

Ya habíamos hablado sobre aquel estudio publicado en JAMA Pediatrics que aconsejaba retrasar unos minutos el pinzamiento del cordón umbilical tras el parto, pero es un buen momento para explicar con más detalle y de forma actualizada los beneficios de esperar para cortar el cordón umbilical y qué dice hoy la evidencia científica. Aquel informe aseguraba que una acción tan simple como retrasar el momento de pinzar y cortar podría prevenir el déficit de hierro durante la infancia del niño. Trabajos anteriores señalaban que solo dos o tres minutos influyen en el desarrollo del bebé en los días y meses siguientes al nacimiento.
En los últimos años, además, se han publicado revisiones y ensayos clínicos que analizan no solo el hierro, sino también la mortalidad neonatal, el desarrollo neurológico y la salud de los bebés prematuros, así como la satisfacción de las madres con la experiencia del parto cuando se aplica el pinzamiento tardío del cordón.
¿Qué es exactamente el cordón umbilical y por qué es tan importante?

¿Qué es el cordón umbilical? María José explicaba muy bien en este post las funciones que tiene. Se trata de un órgano muy importante, una estructura flexible que une al bebé con la placenta y que proporciona alimento al feto desde la placenta. A través de sus vasos sanguíneos, el cordón nutre y proporciona oxígeno, y continúa llevando oxígeno al bebé cuando sus pulmones aún no trabajan ni actúan como suministradores. Es cuestión de minutos, pero si no se pinza, ahí sigue el cordón ejerciendo de nexo.
Mientras la placenta siga funcionando, el cordón actúa como un puente entre la circulación materna y la del bebé. En el momento del nacimiento, aproximadamente un tercio de la sangre del bebé permanece todavía en la placenta. Esa sangre no es “extra” ni “de sobra”: forma parte de su volumen sanguíneo fisiológico, con glóbulos rojos, hierro y células madre que tienen un papel clave en la adaptación a la vida extrauterina.
Por eso, cada vez más expertos insisten en que el pinzamiento del cordón no debería basarse solo en un tiempo fijo, sino en respetar la fisiología: permitir que el cordón deje de latir, se vuelva blanco y flácido, y que la placenta haya completado su función de transfundir sangre al recién nacido.
¿Por qué poner tanto énfasis? ¿Tan importante es esperar a cortar el cordón umbilical? La respuesta corta es que sí: el momento del pinzamiento se relaciona con el hierro, la estabilidad hemodinámica, la necesidad de transfusiones e incluso la supervivencia en bebés muy prematuros.
Pinzamiento precoz, temprano, tardío y óptimo: qué significa cada uno
En la práctica clínica se han ido usando términos distintos para describir el momento en el que se corta el cordón. Ordenarlos ayuda a entender mejor las recomendaciones:
- Pinzamiento precoz: se realiza durante los primeros 30 segundos de vida del bebé. Ha sido la práctica rutinaria en muchos hospitales, especialmente cuando se empezó a medicalizar el parto o se buscaba reducir de forma activa la hemorragia posparto.
- Pinzamiento temprano: se lleva a cabo entre 30 segundos y 1 minuto de vida.
- Pinzamiento tardío: ocurre entre el primer minuto y los cinco primeros minutos de vida, según la mayoría de estudios. Muchas investigaciones consideran “tardío” a partir de 1 o 2 minutos, pero no hay una definición única.
- Pinzamiento óptimo: no se basa en el reloj, sino en respetar la fisiología de la placenta y del cordón. Se realiza cuando el cordón está blanco, flácido y sin latido, o tras el alumbramiento de la placenta. En la práctica, esto suele equivaler a esperar varios minutos.
Esta forma de clasificar el momento del corte ayuda a interpretar los estudios científicos. Algunos comparan “temprano” (menos de 15 segundos) con “tardío” (más de 1 o 2 minutos), mientras que otros agrupan como “tardío” desde 30 segundos. Aun con estas diferencias, los resultados coinciden en un punto clave: no hay ventajas demostradas del pinzamiento muy precoz en bebés sanos, y sí múltiples beneficios de demorar el corte.
