Qué necesitan los niños para tener una buena autoestima: claves para las familias

  • La autoestima infantil se construye a partir del amor incondicional, la atención y los mensajes que el niño recibe de sus figuras de apego.
  • Los límites claros, la disciplina positiva y la posibilidad de cometer errores y aprender de ellos fortalecen la confianza y la seguridad personal.
  • Fomentar la autonomía, los riesgos sanos y la participación en decisiones adecuadas a la edad refuerza la sensación de competencia.
  • Una comunicación abierta, el refuerzo del esfuerzo y el sentimiento de pertenencia son pilares diarios para una autoestima sana.

autoestima infantil

La consolidación de la autoestima de tu hijo/a en edad preescolar puede parecer una responsabilidad considerable, después de todo, la autoestima sienta las bases emocionales y sociales del futuro de tus hijos. La autoestima es la percepción que tenemos de nosotros mismos, de saber que somos capaces, es la conciencia de los defectos y también de las virtudes, y también tiene que ver con la valoración que tienen los demás de nosotros mismos.

Como todos los adultos sabemos, la autoestima puede tener una buena base pero en ocasiones se puede ver afectada ya que en ocasiones nos sentimos bien con nosotros mismos y en ocasiones, no. Lo que realmente estamos tratando de enseñar a nuestros hijos son habilidades para la vida, como la resistencia, la tolerancia a la frustración, la capacidad de aprender después de haber cometido errores y la confianza para volver a intentarlo.

La meta para cualquier padre es asegurarse de que el niño desarrolla el orgullo y el respeto por sí mismo y por su entorno cercano. Además, también tendrá que tener la capacidad suficiente para poder manejar los desafíos cotidianos (para un niño pequeño esto puede significar dibujar un sol, ponerse los zapatos o compartir sus juguetes). Es necesario que como padre o madre conozcas algunas estrategias para ayudar a que tus hijos tengan buena autoestima sabiendo qué es lo que necesitan.

Qué es la autoestima infantil y cómo se construye

niños con buena autoestima

Antes de hablar de estrategias concretas, es importante comprender qué entienden los niños por autoestima. La autoestima es la valoración que el niño hace de sí mismo a partir de cómo se ve, de lo que cree que puede hacer y de la imagen ideal de cómo le gustaría ser.

Esta valoración se apoya en otro concepto clave: el autoconcepto. El autoconcepto es la “foto interna” que el niño tiene de sí mismo: cómo se describe, cómo cree que es, qué cualidades y limitaciones percibe. Cuando un niño dice “soy divertido”, “soy torpe con el balón” o “se me dan bien los puzles”, está hablando de su autoconcepto.

La autoestima aparece cuando el niño compara esa imagen real con su imagen ideal, es decir, con cómo cree que debería ser. Cuanto más se parecen el autoconcepto y la imagen ideal, más sana suele ser la autoestima. Si en cambio la distancia es muy grande, el niño tiende a sentirse poco valioso, insuficiente o “peor que los demás”.

Esta construcción no es estática, cambia con el tiempo y se alimenta continuamente de dos fuentes principales: la experiencia del éxito o fracaso en las tareas diarias y los mensajes que recibe de los adultos y del entorno (familia, escuela, amigos, redes sociales en edades posteriores, etc.).

Por eso, todo lo que hacemos y decimos delante de nuestros hijos, la forma en la que los miramos, nuestro tono de voz y el tipo de límites que ponemos, se convierten en un espejo donde ellos aprenden a mirarse.

Amor incondicional

autoestima infantil

La autoestima de tu hijo crecerá gracias a tu amor incondicional. Tu hijo tendrá mayor autoestima cuando le aceptes tal y cómo es, independientemente de sus puntos fuertes, las dificultades, el temperamento o de sus habilidades. Tus hijos necesitan que les inundes de amor cada día con muchos abrazos, besos y palabras de aliento (y por supuesto es necesario que les digas cada día lo mucho que le quieres).

Este amor incondicional hace que el niño sienta que su valor como persona no depende de sus resultados. No tiene que sacar buenas notas, portarse perfecto o hacerlo todo bien para sentir que merece cariño. Esta seguridad emocional es el pilar que le permitirá arriesgarse, equivocarse y volver a intentarlo sin miedo a perder tu afecto.

