Niños con TDAH y bullying: ¿agresores o agredidos?

Muchos padres saben lo que es tener un hijo con TDAH pero se encuentran con la incomprensión de la sociedad. A día de hoy aún existe demasiado desconocimiento sobre este trastorno y hace que se estigmatice a los niños diciendo que son niños problemáticos o con falta de límites. Nada más lejos de la realidad.

Los niños con TDAH son impulsivos porque su naturaleza les hace ser así. Es necesario trabajar con estos niños rutinas y límites para que poco a poco aprendan a controlar esa impulsividad y a entender sus emociones. Pero un niño con TDAH en ningún caso tiene que ser un mal niño por naturaleza, ni mucho menos.

Tampoco son diferentes al resto, son simplemente niños que tienen su propia idiosincrasia y que hay que entender sus características personales para poder criarles y educarles acorde a ello.

El bullying en las escuelas

El bullying sigue siendo una fuerte lacra que se encuentra en las escuelas y por este motivo, todos y cada uno de los responsables en un centro educativo, deben de poner de su parte para acabar con esto. No importa si los niños tienen TDAH o no, simplemente hay que trabajar educación emocional como una asignatura obligada para intentar paliar este problema que afecta a tantos niños y niñas de nuestra sociedad.

El bullying o acoso escolar es un problema que se sufre en las escuelas y que también afecta directamente a las familias de las víctimas. Pero las familias de los agresores también deben tener un papel importante en todo esto. Familiares, profesionales, los testigos del acoso escolar, todos forman parte para acabar con esto.

Es necesario tomar conciencia para que el bullying pueda ser erradicado de forma definitiva de todos los centros. Los niños deben sentirse seguros en los centros educativos porque es el lugar donde más tiempo pasa. Si existe acoso escolar el aprendizaje no será el correcto, los niños se sentirán mal emocionalmente y por tanto, el problema puede agravarse severamente.

El bullying y el TDAH

Existen investigaciones que dejan claro que los niños con TDAH son casi 10 veces más propensos a atraer la atención de los agresores por sus características personales. Es poco probable que los síntomas del Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) pasen inadvertidos en el entorno escolar.

Los niños con TDAH pueden ganarse rápidamente la etiqueta de ‘diferente’, ‘difícil’… y esto hace que se conviertan en un ‘blanco’ rápido para agresores. El TDAH puede inhibir la comprensión de las señales sociales del niño, lo que puede tener un impacto negativo en las conversaciones cotidianas y las interacciones sociales, algo que los demás niños se dan cuenta enseguida. La exclusión de los círculos sociales solo conduce a sentimientos intensos de aislamiento y depresión. Cuando un niño con TDAH se siente excluido del grupo de iguales, puede afectarle negativamente a nivel emocional y conductual.

El acoso escolar en una escuela puede tener un impacto grave en el rendimiento académico de un niño con TDAH. Son millones los niños que en todo el mundo sufren el acoso escolar, muchos de ellos no lo cuentan por miedo, otros por vergüenza y otros por indefensión aprendida… piensan que no merece la pena hacer ni decir nada, porque la situación no cambiará. Se sienten indefensos y sin ayuda. La intimidación a menudo ocurre a niños inseguros y pasivos que muestran debilidad física y habilidades sociales deficientes.

¿Agresor o agredido?

Puede que un niño con baja autoestima o comportamientos ‘diferentes’ sean acosados con mayor facilidad por los agresores. Aunque tiendan a evitar la confortación pueden verse inmersos en una lucha contra el acoso escolar sin saber cómo han llegado hasta ese punto. Cuando un niño con TDAH es acosado puede reaccionar de forma exagerada a nivel emocional, algo que ‘engrandece’ a los agresores y provoca que el acoso escolar siga creciendo. Desafortunadamente,  el llanto o el enfado como respuesta impulsiva a la provocación solo hará que el problema se agrave en todos los sentidos. Los niños con TDAH más sensibles pueden ser blanco fácil para los matones si no se trabaja a tiempo para solucionarlo.

También existen otras investigaciones que encuentran que los niños con TDAH tienen casi 4 veces más probabilidades de intimidar a otros niños que no tienen TDAH. Esto también puede deberse a los mismos motivos por los que se pueden convertir en víctimas: baja autoestima y victimización e incluso, sentimientos de depresión no tratados.

El bullying o acoso escolar es destructivo

La intimidación puede vincularse con problemas emocionales, mentales y de salud física duraderos tanto para el acosado como para el acosador. Si tu hijo es intimidado en la escuela, es probable que experimente niveles elevados de inseguridad, ansiedad, depresión, soledad, malos hábitos de sueño y alimentación, e incluso, disminución del rendimiento académico, además de los síntomas del TDAH.

Si tu hijo con TDAH se ha convertido en un agresor en la escuela, es probable que sea partícipe en peleas o en actividades de riesgo. Es necesario que tengas una estrecha vigilancia sobre lo que ocurre en la escuela, para poder trabajar con tu hijo una buena educación emocional y asertividad. Además y por supuesto, de trabajar de forma paralela su autoestima y su inseguridad… que probablemente le provoque tener este tipo de comportamientos negativos hacia otros niños que se han convertido en sus víctimas.

Tanto desde las familias como desde las escuelas, es necesario tener un grupo de apoyo activo para víctimas de bullying, aprender estrategias correctas para reconducir la conducta de los agresores teniendo en cuenta sus deficiencias emocionales. En todo caso, tanto víctima como agresor necesitarán atención y un trabajo correcto para mejorar la situación inestable en la escuela que provoca que exista bullying o acoso escolar.

Todos los niños merecen una escolarización tranquila, potenciando una buena relación con sus iguales y esto, debe ser prioridad para los responsables de la escuela, incluso más que el aprendizaje de los contenidos académicos. Porque con un desequilibrio emocional, el contenido académico tampoco será aprendido y el objetivo de la escuela quedará difuminado. No importa si los niños tienen o no TDAH, o algún otro trastorno o aspectos que les hacen diferentes, todos ellos son ‘niños’ y deben ser educados por igual: teniendo en cuenta su idiosincrasia.


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Familia

Madre, maestra de educación especial, psicopedagoga y apasionada de la escritura y la comunicación. Fanática de la decoración y el buen gusto estoy siempre en un aprendizaje continuo... haciendo de mi pasión y mis aficiones, mi trabajo. Puedes visitar mi página web personal para estar al tanto de todo.

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