Papillas con leche materna

Papillas con leche materna para bebés

En numerosas ocasiones hemos hablado de los muchos beneficios que ofrece la leche materna para el bebé. De hecho, hoy en día existe una importante corriente a favor de esta práctica, que en los últimos años había ido perdiendo fuerza. Si aún tienes dudas sobre el maravilloso regalo que le estás ofreciendo a tu hijo con la lactancia materna, en este enlace podrás encontrar razones de peso que te ayudarán a resolverlas.

No obstante, cuando llega la hora de comenzar con la introducción a los alimentos hacia los 6 meses, muchas madres comienzan a utilizar leche de fórmula para preparar las papillas y los preparados para el bebé, algo que no es necesario. Es importante recordar que, la lactancia debe ser exclusiva hasta los 6 meses, pero la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda esta práctica hasta los 2 años.

Es decir, aunque tu bebé comience a tomar otros alimentos, la leche materna debe seguir siendo el alimento principal. Incluso, puedes utilizar tu leche materna para preparar las papillas de tu bebé. De esta forma, evitarás tener que adquirir productos artificiales que quizá no le gusten al bebé y que además resultan muy costosos.

Cómo preparar papillas con leche materna

La leche materna se puede conservar de la misma forma que la leche artificial, incluso se puede congelar sin perder sus propiedades. Por ello, siempre puedes hacer uso de tu leche para preparar las papillas que tomará tu bebé, ya sean con cereales o con otro tipo de alimentos.

No hay mejor alimento que la comida que preparas en casa, esta siempre será la mejor opción, la más saludable y la más económica. Por lo qué, si deseas preparar tú misma toda la comida de tu bebé, incluidas las papillas de cereales, en el siguiente enlace encontrarás algunos consejos para preparar papilla de arroz (sin gluten) casera. De igual manera, en este otro enlace te contamos cuáles son los mejores cereales para tu bebé.

A continuación encontrarás algunas recetas de papillas para bebé preparadas con leche materna. No obstante, estas son solo algunas opciones, no dudes en experimentar en tu cocina.

Papilla de avena y plátano con leche materna

Papilla de cereales casera

Esta papilla es perfecta tanto para el desayuno, como para tomar a la hora de la merienda. Solo tienes que ajustar la textura de la papilla en función de los gustos de tu bebé, al principio, puedes hacerla muy ligera para que no tenga grumos. Más tarde podrás dejarla más entera para que el bebé vaya experimentando con la comida.

Ingredientes:

  • Medio plátano maduro
  • 3 o 4 cucharadas de copos de avena
  • un vaso de leche materna

Preparación:

  • Con un tenedor chafa el plátano y ponlo en un cazo pequeño, añade la leche y calienta en el fuego.
  • Remueve con unas varillas constantemente.
  • Cuando rompa a hervir, añade la avena y continúa removiendo hasta que la mezcla espese.
  • Retira del fuego y deja enfriar antes de dársela al bebé.

Papilla de verduras dulces con leche materna

Puré de boniato

Las verduras dulces son perfectas para comenzar la alimentación complementaria, se toleran bien, se digieren con facilidad y por su sabor, los bebés las suelen aceptar de buen agrado en la mayoría de los casos. Puedes utilizar diferentes hortalizas como zanahoria, calabaza o chirivías o guisantes tiernos,

Ingredientes:

  • 1 zanahoria pequeña
  • Media batata o boniato
  • 1 puerro
  • Medio vaso de leche materna

Preparación:

  • Pela y lava muy bien las verduras, eliminando cualquier resto de tierra.
  • Trocea bien las verduras y hierve en agua durante 15 minutos.
  • Retira del fuego y elimina el exceso de agua, las verduras deben quedar bien secas.
  • Tritura las verduras o chafa con un tenedor, hasta obtener la textura deseada.
  • Ve añadiendo leche materna hasta conseguir una crema ligera, con la consistencia adecuada a los gustos de tu bebé.

Consejos de preparación

No es necesario que esperes a la hora de cocinar para extraerte la leche, ya que puedes extraértela cuando tengas ratos libres y conservarla en el frigorífico o en el congelador. De esta forma, siempre tendrás la cantidad necesaria para preparar la papilla o cualquier persona a cargo de tu bebé se podrá encargar si tu no estás disponible. En el caso de que elijas congelar la leche, es importante que la descongeles tomando todas las precauciones.


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