Cuando tengas que disciplinar a tu hijo, es necesario que te enfoques siempre en su comportamiento y en lo que es inaceptable, pero no en su persona. Evita etiquetar o hacer juicios de valor. Por ejemplo, en lugar de decir: “Eres un niño malo, por qué no puedes ser más bueno”, le puedes decir algo como: “Pegar a tu hermano no está bien, le puedes hacer daño”. De esta manera el niño entiende que lo que está mal es la conducta, no quién es él.

También ayuda mostrarle que tú, como adulto, también te equivocas y te sigues queriendo. Admitir tus propios errores (“me he equivocado, he gritado demasiado, lo siento”) le enseña que fallar no le convierte en una mala persona, y que es posible reparar y aprender.

Tu tiempo y atención

nino con buena autoestima

Tus hijos necesitan tu tiempo y tu atención. Esto hará maravillas en la autoestima de los niños ya que les envía el mensaje de que piensas y sientes que ellos son lo más importante y más valioso en tu vida. Es tan sencillo como dejar de hojear el correo si tu hijo está intentando hablar contigo o apagar la televisión el tiempo suficiente para responder a una pregunta que tu hijo acaba de hacerte.

Las miradas, los gestos y la calidad del tiempo que compartes con tu hijo le dicen, sin palabras, cuánto valor le das. Cuando te detienes para escuchar su historia del día, cuando celebras con él un pequeño logro o cuando te sientas en el suelo a jugar, estás reforzando su sensación de ser alguien importante.

Es importante establecer contacto visual para que tu hijo sepa (se dará cuenta a cualquier edad) que realmente estás escuchando lo que te está diciendo. Cuando no tienes mucho tiempo, también puedes priorizar a tu hijo cuando te hable y decirle algo como: “Cuando acabes de explicarme lo del dibujo iremos a hacer la cena”. Con este tipo de frases le muestras respeto y le aseguras un espacio de atención, en lugar de cortar su conversación sin explicación.

Escuchar de forma activa implica también validar sus emociones: poner en palabras lo que crees que siente (“veo que estás muy enfadado porque se ha roto tu juguete”) le ayuda a comprenderse mejor y a no juzgarse por sentir tristeza, rabia o miedo.

Límites claros y disciplina positiva

ninos felices

Es necesario establecer algunas reglas razonables para tus hijos en el hogar. Las reglas y los límites son necesarios para que los niños se sientan seguros y para que además, sepan qué se espera de ellos a cada momento determinado. Por ejemplo, si le dices a tu hijo que debe comer su merienda en la cocina, no le dejes pasear por el salón con las galletas.

Los límites, lejos de ser enemigos de la autoestima, son una guía que permite al niño entender el mundo. Cuando las normas son claras, coherentes y se explican con calma, los niños perciben que los adultos tienen el control y pueden protegerles. Esta sensación de seguridad es uno de los pilares de una sana autoestima.

Los niños deben saber que existen algunas reglas en la familia que “están escritas en piedra” y que deben cumplirse, pero también pueden haber otras que sean algo más flexibles dependiendo de la situación en la que os encontréis. Para que un niño pequeño pueda empezar a entender que debe hacer caso a las normas y límites del hogar, se necesitará una repetición constante por tu parte, pero pronto podrás darte cuenta de cómo, gracias a la claridad, la consistencia y la paciencia, se obtienen buenos resultados.

La disciplina positiva propone que te centres en reforzar lo que hace bien en lugar de centrarte solo en lo que hace mal. Elogiar las conductas adecuadas (“me gusta cómo has recogido tus juguetes sin que te lo pida”) y explicar con respeto las consecuencias de sus actos, ayuda al niño a comprender y a sentirse capaz de mejorar.

Dejar que cometan errores y aprender de ellos

ninos ganar confianza

Los errores son los mejores maestros para los niños ya que son lecciones valiosas que le ayudarán a superar la frustración y a fomentar su propia confianza. Así que si tu hijo pone un plato demasiado cerca del borde y se cae, en lugar de enfadarte, anímale a pensar en lo que podría hacer de forma diferente la próxima vez. De esta manera la autoestima de tu hijo no se verá dañada y aprenderá a hacerlo mejor la próxima vez gracias al error cometido (y, sobre todo, aprenderá que cometer errores es lo más normal del mundo).

