Por qué mi hijo adolescente no quiere comer

Mi hijo adolescente no quiere comer

Son muchas las dudas y consultas de muchos padres cuando observan que su hijo adolescente no quiere comer. Hay diversas razones que pueden señalar las razones, desde momentos puntuales que se desarrollen sin más, hasta etapas en las que pueden estar afrontando algún problema psicológico importante.

Los adolescentes pasan por este período de pubertad dónde puede hacer que sus cambios físicos repercuten en su estilo de vida. Es importante comer en familia para hacer un seguimiento y observar si tu hijo come todo lo del plato. Es una forma de estudiar si realmente está adelgazando y se siente débil para evaluar esta situación.

¿Qué le ocurre a mi hijo adolescente que no quiere comer?

Todas las personas pasamos por períodos de falta de apetito y en especial los adolescentes. La total seguridad de que lo hacen comenzará por preguntar qué es lo que está ocasionando esta inapetencia. Generalmente suelen ser episodios esporádicos y diligentes, pero una gran rutina puede llevar a una escasez de nutrientes y afectar su salud.

Los adolescentes pueden estar pasando por un período de trastorno en su alimentación, entre ellos atracones, anorexia y bulimia. La anorexia es la principal fuente de un trastorno que deriva a no querer consumir absolutamente nada y dónde tratará de ocultar. Por eso es importante diferenciar si se trata de una dieta para perder peso o una situación de ansiedad bastante significativa.

Por otro lado, hay que asegurarse que no se trate de ningún tipo de enfermedad patológica, dónde el adolescente esté sufriendo de un dolor abdominal constante que le cree esta inapetencia. Si está acompañado de nauseas y fiebre hay que consultar al médico de cabecera.

Mi hijo adolescente no quiere comer

Trastornos alimenticios de un adolescente

Los trastornos alimenticios son muchas de las causas que están relacionadas con problemas en la salud y con afecciones graves relacionadas con conductas alimentarias. Cómo hemos señalado la anorexia nerviosa o la bulimia nerviosa apuntan a estos trastornos.

Los adolescentes que tienen antecedentes con familiares directos con esta patología, tienden a sufrir de primera mano este tipo de trastorno. Los problemas psicológicos y emocionales son la principal fuente de este problema, por lo que hay que intentar observar y dialogar con el chico o chica por si estuviera afrontando un período de ansiedad. Su rutina diaria puede estar potenciada con actividades deportivas que les ayuden generalmente a bajar de peso más rápidamente.

Signos significativos de un trastorno alimenticio

Observar que tu hijo no come y que tenga una pérdida exagerada de peso hará que se dispare la alarma. Por lo general suelen saltarse las comidas o se nieguen a comer, están constantemente preocupados por su físico y usan diuréticos, laxantes y enemas de forma frecuente.

Es preocupante cuando estos adolescentes se sienten culpables por comer, preocupación y asco por la comida. No es bueno observar que se pegan atracones repentinos de comida, porque después se sentirán con mucha ansiedad y culpabilidad, y en estas situaciones provocar el vómito.

Mi hijo adolescente no quiere comer

¿Cómo ayudar a tu hijo cuando no quiere comer?

El diálogo con tu hijo es la mejor respuesta para poder ayudarlo, hay que motivarlo para que aprenda a tener un hábito alimenticio saludable. Si no lleva a cabo una alimentación de forma regular puede repercutir en su salud y derivará a algunos problemas y falta de energía.

Lo importante de todo es fomentar su autoestima, hay que reforzar todas sus cualidades como persona. Fortalece sus inquietudes, curiosidades, ilusiones y aumenta el sentido del humor. Generalmente hay que potenciar su amor propio y hacerlo entender que lo que tiene que exponer es una imagen corporal saludable.

Si tiene un poco de sobrepeso nunca hagas comentarios como apodos o bromas de mal gusto que no puede aceptar. Lo ideal es hablar con seguridad de su imagen y reforzar que se puede lograr un aspecto físico más regulado, pero de forma gradual y saludable.

Hay multitud de dietas que pueden ayudar a cumplir estos objetivos y con un poco de intuición y sentido común se pueden llevar a cabo cualquiera de ellas. Ante cualquier duda, siempre es mejor ponerse en manos de un nutricionista, seguramente será la persona correcta que lo anime a tomar una decisión mucho más consciente y un estilo de vida mucho más beneficioso.


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