestación, lo que sitúa el nacimiento del bebé para este verano. Algunas publicaciones francesas han señalado que las últimas imágenes de la actriz por las calles de París, con ropa holgada y un estilo muy informal, dejaban entrever ya una incipiente barriga.
Este nuevo hijo se sumará a la familia que la intérprete ha ido construyendo en Europa. Natalie Portman ya es madre de Aleph, de 14 años, y Amalia, de 9, nacidos de su matrimonio con el coreógrafo francés Benjamin Millepied. Con el bebé que viene en camino y los dos hijos de Destable de una relación anterior, todo apunta a que convivirán en un entorno de familia numerosa.
Un bebé con Tanguy Destable, productor musical francés
El padre del futuro bebé es Tanguy Destable, productor francés de música electrónica, conocido profesionalmente como Tepr. Destable, de 45 años, es una figura reconocida en la escena musical europea, donde ha colaborado con artistas de primera línea y ha trabajado en bandas sonoras para películas, videojuegos y desfiles de moda.
La relación entre Portman y Destable salió a la luz en la primavera de 2025, cuando la prensa francesa publicó las primeras imágenes de ambos paseando juntos por París. Desde entonces, han optado por mantener un perfil bajo: no suelen posar en alfombras rojas juntos ni hacen grandes declaraciones sobre su vida privada, fieles al estilo discreto que la actriz ha intentado mantener desde hace años.
Como ocurre con Portman, Destable también es padre. Tiene dos hijos, Étienne (nacido en 2016) y Vadim (2020), fruto de su relación con la actriz francesa Louise Bourgoin. Tras su separación en 2023, el productor atraviesa también una etapa de reconstrucción personal. Con la llegada del bebé que espera con Portman, ambos formarán una familia numerosa con hijos de relaciones anteriores y un nuevo miembro en común.
El vínculo de la pareja se ha consolidado en la capital francesa, donde residen principalmente. Fuentes cercanas señalan que llevan una vida cotidiana bastante normal para su nivel de fama, alejados de los focos siempre que pueden y centrados en la crianza de los niños y en sus respectivos trabajos creativos.
Para la actriz, este romance supuso el inicio de una nueva etapa tras un divorcio complicado. La discreción con la que ambos están viviendo el embarazo encaja con esa voluntad de proteger su intimidad, una constante en la trayectoria personal de Portman desde que se convirtió en madre.
Hija de un especialista en fertilidad y muy consciente de las dificultades
Uno de los aspectos que más ha llamado la atención de sus declaraciones es la manera en que Portman sitúa su embarazo dentro de un contexto más amplio: el de las dificultades para concebir que viven muchas mujeres y parejas, especialmente a partir de cierta edad. La actriz es hija de un médico especialista en fertilidad y ha explicado que creció oyendo hablar de los retos y el dolor que puede implicar intentar tener hijos.
En la entrevista con Harper’s Bazaar, recuerda que desde pequeña escuchó que quedarse embarazada no siempre es sencillo, y que muchas personas cercanas a ella lo pasaron muy mal en ese proceso. Por ello insiste en que quiere ser respetuosa cuando habla de su propia experiencia, evitando transmitir una imagen triunfalista que no refleje la realidad de todas las mujeres.
Portman recalca que, precisamente por ese bagaje familiar y por los testimonios de su círculo cercano, tiene una conciencia muy clara de lo afortunada que es. Repite varias veces ideas como «aprecio profundo» o «gratitud», dejando claro que no da por sentado poder vivir un tercer embarazo a los 44 años.
La intérprete sugiere que la edad le ha dado una mirada diferente sobre la maternidad. Habla de una serenidad nueva, de saber mejor con quién quiere pasar el tiempo y qué tipo de energía desea a su alrededor durante esta etapa. Esa sensación de calma y autoconocimiento, afirma, hace que cada día del embarazo tenga un valor especial.
