¿Niños egoístas? Es todo una cuestión de cerebro

¿Niños egoístas? Es todo una cuestión de cerebro

¿Cuántas veces te has encontrado a tientas a consolar al amigo de tu hijo, que te ha reclamado que tu hijo no le deja la pelota para jugar?

Y has tratado de transmitir el valor de compartir. Pero en vano.

Si tu hijo es muy pequeño, muestra poca o ninguna inclinación a compartir sus juguetes con otros, y no es tu culpa. Como explica Nikolaus Steinbeis, del Institute for Human Cognitive and Brain Sciences in Germany. “Cuando nacemos se tiende a ser muy egoísta, pero al crecer se aprende a apreciar el valor estratégico de la participación y compartir”.

Pero este es un proceso que lleva tiempo, todo ello vinculado a una falta de desarrollo de los circuitos cerebrales que regulan los impulsos. Un estudio alemán, publicado en la revista Neurona, examinó a niños de 6 a 14 años a quienes se pidió compartir las fichas de póker con otra persona. Teníamos dos opciones: la primera, el niño era libre de elegir lo mucho que dar, sin consecuencias, en el segundo la otra persona no podía rechazar su oferta, con el resultado de que ninguno de ellos, entonces no tendría nada.

El comportamiento de los niños se diferencia por edad sólo en la segunda oportunidad. Los reproches, sin embargo, no ayudan en este caso. La explicación del cómo hacer de estos pequeños proviene de su electroencefalograma, que mostraron una menor actividad en los centros del cerebro de los pulsos. Por tanto, ¿debemos resignarnos a elevar al irreducible egoísta? ¡No! Ten paciencia y sobre todo, no te canses de transmitir el valor saludable de intercambio: los niños lo asimilan con el paso del tiempo.

Fuente – Madres hoy


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