Padres vs madres: ¿quién tiene el vínculo más fuerte?

Muchas personas opinan que una madre biológica tiene un vínculo mayor que el del padre, pero para muchos, este argumento es de difícil justificación. Hay madres que todavía defienden que ellas tienen un vínculo más especial con sus hijos que sus parejas y que es algo que se siente desde que los niños están en el vientre materno. Esto se ve agravado por la publicidad y la expectativa generalizada de que las madres pueden ser madres y padres y los padres solo padres. 

Pero estamos en una sociedad que cambia rápidamente, ¿hay razones para suponer que las madres son más adecuadas para cuidar a los hijos que los padres? Hay personas que argumentan que el instinto maternal es muy importante en la biología de la mujer y que gracias a éste instinto las mujeres tendrán un mayor vínculo con sus hijos. Pero realmente, ¿el embarazo, las hormonas, el parto y las experiencias de crianza pueden crear un vínculo más fuerte que el de los padres?

La relación entre los padres y los niños pueden comenzar antes del nacimiento

Algunos estudiosos sostienen que la relación entre padres e hijos puede comenzar antes del nacimiento. Afirman que esta vinculación prenatal (la sensación de estar conectado/a con el bebé antes de nacer) es un importante predictor de la relación madre-hijo. Sin embargo, la evidencia real que une los sentimientos sobre el bebé durante el embarazo con el comportamiento post-natal es incompatible, por lo que no está claro su estos sentimientos influyen realmente en la relación madre-hijo posterior.

También es necesario tener en cuenta que al no tener experiencias de embarazo ni conexión emocional con el bebé, esto no significa que las relaciones posteriores estén en peligro… Como por ejemplo, aquellas personas que han adoptado a un niño.

bebé que le cuesta dormir

Los padres también cambian

La oxitocina, comúnmente anunciada como la hormona de la unión, es sabido que se libera en grandes cantidades durante el parto y durante la lactancia materna para ayudar a regular el apego materno en los mamíferos. Lo que es menos conocido es que los padres también liberan oxitocina igual que las madres cuando interaccionan con los hijos. Hay, sin embargo, diferencias entre las madres y los padres en los tipos de interacción que puede producir estas subidas de oxitocina en mayor o menos cantidad.

Para las madres, al hablar a sus bebés, la mirada fija en sus ojos y el contacto afectivo son suficientes para liberar la hormona de la unión. Para los padres, el tacto y el comportamiento lúdico como mover a su bebé en brazos, darle besos y abrazos a sus pequeños también puede producir el aumento de los niveles de oxitocina.

Un gran problema cuando se trata de la comprensión de las diferencias y similitudes entre padres y madres es que la mayor investigación sobre la vinculación no se puede comparar directamente en los dos progenitores. Esto es probable que ocurra porque las madres en nuestra sociedad se quedan más tiempo con los bebés después del nacimiento, incluso más que los padres. Los investigadores pueden tener dificultades para encontrar suficientes hogares donde los padres sean el cuidador principal. En este sentido, no es tan fácil saber si los padres que interactúan de forma diferente con sus bebés (a cómo lo hacen las madres) se acercan a las diferencias biológicas o no. Afortunadamente, cada vez son más los padres que se preocupan por tener una buena conexión con sus bebés desde antes del nacimiento y que cuando nacen, se implican en la crianza en todos los aspectos.

Entonces, ¿qué es lo que ocurre?

Pero, ¿los padres pueden comprender las necesidades de un bebé igual de bien que las madres? Claro que sí, y también pueden tener un gran vínculo con sus hijos, siempre y cuando decidan tenerlo. Un estudio examinó la capacidad de las madres y de los padres para identificar los lloros de su propio bebé de otros bebés diferentes, y se encontró que esta estaba directamente relacionado con la cantidad de tiempo que el padre pasó con el bebé el saber identificar correctamente los lloros. Otras investigaciones encontraron que los niveles de hormonas en los padres parecen ser afectados cuando escuchan que su bebé está llorando y que los niveles de la hormona influye en la manera en que responden a los lloros de sus pequeños.

Sabemos también que, si bien hay algunas diferencias sutiles en la forma en que las madres y los padres muestran comprensión de los pensamientos y la motivación de su bebé, el grado en que lo hacen es un predictivo seguro de la relación que tendrán con sus hijos, por lo que es importante que exista una conexión tanto de padres como de madres con sus bebés.

Pañales desechables vs pañales tela

Así que, aunque se necesita más investigación, la evidencia hasta ahora sugiere que el argumento de que las madres biológicas tienen un vínculo mayor que los padres es de difícil justificación. Debido a factores como la vinculación prenatal, hormonas, experiencias, e incluso las propias experiencias de la infancia interactúan entre sí para influir en los lazos entre padres e hijos. La fuerza de las relaciones nada tiene que ver si se es padre o madre sino más bien, el vínculo afectivo que se trabaja con los bebés. No es lo mismo un padre que está con su bebé gran parte del día que un padre que no se hace cargo en absoluto del pequeño y delega todo el trabajo en la madre. Este comportamiento además de obsoleto, debe erradicarse puesto que los bebés necesitan los cuidados tanto de su padre como de su madre para garantizar un buen vínculo afectivo.

Lo que hace que las relaciones entre padres e hijos sea adecuado y que exista un buen vínculo no se sabe exactamente y faltarían respuestas por responder, pero es necesario trabajar en experiencias con los hijos y comprender y responder a sus necesidades desde el momento en que nace. Estar con el bebé e involucrarse en la crianza de los hijos es el primer paso para poder tener un buen vínculo afectivo.


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