Cordón umbilical: tras el parto, esperar a que deje de latir
Sí que es importante, pero voy a ir más lejos: si le dejamos que se colapse sin pinzar, quizás solo tengas que esperar tres minutos, aunque hay ocasiones en que el proceso se alarga un poquito (hasta 20 minutos), tampoco es una eternidad. Ayudado por la placenta, el cordón no hace más que realizar otra de sus importantes funciones y actuar como la Naturaleza ha previsto; si el cordón aún transporta oxígeno, el bebé tendrá dos fuentes de abastecimiento (placenta y pulmones) durante esos minutos críticos de adaptación.
Se considera que el pinzamiento precoz puede interrumpir estos sistemas de ayuda vital, provocando lesiones y una transición más brusca, lo que puede ser relevante en situaciones de vulnerabilidad (por ejemplo, en ciertos prematuros o en bebés que nacen con sufrimiento fetal). La práctica de dejar que todo siga su curso natural previene la anoxia cerebral y no debe desestimarse su papel en el bienestar de los bebés que han nacido con sufrimiento fetal agudo.
Según esta información publicada en la web de EPEN, la OMS insiste en el pinzamiento tardío o no pinzamiento durante al menos un tiempo mínimo, siempre que la situación clínica lo permita. No hay un límite rígido de tiempo: ¿2 minutos? pueden ser suficientes o no; el cordón umbilical debería dejar de latir por sí mismo, e idealmente los profesionales que atienden el parto deberían también esperar al alumbramiento de la placenta siempre que no haya complicaciones.
El cordón que ya no cumple sus funciones está blanco, frío y sin tensión; abandona su misión cuando ya no es necesario. Ya son muchas las voces que piden que se deje a la Naturaleza seguir su curso. Hay una serie de prácticas que no deberían considerarse “opcionales”, sino parte de un proceso fisiológico completo: la no separación de mamá y bebé, la lactancia materna en la primera hora de vida, el corte tardío u óptimo del cordón… En muchos aspectos de estos procesos fisiológicos es mejor no intervenir, pero los profesionales también deben estar preparados para posibles eventualidades.
En el tema que nos ocupa se impuso un buen día la creencia de que era necesario pinzar pronto para prevenir hemorragias en la madre, y también se relacionaba el pinzamiento tardío con la aparición de ictericia neonatal. Sin embargo, las guías clínicas y revisiones sistemáticas más recientes indican que no existe evidencia suficiente de que el momento del pinzamiento aumente la hemorragia posparto, y que el riesgo de ictericia no varía de forma relevante dependiendo de lo que hagamos con el cordón umbilical. En algunos contextos puede aumentar ligeramente la necesidad de fototerapia, sin que ello suponga un perjuicio clínico severo en la mayoría de los casos.
¿Y si no se pinza? ¿Y si se pinza muy tarde?
Una revisión de estudios clínicos aleatorizados y controlados parece concluir que no es posible relacionar una policitemia sintomática con un corte tardío del cordón en recién nacidos a término sanos. Se trata de un trastorno provocado por un exceso de glóbulos rojos en la circulación sanguínea, que dificultan incluso el flujo y pueden afectar a los órganos, pero los estudios muestran que, cuando aparece policitemia en relación con el pinzamiento tardío, tiende a ser asintomática y no requiere tratamiento.
A continuación, una cita del post citado de EPEN:
Solo se ha descrito un caso en el que podría haber riesgo de que el bebé reciba más sangre de la que debiera: en los partos en el agua, si el agua está a más de 37,5 grados y el trinomio placenta-cordón-bebé están bajo el agua se puede dar lugar a vasodilatación. Solo hay un artículo, pero no hay investigación al respecto. Se recomienda pinzar a los 5 minutos o vaciar la piscina por si acaso. Una vez el agua ya no cubre el cordón o está a menos de 37,5 ya no hay riesgo.
En la práctica, los equipos de maternidad suelen valorar caso por caso. Si el bebé está bien, respira de forma eficaz y la madre se encuentra estable, es razonable dejar que el cordón siga latiendo hasta que se colapse. En situaciones en las que es necesario iniciar maniobras de reanimación complejas lejos de la madre, o cuando la madre presenta una hemorragia grave, el equipo puede optar por un pinzamiento más temprano priorizando la seguridad inmediata, aunque cada vez se exploran más alternativas como la reanimación con el cordón intacto cerca de la madre.
