Postparto: ¿compresas, tampones, copa menstrual?

 

dispositivos

Después del parto tenemos un sangrado que durará varias semanas. La intensidad no será la misma a lo largo de toda la “cuarentena” y nos plantearemos que posibilidad es la mejor; ¿la copa menstrual,el tampón, la compresa?.

Compresas

Seguro que no descubro nada si digo que son, posiblemente, el dispositivo mas utilizado para recoger el flujo menstrual. Existen de mil formas y materiales y en los últimos años han evolucionado de ser una “toalla” sin adherencia y que traspasaba a compresas “del futuro” que ni se mueven, ni traspasan, no permiten el mal olor y cada vez tienen mayor capacidad de absorción.

El problema es que para conseguir esto se necesitan procesos de blanqueado y añadido de sustancias desodorantes que pueden provocar alergias y reacciones en la piel.

Por otra parte, al retener la humedad alteran la flora de los genitales y la vagina, pudiendo provocar infecciones por cándidas( hongos).

Después del parto la piel del periné ha sufrido cambios muy importantes, por un lado se ha dilatado para permitir el paso de la cabeza del bebé, por otro lado puede que tengas algún punto, todo ello junto con una importante alteración de la flora bacteriana hacen que los productos químicos que añaden a estas compresas provoquen con frecuencia reacciones y molestias. También hay que tener en cuenta que el sangrado no será el normal de tus menstruaciones, sangrarás varias semanas y eso con una compresa que no transpire supone infecciones por hongos casi seguro. De manera que estas compresas no son adecuadas para el postparto.

 

Tampones

¿Pensáis que los tampones son un invento del siglo XX? Pues resulta que no, el primer prototipo del que se tiene conocimiento fue inventado por Hipócrates hacia el año 500 a.C. Mas adelante se han utilizado tampones en todas las culturas, desde Egipto a Roma o Japón. En cada cultura se utilizaba un material diferente y se utilizaron durante toda la historia. Aunque en la primera mitad del siglo XX se consideraron “poco adecuados” durante la 2ª Guerra Mundial volvieron a ser muy populares y utilizados. A partir de la segunda mitad del siglo XX se han perfeccionado hasta la actualidad, que están formados por un núcleo comprimido de un material absorbente recubierto por una malla.

Para su correcta colocación se deben colocar al fondo de la vagina, absorben el flujo y se hinchan según van quedando empapados. Pueden secar las paredes vaginales y dañarlas al extraerlos, retienen la humedad y pueden provocar alteraciones de la flora vaginal. Por todo ello no son adecuados para el postparto, si tenemos alguna sutura nos resultará doloroso su colocación, ademas de poder dañar dicha sutura, pero en el caso de que no tengamos ningún punto tampoco es adecuado porque provoca sequedad en las paredes vaginales, ya dañadas por el parto, pudiendo provocar laceraciones, además retienen el flujo y nuestro cuello uterino no estará cerrado, pudiendo provocar infecciones.

 

 

copa menstrual

Copa menstrual

La copa menstrual es una pequeña campana que se introduce en la vagina para recoger el flujo menstrual. A diferencia de los tampones o las compresas la copa menstrual no absorbe el flujo, sino que lo recoje en el interior de la copa hasta que se extrae de la vagina y el líquido se desecha. Están fabricadas en silicona quirúrgica no son porosas, absorbentes ni fibrosas, por lo que no arañan ni secan las paredes vaginales, pudiendo utilizarse sea cual sea la cantidad de flujo, no son incómodas de extraer durante los últimos días de la menstruación ni dejan restos de fibras.
Es reutilizable y puede durar alrededor de 10 años si se cuida bien.
Realmente no es un invento tan nuevo, existen desde la primera mitad del siglo XX. Hacia 1930 ya se fabricaban y aunque hasta ahora no era muy usada ni conocida en comparación con los tampones y compresas, en los últimos años su uso ha aumentado gracias al boca a boca entre las mujeres.
Las opiniones de los especialistas sobre la copa suelen ser positivas, aunque con algunos “peros”: En general parece adecuada para todas las mujeres, aunque no hay consenso sobre la posibilidad de su uso en las niñas. Existen 3 tamaños (P, M, G) y se pueden elegir en varios colores.
Puede ser un poco complicado colocar la copa correctamente al principio, e incluso se puede mover si esto no se hace bien , pero una vez bien colocada quedará fija. Existe la posibilidad de que se produzca un vacío que impida sacarla si no se sabe hacer.
A veces es complicado elegir bien la talla y puede que no la elijamos bien la primera vez y necesitemos comprar una segunda copa de otra talla.

Su capacidad es de unos 30 ml, necesitan ser vaciadas con menos frecuencia de las que tendrías cambiar los tampones o las compresas, por lo que podrian permanecer hasta 12 horas( aunque se recomienda no tenerla mas de 10) sin necesidad de vaciar.
No lleva sustancias decolorantes, blanqueantes, desodorantes ni geles absorbentes y no provoca alergias.
Una vez aprendido su uso se coloca muy fácilmente y se extrae con la misma facilidad, porque se coloca en la parte inferior de la vagina y se accede con un dedo que “rompe el vacío”.
Se puede dejar puesta también durante la noche, si está bien colocada no tendrá escapes. La copa cierra herméticamente la vagina, ni fluido ni olor pueden salir.

Aunque tiene muchas ventajas no es recomendable utilizarla para recoger el sangrado después del parto puesto que el cuello del útero no está cerrado e introducir en la vagina cualquier dispositivo aumenta el riesgo de infecciones graves.

 

Mi recomendación

Yo os recomiendo utilizar en el postparto las compresas de algodón o celulosa. Son fibras naturales, no suelen llevar blanqueantes o desodorantes ni plásticos que impidan la transpiración. Suelen venderlas en farmacias, aunque últimamente también las puedes encontrar en grandes superficies, están disponibles en diferentes tamaños, de forma que puedes elegir la que mas se adapte  a tus necesidades según el momento del postparto en que te encuentres, aunque generalmente son mas gruesas que las normales y no tienen un buen sistema de fijación a la ropa interior.

De todos modos cambia la compresa con mucha frecuencia y no utilices cremas, desinfectantes ni pomadas que no te haya recomendado tu médico o matrona. No realices “duchas vaginales”, será suficiente con lavar los genitales una o como mucho, dos veces al día con jabón de Ph neutro.

 


2 comentarios

  1.   Macarena dijo

    Un post muy interesante Nati, no tenía ni idea de que el uso de los tampones viene de largo :), gracias por explicarlo.

    Haces muy bien en explicar que al fabricar las compresas se les añaden blanqueantes y otras sustancias, es un riesgo que no debemos desconocer. ¡Que curioso!, sin saber que era la mejor opción, tras el nacimiento de mis hijos utilicé compresas de algodón, hoy en día las hacen muy cómodas y de un tamaño justo para que no molesten, además absorben bastante.

    Saludos.

    1.    Nati Garcia dijo

      Gracias Macarena.A mi también me sorprendió el uso tan antiguo de los tampones, cuando empecé a preparar el post y a buscar información me pareció algo muy sorprendente, ¡¡que antepasadas tan modernas tenemos!!. Por lo demás te puedo decir que las compresas normales en el postparto provocan unas reacciones locales tremendas…Yo siempre he recomendado las de algodón o celulosa y la verdad es que van muy bien.
      Un abrazo

Escribe un comentario