Pasos sencillos para llevar a la práctica la disciplina positiva en casa

crianza con disciplina positiva

Los niños pequeños siempre intentarán cruzar los límites para salirse con sus propósitos, pero es necesario recordar la edad que tienen ellos y nosotros los adultos, somos su guía y su modelo a seguir. Cuando los niños pasan los terribles dos años pensamos que todo está vencido, hasta que llega la pre adolescencia, seguido de la adolescencia… Todas estas etapas son igual de importantes en el desarrollo de tu hijo y la disciplina positiva deberá ser protagonista, pero, ¿es posible conseguirlo?

La disciplina positiva sí es posible pero tendrás que poner de tu parte. Los niños tienen grandes emociones y grandes formas de demostrarlo (siendo tercos). Es posible que de vez en cuando te sientas frustrado, pero debes ser paciente y comprensivo con tus hijos, especialmente cuando son más pequeños. Perder los estribos no solucionará el problema, ¡empeorará las cosas!

Es posible que sientas la tentación de tomar represalias cuando tu hijo está tirado en el suelo pataleando y gritando, pero la realidad es que no conseguirás nada a largo plazo, por eso la disciplina positiva es la mejor opción. No te pierdas los siguientes consejos y pasos sencillos para aplicarla todos los días en tu familia:

  1. Mantén unas rutinas de comidas y de sueño en casa. Esto les hará a los niños sentirse seguros y con confianza en ti y en el entorno. Evitarás rabietas por cansancio o hambre que son totalmente innecesarias.
  2. Di no. Los niños necesitan escuchar que no de vez en cuando para aprender las cosas.
  3. Mejor con pocas reglas. Si quieres que exista orden en tu hogar no es necesario que tengas muchas reglas, es mejor tener pocas y claras que muchas que nadie siga porque nadie se acuerda.
  4. No le grites. Gritar asusta a los hijos, no educa. Respira hondo y di las cosas tranquilamente, si no te hace caso dile una consecuencia y después si es necesario llévala a la práctica (como estar sentada pensando o no ver la tele después de comer).
  5. Habla a tu hijo mirándole a los ojos. Si quieres explicar a tu hijo algo, bájate hasta su altura y háblale con voz calmada mirándole a los ojos, así seguro que te escuchará.

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