Por qué mi hija adolescente llora mucho

Hija adolescente llora mucho

Si tu hija adolescente llora mucho, debes prestar atención a otras señales que pueden estar indicando que algo importante ocurre en la vida de tu hija. La adolescencia es una etapa trascendental en la vida de cualquier persona, es el paso de la niñez a la edad adulta y todo lo que ocurre durante esa época, marcará sin duda el futuro. Todo el mundo conserva recuerdos de la adolescencia.

Recuerdos de vivencias que en ocasiones fueron alegres, bonitos y te transportan a una época de felicidad. Pero también ocurren cosas durante la adolescencia que pueden marcar la vida de cualquier persona. Las primeras relaciones amorosas, junto con las primeras decepciones, las primeras frustraciones en los estudios, la incertidumbre del futuro o la búsqueda de un lugar propio en el mundo.

Todo esto puede causar trastornos emocionales en los adolescentes, algunos lo expresan con enfado, otros buscan cambiar ese aspecto que no le gusta y otros lloran. Aunque llorar es una necesidad física, que además ayuda a regular las emociones porque se liberan hormonas que calman la ansiedad, puede estar relacionado con un síntoma de depresión u otros trastornos.

Mi hija adolescente llora mucho ¿tiene depresión?

Hija adolescente llora mucho

Para valorar si una adolescente puede estar desarrollando una incipiente depresión, es necesario contar con la ayuda de un terapeuta específico. Caer en la tentación de realizar un diagnóstico de este calibre sin estar preparado, es un error muy común en padres y madres. Algo que puede desembocar en una mala gestión de la situación, tanto si es real que la niña está pasando por un estado depresivo, como si no.

Si tu hija adolescente llora mucho y realmente te preocupa, debes observar otros detalles para detectar posibles síntomas de alerta. Además de llorar mucho se encierra en sí misma y no quiere compartir tiempo con nadie, ha dejado de hacer cosas que antes le gustaban, está descuidando los estudios y antes no era así, está sufriendo cambios en su alimentación o deja de cuidar su aspecto personal.

Todos son síntomas de alerta ante una posible depresión en adolescentes, que deben ser valorados y tratados por un profesional. Pero si tu hija llora mucho y no detectas nada más, es posible que se trate de una forma de liberar todas las emociones que puede estar pasando. Por una parte, los cambios hormonales son tan brutales que es normal que llore sin tener muy clara la razón.

Por otra, un adolescente tiene que aprender a convivir con su nueva imagen, que deja de ser la de un niño o niña para convertirse en un futuro adulto. El físico de las chicas cambia de forma evidente, llega la primera regla, comienzan a desarrollar sentimientos por otras personas y aceptar todo eso puede resultar del todo abrumador.

¿Qué debo hacer?

Relación madre e hija

Para ayudar a tu hija a superar estos momentos difíciles, debes mostrarte cercana, pero respetando su propio espacio para que no sienta una invasión. Los adolescentes tienden a pensar que sus padres quieren controlarlos, que no les entienden y por eso evitan compartir sus preocupaciones. Procura que tus hijos aprendan a confiar en ti, establece una buena comunicación y evita hacer juicios o menospreciar sus sentimientos.

Cuando una persona, una adolescente en este caso, sufre, lo último que necesita es que alguien infravalore lo que está pasando. Esas frases típicas que se utilizan para quitar hierro al asunto, como «eso no es nada», «eso es una tontería», «seguro que se te pasa» demuestran la incapacidad para comprender a la otra persona, demuestran falta de empatía.

En este caso, lo mejor es expresarle tu apoyo, hacerle ver que sus problemas también son importantes para ti y que no está sola. Aunque en un principio es posible que se sienta reacia o desconfíe, porque también es un sentimiento normal de la adolescencia, saber que te tiene cerca le reconfortará. Sabrá que puede contar contigo y que no se sentirá juzgada, sea lo que sea lo que le pase.

Y recuerda, la adolescencia es una etapa dura y difícil de llevar. No solo para los propios chicos que están viviendo esta transición, sino para toda la familia en general. Con amor, apoyo y paciencia, todo se lleva mejor y la convivencia es más fácil para todos.


El contenido del artículo se adhiere a nuestros principios de ética editorial. Para notificar un error pincha aquí.

Sé el primero en comentar

Deja tu comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*

*

  1. Responsable de los datos: Miguel Ángel Gatón
  2. Finalidad de los datos: Controlar el SPAM, gestión de comentarios.
  3. Legitimación: Tu consentimiento
  4. Comunicación de los datos: No se comunicarán los datos a terceros salvo por obligación legal.
  5. Almacenamiento de los datos: Base de datos alojada en Occentus Networks (UE)
  6. Derechos: En cualquier momento puedes limitar, recuperar y borrar tu información.