Porteo en recién nacidos y prematuros, ¿sabes cuáles son sus beneficios?

porteo trabajo

Desde tiempos ancestrales, los bebés han sido porteados en brazos de sus madres hasta que han podido caminar por sí solos. Actualmente, en muchas culturas se sigue llevando a los bebés pegados al cuerpo materno, incluso para ir a trabajar. Es algo natural e incluso necesario que, afortunadamente, es cada vez más frecuente también en sociedades más modernas como la nuestra. A esto se le conoce como porteo y consiste simplemente en llevar al bebé pegado al cuerpo, ya sea en brazos o usando algún tipo de pañuelo, tela o mochila.

Para un bebé recién nacido, el ser porteado es una necesidad. Hay que tener en cuenta que venimos de estar en un ambiente cálido, en el que nunca nos faltaba alimento, en el que constantemente sentíamos los latidos del corazón de mamá y éramos acunados por sus movimientos. Por otro lado, como consecuencia de la bipedestación, la pelvis se estrechó mientras que el cerebro siguió desarrollándose e incrementando su tamaño, por lo que el tiempo de gestación se redujo para facilitar el paso del bebé por el canal del parto.

Debido a esto, los seres humanos, nacemos extremadamente inmaduros con respecto a otras especies animales. Cualquier mamífero sabe desplazarse o buscar alimento al poco de nacer, sin embargo, las crías humanas nacen incapaces de alimentarse, comunicarse (salvo por el llanto) o desplazarse de manera autónoma, por lo que necesitan seguir sintiéndose protegidos y en condiciones similares a las del útero materno mientras se adaptan a la vida exterior. A esto se le conoce como exterogestación y abarca aproximadamente los primeros nueve meses de vida extrauterina.

El regazo materno es el hábitat natural para el recién nacido. El porteo tiene múltiples beneficios tanto físicos como emocionales para el bebé y para la persona que portea. Se puede portear en brazos o usando algún portabebés ergonómico que nos ayude a repartir el peso y a tener las manos libres.

Beneficios del Porteo en recién nacidos

porteo ergonómico

Facilita la adaptación a la vida extrauterina.

El paso del útero materno al exterior supone un gran cambio para el bebé. El contacto con el cuerpo de la madre, su calor, sus latidos y su olor, hacen que este impacto sea menor. 

Para la madre, esta transición tampoco es fácil. En pocas horas pasa de tener una enorme barriga en la que sentía continuamente a su bebé, a tener una barriga vacía. Llevar al bebé pegado al cuerpo ayuda a atenuar esa sensación de vacío que queda tras el parto. 

Se sincronizan los ritmos vitales de la mamá y el bebé.

El contacto con el cuerpo de la madre ayuda al bebé a regular su temperatura corporal. Además, la respiración y el ritmo cardiaco de ambos se sincronizan y se previenen apneas.

Favorece la instauración de la lactancia materna

Cuando se portea el bebé tiene el pecho siempre cerca, lo que favorece la lactancia a demanda y por tanto la producción de leche. Además el contacto piel con piel estimula la secreción de las hormonas de la lactancia.

Se refuerza el vínculo mamá-bebé y el apego seguro.

Tras el parto, el bebé reconoce el cuerpo de la madre como su hábitat. El contacto piel con piel hace que se segreguen endorfinas que producen sensación de calma y seguridad tanto a la mamá como al bebé. Además, el porteador aprende a reconocer rápidamente las señales del bebé favoreciendose una atención temprana, lo que repercute en su desarrollo y crea adultos independientes y seguros.

Se reduce el llanto.

El bebé, al sentirse más tranquilo y seguro, llora menos ya que sabe que su supervivencia está asegurada y no necesita activar sus sistemas de alarma.

Mejora la calidad del sueño.

El contacto con el cuerpo materno, el balanceo al movernos y la tranquilidad de sentirse seguro, hacen que el bebé sume más horas de sueño al día y de mejor calidad. Esto es sumamente importante ya que en algunas fases del sueño se integran los aprendizajes del día.

Mayor bienestar físico.

La postura vertical y el masaje que ejercen los movimientos de la madre, ayudan a expulsar los gases, a mejorar las deposiciones y a prevenir el cólico del lactante, así como la regurgitación y el reflujo.

Se favorece el correcto desarrollo psicomotor.

En un portabebés ergonómico, el bebé mantiene su posición fisiológica natural (de ranita). Esta postura favorece el correcto desarrollo de la musculatura de su espalda, columna vertebral, caderas y piernas. Se previenen patologías como la displasia de cadera o la plagiocefalia postural.

Mejor integración social.

El bebé queda a la misma altura que los adultos estando de este modo inmerso en las conversaciones, recibiendo estímulos y manteniendo el contacto visual tanto como con su porteador como con el resto del entorno. Esto favorece su integración y socialización. 

Libertad de movimientos.

En esos primeros meses en los que el bebé demanda tanto contacto, el portabebé nos deja las manos libres para poder realizar otras actividades, atender a los hermanos mayores o acceder a lugares a los que es difícil acceder con carrito.

Beneficios del porteo en bebés prematuros

Si para un bebé a término el contacto piel con piel es importante, para un bebé prematuro es vital. La exterogestación en estos casos es fundamental ya que son bebés que nacen sin haber completado su desarrollo intrauterino y necesitan estar en contacto físico con sus padres la mayor parte del tiempo.

El método canguro ayuda  al bebé a reducir el estrés y a sentirse más seguro, favoreciendo el vínculo emocional con sus progenitores.

El contacto piel con piel ayuda también a reducir el dolor de las intervenciones médicas, a regular la temperatura corporal, a sincronizar la respiración y el ritmo cardíaco de la mamá y el bebé y a coordinar mejor la succión-deglución, lo que favorece que aumente más rápidamente de peso.

En estos casos los portabebés resultan muy prácticos ya que permiten llevar al bebé pegado al cuerpo todo el tiempo y a la vez poder realizar otras actividades.

Como veis, son muchos los beneficios de portear. Pero de todos ellos yo me quedo con la maravillosa sensación de haber sentido a mis hijos sobre mi pecho, de verles dormir tranquilos y con su respiración acompasada con la mía, de su sonrisa al despertar, de poderlos besar y acariciar sin límites, de ver sus carantoñas y risas de cerca. En definitiva, de disfrutar de un montón de momentos de amor únicos e inolvidables. 


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