Niños hipertensos, una tendencia creciente

Niños hipertensos

Si hablamos de salud infantil, uno de los grandes focos está centrado en la alimentación. Una nutrición equilibrada puede llevar a un desarrollo armónico del metabolismo y a una vida sana. Por el contrario, cuando la dieta es pobre, escasa o desequilibrada, aparecen los problemas de salud. Obesidad, desnutrición, problemas en el desarrollo, problemas de aprendizaje. También niños hipertensos, una tendencia creciente que está muy relacionada con el aumento de la obesidad infantil.

De acuerdo al informe sobre alimentación de UNICEF llamado El Estado Mundial de la Infantil 2019: Niños, alimentos y nutrición, al menos uno de cada tres niños menores de cinco años  está desnutrido o sufre sobrepeso. Casi 2 de cada 3 niños de entre 6 meses y 2 años no reciben los alimentos adecuados, algo que puede perjudicar su salud global. Desde problemas en el desarrollo cerebral, dificultades en el aprendizaje un sistema inmunológico debil, mayor tendencia a infecciones, etc. Lo más sorprendente es que en el informe no sólo se hace hincapié en la desnutrición sino también en las graves consecuencias de la mala alimentación.

Malnutrición y Presión arterial

Algunas décadas atrás era casi imposible encontrar niños hipertensos en el consultorio médico. O si los había, su presión arterial estaban vinculada a otros trastornos, como enfermedades renales, etc. La velocidad de la vida actual sumada a los cambios en los hábitos alimenticios -con padres que disponen de menos tiempo- ha modificado la forma de comer.

Niños hipertensos

“Millones de niños subsisten con una dieta poco saludable porque simplemente no tienen otra opción mejor. La manera en que entendemos y respondemos a la malnutrición debe cambiar: no se trata sólo de conseguir que los niños coman lo suficiente; se trata sobre todo de conseguir que coman los alimentos adecuados. Ese es el desafío de todos nosotros hoy en día”, afirma Henrietta Fore, Directora Ejecutiva de UNICEF. Dentro de lo que es la malnutrición infantil en el siglo XXI, se observan tres variables: la desnutrición, la falta de nutrientes esenciales y el  el aumento de niños menores de 5 años con sobrepeso.

La obesidad y la hipertensión en niños

Las malas prácticas alimenticias devienen en niños hipertensos, con diabetes y sobrepeso. Sorprenden las estadísticas: de acuerdo al informe, en todo el mundo, cerca del 45% de los niños de entre seis meses y dos años de edad no reciben ninguna fruta o verdura. Mientras que un 60% no come huevos, productos lácteos, pescado o carne. A medida que crecen aparecen otros problemas.

La exagerada exposición a la publicidad actúa en menoscabo de una alimentación saludable. Los adolescentes comen mucha comida chatarra, pobre en nutrientes, proteínas, vitaminas y minerales. Y la tendencia se repite en los distintos continentes. De acuerdo a UNICEF,  el 42% de los adolescentes que van a la escuela en los países de bajos y medianos ingresos toman bebidas gaseosas azucaradas por lo menos una vez al día y el 46% ingieren comida rápida por lo menos una vez a la semana. Esas tasas aumentan al 62% y al 49% en el caso de los adolescentes de los países de altos ingresos.

Riesgos de los niños hipertensos

La hipertensión arterial es un problema serio, en especial si la misma ocurre desde la más tierna infancia. Si la tendencia de los niños hipertensos continúa en la edad adulta correrán mayor riesgo de padecer insuficiencias cardíacas, ataques cardíacos, accidentes cerebrovasculares y enfermedades renales. Por esta razón, es importante realizar un estricto control a lo largo de la infancia para así lograr que la curva descienda.

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Una de las claves para combatir la hipertensión en niños es a través de la alimentación. Se debe seguir una dieta equilibrada supervisada por un médico nutricionista que sea rica en verduras y frutas. También fibras y grasas saludables. La dieta debe tener en cuenta tanto los tipos de alimentos como las cantidades, eliminando además los productos altos en grasas saturadas, los embutidos, los snacks, las golosinas, los dulces y todas la comida chatarra. También es importante moderar el consumo de azúcar y sal. La actividad física es otra de las claves para reducir la tensión arterial de los niños.


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