Portman también reconoce que, en sus primeros embarazos, se sumergió en todo tipo de libros y manuales sobre maternidad, mientras que ahora se permite improvisar más, confiar en su instinto y en la experiencia acumulada. «Te las arreglas, vas aprendiendo sobre la marcha», viene a decir, restando dramatismo a la presión por ser la madre perfecta y poniendo el foco en estar presente y dar amor.
Una maternidad diferente en París y lejos del ruido de Hollywood
El lugar desde el que Portman está viviendo esta etapa también es significativo. Desde hace años, la actriz ha preferido asentarse en Europa, especialmente en Francia, aunque hubo un paréntesis en el que la familia volvió a Los Ángeles. Su decisión inicial de mudarse estuvo muy relacionada con la maternidad y con su preocupación por la exposición mediática de sus hijos.
En entrevistas pasadas, Portman explicó que le inquietaba criar a sus hijos en plena cultura de Hollywood, entre paparazis y comparaciones constantes con otros niños de famosos. En Francia, en cambio, percibe que la fama genera mucho menos interés y que la gente es más indiferente al brillo de las celebridades, algo que le permite moverse con mayor libertad con sus hijos.
Tras un regreso temporal a Los Ángeles en 2016, la actriz terminó reinstalándose definitivamente en París alrededor de 2023, coincidiendo con la crisis de su matrimonio con Millepied. Allí ha encontrado un ritmo de vida más pausado, en el que combina proyectos internacionales con largas temporadas lejos de los rodajes y de las promociones intensivas.
Durante este tercer embarazo, Portman comenta que está aprovechando el tiempo para practicar gimnasia de bajo impacto y natación, disciplinas que le ayudan a mantenerse en forma sin forzar el cuerpo. Además, dedica muchas horas a estar con sus dos hijos mayores, a los que considera siempre su prioridad, por encima de cualquier compromiso profesional.
La actriz incluso ha bromeado con las particularidades del seguimiento del embarazo en Francia, donde, recuerda, en general se habla de 41 semanas de gestación en lugar de 40. Ese detalle le sirve para restar solemnidad al asunto y comentar con naturalidad esta fase, como una madre más que vive su día a día entre controles médicos, rutinas familiares y algo de ejercicio.
Del divorcio con Benjamin Millepied a una nueva etapa vital
La noticia del embarazo llega tan solo un par de años después de que se hiciera oficial el divorcio entre Natalie Portman y el coreógrafo Benjamin Millepied. La pareja se conoció durante el rodaje de «Cisne negro» en 2010, cuando él se encargó de prepararla para las exigentes escenas de danza. Se casaron en 2012 en California y, durante más de una década, formaron una de las parejas más visibles del cruce entre cine y ballet.
Sin embargo, en 2023 comenzaron a trascender informaciones sobre una supuesta infidelidad por parte de Millepied con una joven activista francesa, lo que situó a la pareja en el centro del interés mediático mundial. En julio de ese mismo año, Portman presentó discretamente la demanda de divorcio, que terminó de oficializarse en febrero de 2024 en Francia, país en el que residían con sus hijos.
Personas del entorno de la actriz han explicado que aquel periodo fue «muy duro y doloroso» para ella, aunque también señalan que recibió mucho apoyo de amigos y familiares. Portman, por su parte, rechazó entrar en detalles sobre su vida privada y mostró incomodidad ante la cobertura sensacionalista de la ruptura, insistiendo en que no quería alimentar el ciclo de noticias.
Desde entonces, Portman ha reducido notablemente sus apariciones públicas y se ha centrado en recomponer su vida personal y profesional. El romance con Tanguy Destable, hecho público en 2025, se ha desarrollado bajo esa misma premisa de discreción, con pocas apariciones conjuntas y sin declaraciones grandilocuentes, más allá de las palabras que ahora ha compartido sobre el embarazo.
Este tercer hijo llega, por tanto, como un punto de inflexión positivo tras una etapa complicada. Amigos y fuentes cercanas describen a la actriz como más fuerte y serena, y apuntan a que ha encontrado de nuevo motivos de alegría en su familia, su círculo íntimo y los proyectos laborales que ha elegido con cuidado en los últimos años.
