Erase una vez… unos niños que ya salían solos a la calle en Halloween

A puntito estamos de celebrar Halloween, una fiesta que para mi hija pequeña es la ‘mejor del año’ (¿dónde quedaron esos niños ilusionados por la Navidad? 😉 ); y para la mayoría de los peques es un motivo de diversión. No hace falta que recordemos el origen celta de la celebración, ni tampoco que con un poquito de ingenio y buen humor, no nos hará falta comprar complementos de plástico, docenas de dulces para regalar, ni disfraces que se rompen al segundo día.

Pero lo que os quiero contar hoy, son una serie de consejos para que los niños no tan pequeños vivan su particular Halloween con seguridad. Si tienes hijas e hijos mayores de 10 años, es probable que prefieran ir a su aire, y tú te tendrás que conformar con los recuerdos de aquellos tiempos en los que reunías a sus amigos en casa para leer cuentos de terror o fabricar cestitas caseras para que pudieran recoger cómodamente los caramelos. Es verdad: según el entorno en el que vivas, a esas edades ya pueden reunirse con compañeros y amigos, no hay nada de malo en ello, eso sí: siempre pensando en la seguridad.

Halloween, y los niños que ya salen solos por la calle.

Como he mencionado, los 10 años pueden ser la ‘edad de corte’, y quizás pienses, “¿qué? ¡pero si mi barrio es demasiado grande y nadie conoce a nadie!”, de acuerdo, hay casos en los que se puede esperar un poco, pero lo que es inevitable es que tarde o temprano, en Halloween o en las fiestas locales, el que fue tu bebé ya no querrá ir de tu mano, es así. Pero voy al grano: lo primero es valorar el entorno en el que vives, lo cual implica:

  • Ser consciente de las limitaciones debidas al tráfico que existen: mucho tráfico, pocos elementos de regulación, etc.
  • Darse cuenta de los elementos urbanísticos que a priori pueden ser inseguros: calles con poca iluminación, descampados.
  • No es lo mismo un barrio en el que se conozcan todos que otro de reciente construcción en el que prácticamente nadie haga vida, más que para regresar a cenar y a dormir.
  • Red comercial y establecimientos de comida y restauración: cualquiera se siente más cómodo dejando que sus retoños deambulen por calles en las que exista una fuerte red de comercio local, y – en consecuencia – dependientes a los que preguntar cualquier duda.
  • ¿Tu hijo quiere quedar en otro barrio porque es dónde viven sus amigos?
  • ¿Sabes si los niños se orientan bien?
  • Etc.

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No son más que preguntas para realizar la valoración previa.

Preparemos el terreno

A los 13 o 14 años creerán que invades su intimidad si pretender hablar con las madres o padres de sus compañeras (también lo pensarán si llamas al tutor para mantener una reunión 🙂 ). Pero si son más jovencitos, toca tener una mínima coordinación con otras familias para que todos transmitan los mismos mensajes en cuanto: hora de llegada, lugares por lo que pueden caminar, reglas a seguir (respeto a otras personas, no dejar a nadie del grupo solo, etc.).

Asegúrate de que todos van a comunicarse con sus hijos antes de que estos salgan.

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Otros consejos.

  • Si uno del grupo lleva móvil, mejor; anotadle en la libreta de contactos los teléfonos de la Policía Local y Emergencias Sanitarias, también los números de varios padres.
  • Es conveniente que vayan equipados con linternas. Nadie queremos que se metan en un solar sin farolas, pero en el fondo ellos saben que si no corren esos riesgos entre los 10 y los 15, no los van a correr nunca.
  • Que no se metan en casa de nadie: se llama a la puerta, se recogen las gominolas, y a otra cosa.
  • Que rechacen las provocaciones de otros grupos, o (en su caso) de los famosos “payasos” que se están haciendo famosos a base de intimidar a los demás. En situaciones especialmente tensas, pueden avisar a un adulto, incluso llamar a la Policia.
  • No se llama a un servicio de seguridad ciudadana o de emergencias, si no está justificado.
  • Enséñales a descubrir golosinas en mal estado: ¿huelen mal, tienen un color extraño, se pegan al envoltorio…?
  • No fomentes el “miedo vacío” a los demás: en el exterior de tu casa no todos son monstruos. Es mejor que aprendan en quién confiar, y sobre todo que rechacen cualquier petición que no les haga sentir mal.

A continuación, una infografía de la Asociación Nacional de Seguridad Infantil, que creo que os va a resultar útil.

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Y hablando de seguridad: es verdad que se escuchan historias sobre adolescentes que tiran huevos a las fachadas de las casas en las que no se acepta el ‘truco o trato’, o acerca de diversas gamberras de diversa gravedad. Espero que esos casos sean los menos, no me gusta pensar que la edad vincula con determinados comportamientos inadecuados. En cualquier caso, podéis hablar con vuestros ya no tan niños (y niñas) para que recuerden las normas básicas de urbanidad y respeto a la propiedad ajena, también para que no se puede ir por ahí molestando a los demás, porque en el fondo, no es divertido.

Esperamos que estos consejos te sirvan.

Imagenes — Gracias Petr, vancouverfilmschool


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