El reconocimiento y la recuperación de los errores tiene un poderoso mensaje para los niños, y esto hará que sea más fácil para ellos aceptar sus propias limitaciones. Si como adulto dramatizas cada fallo, el niño asociará equivocarse con ser “malo” o “incapaz”; si, en cambio, acompañas, nombrando el esfuerzo y la posibilidad de hacerlo distinto, aprenderá a ver el error como una parte natural del aprendizaje.

También es importante que tus elogios se centren en el esfuerzo y el progreso más que en el resultado final o en cualidades fijas. Decir “has trabajado muy duro en este dibujo” o “has mejorado mucho leyendo” fomenta una mentalidad de crecimiento: el niño entiende que con práctica puede avanzar, en lugar de creer que o “nace listo” o “nace torpe”.

Tomar riesgos sanos y fomentar la autonomía

grupo de ninos

Como padres, tenemos la obligación de animar a los hijos a explorar cosas nuevas como probar un alimento diferente, buscar amigos o montar en bicicleta. Aunque siempre existe la posibilidad del fracaso, sin riesgo no hay oportunidad para el éxito. Por este motivo, deja que tu hijo experimente con seguridad y resiste la tentación de intervenir para facilitarle las cosas.

Por ejemplo, intenta no “rescatar” a tu hijo cuando siente una pequeña frustración al averiguar cómo funciona un juguete nuevo. Si haces las cosas por él en lugar de guiarle para que lo descubra por él mismo, estarías fomentando la dependencia y que disminuyera la confianza en él mismo. Para construir su autoestima es necesario equilibrar tu necesidad de proteger a tu hijo con la necesidad que tiene de hacer frente a las nuevas tareas.

La autonomía se cultiva también en lo cotidiano: dejar que el niño se vista solo aunque tarde más, que participe en pequeñas tareas domésticas, que decida entre dos opciones (“¿camiseta roja o azul?”) o que colabore poniendo la mesa. Estas experiencias le permiten sentir que su aportación importa y que es competente, algo básico para una autoestima sana.

A medida que crece, es útil animarle a fijarse metas realistas y alcanzables: aprender a atarse los cordones, terminar un puzle de más piezas, saludar a un compañero nuevo. Cada pequeño logro refuerza su sensación de autoeficacia y le anima a intentarlo con desafíos algo mayores.

Otros aspectos importantes que necesitan los niños para tener buena autoestima

Además de los pilares anteriores, hay otros factores del día a día que marcan una gran diferencia en la manera en que un niño se ve a sí mismo y se valora.

  • Comunicación abierta y positiva
  • Pensamiento positivo y realista
  • Disciplina positiva y respetuosa
  • Empatía y asertividad
  • Sentimiento de pertenencia
  • Tener la oportunidad de tomar decisiones (acordes a la edad)

Una comunicación abierta implica que el niño siente que puede contarte lo que piensa y siente sin miedo a ser ridiculizado o castigado por ello. Escucharle, hacerle preguntas y validar sus emociones le ayuda a conocerse mejor y a confiar en su criterio.

El pensamiento positivo y realista no consiste en negar los problemas, sino en ayudar al niño a reconocer también lo que hace bien. Un ejercicio sencillo es, al final del día, pedirle que nombre tres cosas que le hayan salido bien o que le hayan gustado. Poco a poco aprenderá a mirar tanto sus errores como sus aciertos.

El sentimiento de pertenencia se nutre de la familia, la escuela y su grupo de amigos. Involucrarle en pequeños proyectos familiares, permitirle ayudar en casa o fomentar amistades sanas donde se sienta respetado, refuerza la idea de que tiene un lugar importante en los grupos de los que forma parte.

Todo lo que acabas de leer en este artículo son cosas que necesitan todos los niños para poder desarrollar una buena autoestima que le sirva como base para encontrar el éxito en la vida adulta, pero sobre todo, para poder sentirse bien consigo mismo y ser felices. La autoestima es esencial en todas las personas y por eso los padres deben encontrar la forma de potenciarla en sus hijos. Una buena autoestima es necesaria para ser feliz y para construir relaciones sanas consigo mismo y con los demás.

Cuidar las palabras que utilizas, cómo corriges, cuánto tiempo compartes y la manera en la que acompañas los errores de tu hijo marca profundamente la imagen que construye de sí mismo; cada gesto cotidiano puede convertirse en una oportunidad para recordarle que es valioso, capaz y digno de cariño.