No se integra

Un problema que habitualmente debemos enfrentar las madres de niños pequeños es que al comenzar con sus actividades en círculos sociales ajenos al hogar, no se integran como deberían. Los síntomas del malestar que sufren se trasladan a la falta de interacción con pares y adultos a cargo o, en caso de interactuar con ellos, lo hacen a través de la agresión física o verbal.

Es cierto que a muchos niños de entre 2 y 3 años, edad en que comienzan el jardín de infantes, les resulta muy difícil dejar atrás su casa aunque tan solo sea por unas horas. El motivo radica principalmente en la inseguridad que este nuevo sitio les inspira.

Hay que tener en cuenta que desde el día que regresaron del Centro Médico, el hogar y la familia fueron su fuerte y refugio. Por ello, las instalaciones y personas desconocidas  suelen tomarse como una amenaza a la armonía que hasta ese momento vivió el pequeño.

Ahora bien. ¿Qué acciones deberíamos llevar adelante los adultos para evitarlo?

Es imprescindible transmitirle confianza y seguridad al niño. Por eso, aunque para cualquier padre es terrible dejar “abandonado” a su niñito, aunque sea sólo por un momento, jamás debemos demostrárselo. No debemos llorar, ni exagerar el saludo de despedida, ni darles discursos de cuanto lo amamos y por ello lo echaremos de menos.

Por el contrario,  la promesa de que pronto regresaremos por él y de que mientras tanto podrá divertirse con amiguitos es el mejor remedio.

Fuente: guía infantil


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