Qué dice la evidencia científica actual sobre retrasar el pinzamiento
Durante las últimas décadas han ido surgiendo numerosas publicaciones médicas que analizan de forma detallada los efectos del pinzamiento precoz frente al tardío, tanto en bebés a término como en prematuros. De forma global, los resultados apuntan a que demorar el corte supone ventajas claras para el bebé y no aumenta el riesgo para la madre cuando el parto transcurre con normalidad.
Entre los hallazgos más relevantes se encuentran:
- Aumento de los depósitos de hierro en el neonato y menor riesgo de anemia ferropénica durante los primeros meses de vida.
- Mayor volumen de sangre circulante en el recién nacido, lo que favorece una adaptación hemodinámica más estable tras el parto.
- Menor necesidad de transfusiones, especialmente en bebés prematuros.
- En prematuros, reducción de la mortalidad antes del alta hospitalaria y disminución de ciertas complicaciones graves como la hemorragia intraventricular de cualquier grado.
- No se ha demostrado un incremento clínicamente relevante de ictericia patológica atribuible solo al pinzamiento tardío.
Un gran número de estudios se ha centrado en los bebés prematuros (entre 24 y 36 semanas de gestación). La evidencia disponible, que incluye miles de recién nacidos, muestra que el pinzamiento tardío (entre 30 y 180 segundos, la mayoría alrededor de 30-60 segundos) probablemente reduce el número de recién nacidos que mueren antes del alta hospitalaria frente al pinzamiento precoz (menos de 30 segundos o inmediato). También disminuye ligeramente la proporción de bebés con cualquier grado de hemorragia intraventricular, sin aumentar la tasa de enfermedad pulmonar crónica.
Aunque muchos de estos estudios presentan un riesgo de sesgo moderado o alto (por la dificultad de enmascarar intervenciones en sala de partos, diferencias entre hospitales, etc.), el conjunto de la evidencia, evaluada con criterios GRADE, respalda que el beneficio sobrepasa los posibles riesgos en la mayoría de escenarios.
Beneficios del pinzamiento tardío / no pinzamiento del cordón umbilical
Además de que no se ha demostrado de forma consistente la hiperbilirrubinemia atribuible al pinzamiento tardío, hay otras consecuencias negativas de pinzar el cordón tempranamente: bebés que tardan más en reaccionar, algo más débiles al inicio, interrupción de la “fuente” placentaria demasiado pronto, detención de la transfusión de sangre y menor aporte de hierro, lo cual se relaciona con el déficit mencionado.
Por el contrario, los beneficios del pinzamiento tardío u óptimo son numerosos:
- Si se considera la sangre que la placenta sigue bombeando como un nutriente más, es evidente que esto en sí mismo es un beneficio: el bebé recibe más volumen sanguíneo, glóbulos rojos y hierro.
- Los pulmones no se ven forzados de manera tan brusca porque durante los primeros minutos comparten el trabajo con la placenta. Esto puede traducirse en una respiración más tranquila y menos necesidad de intervenciones.
- No es necesario provocar el llanto separando al bebé de su madre para “comprobar” que respira: la transición puede hacerse piel con piel, con el bebé sobre el pecho de la madre y el cordón intacto.
- Se ha observado que los bebés con pinzamiento tardío presentan niveles más altos de ferritina en sangre a los cuatro meses, con menor proporción de anemia ferropénica en comparación con los que tuvieron corte muy temprano.
- En estudios de seguimiento, algunos niños con pinzamiento tardío han mostrado mejores puntuaciones en habilidades de motricidad fina y personal-social en la primera infancia, especialmente en varones.
- En prematuros, el pinzamiento demorado se asocia con menor necesidad de transfusiones, menor riesgo de enterocolitis necrotizante y menor tasa de hemorragia intracraneal.
Estas recomendaciones también son útiles cuando el bebé ha nacido por cesárea. Cada vez más centros incluyen protocolos para retrasar el pinzamiento también en quirófano y facilitar el contacto piel con piel siempre que la situación clínica lo permite.
Un aspecto que genera dudas en algunas familias es la posible “pérdida” de oportunidad de conservar la sangre del cordón umbilical para bancos privados o donación pública. Conviene saber que aproximadamente el 80 % de la sangre que hay en el cordón entra en el bebé durante el primer minuto tras el parto. Esto significa que, si se pinza entre los 30 y 60 segundos, se puede lograr un equilibrio razonable entre permitir al bebé recibir la mayor parte de su sangre fisiológica y, al mismo tiempo, conservar una cantidad suficiente de sangre para su almacenamiento en un banco, si la familia así lo desea.
