No les des falsos elogios a tus hijos

Los niños son como pequeños detectives que saben perfectamente cuando dices la verdad o cuando estás mintiendo. Cuando no eres del todo sincero/a, pueden sentirse confundido y aunque creas que realmente te creen… no lo están haciendo. Simplemente tienen dudas de cómo eres capaz de decir algo que no es cierto.

Existe mucho debate en saber si es o no una buena idea darles a todos un trofeo solo por participar en un juego o carrera y etiquetar a cada niño con talento y de sobresaliente. Si bien la motivación para un elogio injustificado proviene de un buen fondo, el de no querer que los niños se sientan mal con ellos mismos y de intentar fomentar la autoestima, la realidad es que no todos pueden ganar o tienen el mismo talento en todo… Por lo que se les está dando falsas esperanzas.

De hecho, es importante nutrir el deseo de tu hijo a intentarlo, tal vez a fallar, y volver a intentar las cosas que quiere hacer. Pero hay una manera de alentarle sin elogiarle cuando no está justificado. Si tu hijo falla en algo, recuérdale que no tener éxito a menudo es necesario para que un día lo haga bien y que de esa manera pueda practicar todo lo que necesita realmente.

Si tu hijo no es bueno de forma natural en algo, tienes que animarle a que piense en qué cosas les gusta más y también  a que piense en qué personas diferentes, como sus amigos y familiares, son buenas en diferentes cosas, y que estas diferencias son importantes y les diferencian unos de otros. No todos somos buenos en lo mismo porque en la diversidad se encuentra la riqueza humana. Lo que nos hace únicos e interesantes es poder realizar diferentes cosas sin tener que ser todos iguales en algo.


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