Orientar a un niño

Orientar a un niño

Un niño, conforme va creciendo, va tomando interés por todo lo que le rodea, su curiosidad aumenta, es entonces cuando el papel del adulto, pasa a formar parte de ser la guía para ellos, pues un niño no sabe tomar decisiones de manera positiva ni adecuadas a cada situación. Si un adulto les ayuda, irán aprendiendo a crecer y desarrollarse de forma adecuada. Han de aprender a compartir, no pelear, aprender con los juegos…

Todas las actividades, tienen su edad recomendada, con ellas, los niños, de acuerdo a su desarrollo físico, van aprendiendo a ser mayores, a conseguir todo aquello que pueden hacer, tener constancia, saber soportar el fracaso, volver a comenzar aquello que no se consigue… si el niño no supera estas metas, no sabrá soportar las situaciones que se le pueden presentar en la vida, darán el resultado de la frustración y de perder el ánimo de hacer cosas.

La libertad, es muy importante. El niño la ha de tener para realizarse, pero siempre ha de estar bajo la supervisión del adulto. Entretenerse solo, sin necesitar de los demás, es un paso muy importante para su independencia. Descubrir cosas por sí solo, le servirá de motivación para investigar y aprender mucho más. Un niño, ha de tener su propia iniciativa, no debemos darle demasiadas indicaciones, se ha de equivocar para aprender, superar sus propios problemas. El adulto ha de estar vigilante, controlando los posibles peligros para no hacerse daño, pero nunca obstaculizar su personalidad.

Jugar con otros niños y socializarse, es la mejor manera para valorar la amistad, comprensión, ser permisivo… a partir de ahí, se le darán consejos de lo que es más adecuado para actuar.

Fuente – Madres hoy


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