Por qué es un riesgo administrar antibióticos a los niños

9 de cada 10 infecciones en los primeros años de vida no precisan antibióticos

Muchas veces, cuando acudimos al pediatra con nuestros hijos enfermos, lo hacemos con la esperanza de que le receten algún antibiótico para “cortar por lo sano”. Sin embargo, la mayoría de los médicos, son cada vez más reticentes a recetar estos medicamentos, lo que genera desconfianza en muchas madres y padres, que salen de la consulta con la sensación de que sus hijos no han recibido la atención adecuada.

Los antibióticos salvan muchas vidas y son medicamentos sumamente útiles en el tratamiento de infecciones bacterianas, pero no sirven para tratar infecciones causadas por virus, hongos o protozoos. Por lo tanto, si tu hijo está resfriado, le duele la garganta o tiene tos, no siempre será necesario que tome antibiótico. Será su pediatra quien deberá valorar qué tipo de infección tiene y si requiere o no tomar un medicamento antibacteriano.

¿Qué riesgo supone un mal uso de los antibióticos?

Resistencias bacterianas

El uso inadecuado de antibióticos, está provocando que aparezcan cada vez más bacterias resistentes a los mismos. Esto constituye un grave problema de salud pública ya que se alarga la duración de las enfermedades, se aumenta el número de ingresos hospitalarios e incluso el paciente puede llegar a morir.  Además, las bacterias resistentes pueden transmitirse a otras personas y extenderse al resto de la población. El problema de las resistencias se acentúa aún más en niños ya que suelen contraer más infecciones y, por lo tanto, están más expuestos a un mal uso de los antibióticos.

Según un estudio llevado a cabo por investigadores valencianos, junto con un consorcio de científicos de varios países, en España se prescribe un número excesivo de antibióticos a los niños. Los resultados han sido publicados en la revista The Journal of Pediatrics y concluyen que España está entre los países de la Unión Europea con mayor resistencia a antibióticos, habiendo recibido los niños españoles, en sus dos primeros años de vida, hasta un 50% más de antibióticos que los niños alemanes o estadounidenses.

resistencias baterianas

Destrucción de la microbiota intestinal

Los antibióticos no solo eliminan bacterias patógenas, sino que también desaparecen bacterias beneficiosas que constituyen la microbiota intestinal y de otras zonas de nuestro organismo. Cuando esta flora bacteriana resulta dañada, deja el campo libre para la colonización de otras bacterias u hongos que pueden provocar infecciones. Los niños y los bebés tienen una microbiota intestinal más débil que puede ser fácilmente dañada por lo que, antes de usar un antibiótico, hay que valorar si realmente su uso está justificado.

Además, estudios publicados en la revista Science Translational Medicine, concluyen que la administración de antibióticos en los primeros años de vida, junto a nacimientos por cesárea, y lactancia artificial, contribuyen a una menor diversidad bacteriana en la microbiota intestinal y a la aparición bacterias portadoras de genes resistentes a los antibióticos. Estos hallazgos resultan muy interesantes, pues se sabe que la alteración del microbioma durante los primeros años de vida, aumenta el riesgo de padecer obesidad, asma, alergias, diabetes y enfermedades autoinmunes a lo largo de la vida. La administración de antibióticos durante el parto también podría favorecer la aparición de bacterias resistentes en el bebé. 

Efectos secundarios

Aparte de las resistencias, los antibióticos pueden tener otros efectos indeseados. Los más frecuentes son los digestivos (náuseas, diarreas o dolor de estómago). Algunas personas pueden sufrir reacciones alérgicas leves tales como picor o erupción cutánea u otras más graves como dificultad para respirar o shock anafiláctico.

¿ Cómo minimizar los riesgos de los antibióticos?

El uso excesivo de antibióticos en bebés altera su microbiota intestinal

Los antibióticos sólo deben tomarse bajo prescripción médica y siguiendo estrictamente las recomendaciones de uso en cuanto a posología, modo de administración y duración del tratamiento.

No interrumpas la administración del antibiótico aunque los síntomas hayan desaparecido. El hecho de tu hijo se encuentre mejor no significa que las bacterias hayan desaparecido del todo. Los síntomas podrían reaparecer. Además la suspensión del tratamiento antes de tiempo favorece la aparición de bacterias resistentes al antibiótico.

No guardes el antibiótico sobrante para otra ocasión. Si se ha tomado correctamente no debería sobrar nada, pero si esto sucede, el excedente jamás debe guardarse para tratar otra patología. Las distintas infecciones requieren distintos tipos de antibióticos.


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Salud

Jasmin Bunzendahl

Soy Jasmin, mamá de dos niños junto a los que aprendo y crezco cada dia. Además de madre, que es el “título” del que me siento... Ver perfil ›

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