No obstante, si la prioridad absoluta de los padres es que el bebé reciba todo su caudal sanguíneo, el pinzamiento óptimo (esperar a que el cordón deje de latir y se colapse) puede dejar muy poca sangre residual para su conservación. En este caso, es importante que la familia reciba información clara y equilibrada para tomar una decisión informada sobre qué prefieren priorizar.
Prematuros, bebés no vigorosos y ordeño del cordón (UCM)
La mayor parte de las recomendaciones actuales son especialmente contundentes en el caso de los bebés prematuros. En este grupo se ha visto una reducción significativa de la mortalidad cuando reciben toda la sangre posible de la placenta mediante pinzamiento tardío. También muestran menor riesgo de enterocolitis necrotizante, hemorragia intracraneal y necesidad de transfusiones.
En los bebés muy prematuros o en aquellos que nacen “no vigorosos” (flácidos, pálidos, con respiración mínima), la práctica estándar tradicional ha sido pinzar y cortar de inmediato para iniciar cuanto antes la reanimación. Sin embargo, se han desarrollado alternativas como el ordeño del cordón umbilical (UCM), que consiste en deslizar la sangre del cordón hacia el cuerpo del bebé en pocos segundos, cuando no hay tiempo para esperar a que la transfusión se produzca de forma natural.
Estudios recientes en bebés a término y de corta gestación han encontrado que el ordeño del cordón, comparado con el pinzamiento y corte tempranos, se asocia con menos necesidad de apoyo cardíaco y respiratorio, menor probabilidad de niveles bajos de oxígeno en el cerebro y mayores niveles de hemoglobina. En el seguimiento hasta los dos años, no se han observado diferencias significativas en el desarrollo neurocognitivo ni en el riesgo de trastorno del espectro autista entre los grupos de ordeño y de pinzamiento temprano.
Estos datos sugieren que el ordeño del cordón puede ser una intervención razonable y segura para trasladar sangre al cuerpo de un recién nacido no vigoroso cuando no es posible esperar al pinzamiento tardío, aunque la indicación y la técnica deben individualizarse y continuar siendo objeto de investigación.
La experiencia de la madre y el parto respetado
Otro aspecto interesante que han explorado algunos trabajos es si retrasar el pinzamiento del cordón afecta a la satisfacción de la madre con la experiencia del parto. Estudios realizados en hospitales universitarios han mostrado que, comparando el pinzamiento precoz con el tardío, no se hallan diferencias significativas en la percepción de la madre sobre cómo vivió su parto.
Es decir, cuando el proceso está bien explicado y se respetan las preferencias de la mujer, el hecho de esperar unos minutos para cortar el cordón no empeora su experiencia. Al contrario, cuando se combina con contacto piel con piel inmediato, apoyo a la lactancia y ausencia de intervenciones innecesarias, muchas madres describen la sensación de un nacimiento más calmado y conectado.
Los padres también pueden incluir sus preferencias por escrito en el plan de parto: desean pinzamiento tardío u óptimo siempre que no haya contraindicación médica, piden que, si es posible, se mantenga al bebé piel con piel mientras el cordón sigue latiendo, o que se valore la reanimación con el cordón intacto si fuera necesaria. Es su derecho conocer la evidencia disponible y elegir el tipo de pinzamiento que desean para su bebé.
En muchos países y sociedades científicas se recomienda ya de forma explícita el pinzamiento demorado para bebés a término y prematuros, tanto en partos vaginales como por cesárea, “siempre que sea posible”. A medida que se acumula la evidencia sobre sus efectos positivos, se va integrando en los protocolos como parte del manejo habitual del tercer estadio del parto.
Imagen — Tbsdy Lives.
En definitiva, el momento de cortar el cordón umbilical es una decisión pequeña en apariencia, pero con repercusiones relevantes sobre la salud del bebé a corto y medio plazo. Retrasar su pinzamiento, respetar que deje de latir y acompañar este proceso con contacto piel con piel y mínima intervención médica, cuando la situación lo permite, constituye hoy una de las medidas más sencillas, de bajo coste y con mayor potencial de beneficio dentro de la atención al nacimiento.