Por qué mis hijos me desesperan

Mis hijos me desesperan

La maternidad es probablemente uno de los trabajos más duros que existen, aunque sin duda, también de los más gratificantes. Cada día tienes que luchar por ellos, ayudarles a crecer, educarlos y criarlos como niños responsables y buenas personas. Te esfuerzas por darles lo mejor y por enseñarles a valorar las cosas, aunque a veces, como niños que son, se muestran desagradecidos.

Para ninguna madre es fácil asumir que sus hijos le desesperan, porque la sociedad ha creado un papel de madre amantísima que adora a sus hijos por encima de todo. Madres que hornean pasteles en la cocina, que siempre tienen una sonrisa en la cara y una palabra afectuosa para el fruto de su vientre. Pero la realidad es bien distinta, trabajo, horarios imposibles, mil y una tarea y muy poco tiempo para una misma.

En definitiva, un sinfín de labores y tareas a las que hay que sumar el carácter de los niños, sus propias preocupaciones y responsabilidades que las madres también se echan a la espalda. Lo que al final del día se convierte en una mochila difícil de sobrellevar y acaba por desesperar. Sin embargo, no debes sentirte culpable por ese sentimiento, porque forma parte de las propias relaciones personales.

Adoro a mis hijos, pero a veces me desesperan

Mis hijos me desesperan

 

Perder la paciencia es normal, tan normal como que los niños son demandantes. Ese nivel de exigencia, de necesitar atención constante, no obedecer a la primera como tú necesitas, es lo que te lleva a sentir que tus hijos te desesperan. Algo que por otra parte, es compartido por la gran mayoría de madres y padres. ¿Significa eso que quieras menos a tus hijos? Evidentemente no, no lo es. Tan solo significa que eres una persona con necesidades y que la propia vida es complicada para todas las personas.

Los hijos son un gran motivo de felicidad, son una extensión de nosotros mismos y en ellos es fácil ver una versión de lo mejor y lo peor de cada uno. Pero en cualquier caso, hay que recordar que por muy pequeños que sean, los niños tienen una personalidad propia. Algunos niños son muy mimosos, otros más despegados, algunos tienen peor carácter, otros son caprichosos, en definitiva, todos diferentes.

Sentir que tus hijos te desesperan no te convierte en mala madre, no es una falta de amor, es un sentimiento tan común que te sorprendería saber cuántas madres se sienten igual. Por lo tanto, no te sientas extraña si en más de una ocasión te encuentras a ti misma diciéndote, adoro a mis hijos pero a veces me desesperan.

¿Qué puedo hacer?

Tiempo de calidad en familia

El principal problema de esa desesperación es que fácilmente puede convertirse en frustración y volcar ese sentimiento en los niños. Cuando todo ese sentimiento negativo aflora, los niños se llevan malas palabras, gestos desesperados y un mal ambiente que posiblemente no puedan entender. Por lo que, es fundamental hacer un ejercicio de paciencia y comprensión hacia esos hijos que lo más probable es que no comprendan porqué te sientes así.

Que sientas que tus hijos te desesperan es normal, pero no debes dejar que ese sentimiento se traduzca en una mala relación con tus pequeños. La vida de los adultos es muy compleja, algo que en algún momento ellos mismos vivirán pero que no están preparados para entender cuando son pequeños. Por lo tanto, recuerda respirar hondo cuando sientas que ya no puedes más.

Sal a la calle a pasear con tus hijos, al parque a jugar y a disfrutar del tiempo en familia. La mayoría de las veces la desesperación llega como un cúmulo de muchas cosas y el comportamiento de los hijos no es más que un añadido. Cambiar de aires te ayudará a sentirte más relajada, olvidar aquello que te ha llevado a sentirte tan agobiada.

Y recuerda, buscar tiempo para una misma es fundamental. Cuidar la salud personal, física y mental es clave para disfrutar de una maternidad plena y feliz. Ama a tus hijos, disfruta de tu vida familiar pero sin olvidarte de tus propias necesidades.


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