Trayectoria de éxito y proyectos en marcha
Aunque en los últimos tiempos ha decidido bajar el ritmo, la carrera de Natalie Portman sigue muy activa. La actriz cuenta con una filmografía extensa y reconocida internacionalmente, que incluye títulos como la trilogía de precuelas de «Star Wars», «V de Vendetta», «Cisne negro», «Thor» y la aclamada «May December». A lo largo de su trayectoria ha ganado un Premio de la Academia, un BAFTA y dos Globos de Oro, además de varias nominaciones.
Entre sus proyectos más recientes y próximos destaca «The Gallerist», una comedia oscura dirigida por Cathy Yan, en la que comparte reparto con Jenna Ortega, Sterling K. Brown y Catherine Zeta-Jones. La película, ya rodada, está prevista para estrenarse en 2026 y supone su regreso a un tipo de cine que mezcla lo autoral con lo comercial.
Además, Portman protagoniza «Good Sex», una comedia para Netflix dirigida por Lena Dunham, en la que trabajará junto a nombres tan populares como Mark Ruffalo, Meg Ryan y Rashida Jones. Este proyecto, cuyo lanzamiento se espera para principios de 2027, refuerza su presencia en el terreno de las plataformas, un espacio cada vez más relevante en la industria audiovisual europea y mundial.
La actriz también ha ido ampliando su actividad más allá de la interpretación, con facetas como productora y empresaria. Uno de los ejemplos más comentados ha sido su implicación en el fútbol femenino estadounidense como copropietaria del club Angel City FC, con sede en Los Ángeles, donde se ha involucrado en impulsar la visibilidad del deporte femenino y modelos de gestión más igualitarios.
Pese a esta agenda, Portman ha manifestado su intención de dar prioridad al embarazo y a la vida familiar en los próximos meses. Los grandes rodajes y promociones internacionales podrían quedar en pausa relativa, al menos hasta que se estabilice la llegada del nuevo bebé y la dinámica cotidiana de la familia en París.
Una tercera maternidad vivida con serenidad y perspectiva
Más allá de los datos y los proyectos, lo que distingue este momento en la vida de Natalie Portman es la forma en que verbaliza su experiencia como madre a los 44 años. Asegura sentirse con más energía de la esperada, pero, sobre todo, con una actitud más pausada: menos obsesionada con «hacerlo todo perfecto» y más concentrada en disfrutar de lo que ocurre aquí y ahora.
La actriz reconoce que, en sus embarazos anteriores, dedicó muchas horas a leer manuales de maternidad y crianza, en un intento por anticiparse a cualquier posible error. Ahora, en cambio, admite que acepta mejor que siempre habrá fallos y que lo verdaderamente importante es estar presente, escuchar a los hijos y ofrecerles afecto y estabilidad.
Este embarazo, probablemente el último, llega cuando ya tiene dos hijos en plena etapa de crecimiento y una estructura familiar más compleja, compartida con los dos menores de Tanguy Destable. Todo ello obliga a equilibrar tiempos, espacios y responsabilidades, un reto al que la intérprete parece responder desde la madurez y la experiencia acumulada durante más de una década como madre.
Su testimonio resulta especialmente relevante en un contexto europeo en el que cada vez son más frecuentes las maternidades a partir de los 40 años, pero donde siguen existiendo muchas dudas y miedos sobre la salud, la fertilidad y la conciliación. Portman no se presenta como un modelo a seguir, pero sí pone palabras a una vivencia que comparte con multitud de mujeres que deciden, o pueden, ser madres en una etapa más avanzada de la vida.
Entre París, los recuerdos de Hollywood y los proyectos que ya tiene rodados a la espera de estreno, Natalie Portman afronta esta nueva maternidad como una mezcla de cierre y comienzo: cierra un ciclo marcado por un divorcio público y por cambios vitales profundos, y abre otro en el que la prioridad vuelve a ser la familia, la calma y una forma de trabajar más selectiva, ajustada a lo que quiere y puede asumir en esta fase de su vida.