Postparto: compresas, tampones o copa menstrual, qué usar y cuándo

  • En el postparto inmediato se recomiendan compresas transpirables; evita tampones y copa hasta la revisión.
  • Las compresas postparto aportan mayor cobertura y absorción; cámbialas con frecuencia y sin perfumes.
  • Cuando recibas el visto bueno, valora copa (mayor capacidad, menos irritación) o tampones con higiene estricta.
  • El suelo pélvico y la cicatrización marcan la elección; prioriza comodidad, seguridad e higiene.

productos de higiene íntima postparto

Después del parto tenemos un sangrado que durará varias semanas. Se denomina loquios y pasa por fases: al inicio es más rojo e intenso, luego se vuelve marronáceo/rosado y finalmente más claro. No todas las mujeres sangran igual: la duración, el volumen y el ritmo pueden variar según el tipo de parto, la lactancia y tu recuperación. En este contexto, surge la duda sobre qué dispositivo utilizar para recoger el sangrado: ¿compresas, tampones o copa menstrual? La respuesta depende del momento del postparto y de cómo se encuentra tu suelo pélvico, tu piel y tu cuello uterino.

Durante las primeras semanas, el cuello del útero aún no está totalmente cerrado y los tejidos internos están cicatrizando. Por ello, introducir dispositivos en la vagina aumenta el riesgo de infección. En general, en el postparto inmediato se recomienda optar por compresas específicas que favorezcan la transpiración y el confort, y posponer el uso de tampones o copa hasta haber pasado la revisión posparto y contar con el visto bueno profesional.

Compresas

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Seguro que no descubro nada si digo que son, posiblemente, el dispositivo mas utilizado para recoger el flujo menstrual. Existen de mil formas y materiales y en los últimos años han evolucionado de ser una «toalla» sin adherencia y que traspasaba a compresas «del futuro» que ni se mueven, ni traspasan, no permiten el mal olor y cada vez tienen mayor capacidad de absorción.

El problema es que para conseguir esto se necesitan procesos de blanqueado y añadido de sustancias desodorantes que pueden provocar alergias y reacciones en la piel.

Por otra parte, al retener la humedad alteran la flora de los genitales y la vagina, pudiendo provocar infecciones por cándidas (hongos).

Después del parto la piel del periné ha sufrido cambios muy importantes, por un lado se ha dilatado para permitir el paso de la cabeza del bebé, por otro lado puede que tengas algún punto, todo ello junto con una importante alteración de la flora bacteriana hacen que los productos químicos que añaden a estas compresas provoquen con frecuencia reacciones y molestias. También hay que tener en cuenta que el sangrado no será el normal de tus menstruaciones, sangrarás varias semanas y eso con una compresa que no transpire supone infecciones por hongos casi seguro. De manera que estas compresas no son adecuadas para el postparto.

Para el postparto inmediato, conviene distinguir entre compresas postparto y compresas menstruales estándar:

  • Las postparto suelen ser más largas, más anchas y con mayor absorción, diseñadas para loquios.
  • Las menstruales estándar priorizan discreción y pueden incluir plásticos y perfumes que irritan más en esta etapa.

Además, existen compresas reutilizables de tela (algodón, bambú u otros tejidos absorbentes), una alternativa más ecológica y a menudo más suave con la piel. Sus ventajas incluyen menor residuo, ahorro a medio plazo, variedad de tamaños y niveles de absorción, y buena transpiración; a cambio requieren lavado cuidadoso y contar con suficientes unidades para rotar.

Si optas por desechables, prioriza compresas de algodón o celulosa, sin perfumes ni plásticos rígidos. Las bragas postparto de malla o desechables pueden ayudarte a fijarlas mejor durante los primeros días, cuando el sangrado es más abundante y puedes necesitar cambios frecuentes.


Tampones

cuidado postparto

¿Pensáis que los tampones son un invento del siglo pasado? Pues resulta que no, ya en la Antigüedad se usaban versiones sencillas y, con el tiempo, se extendieron por distintas culturas. En cada cultura se utilizaba un material diferente y se utilizaron durante toda la historia. Aunque en la primera mitad del siglo pasado se consideraron poco adecuados, después volvieron a ser muy populares y utilizados. Con el tiempo se han perfeccionado hasta la actualidad, que están formados por un núcleo comprimido de un material absorbente recubierto por una malla.

Para su correcta colocación se deben colocar al fondo de la vagina, absorben el flujo y se hinchan según van quedando empapados. Pueden secar las paredes vaginales y dañarlas al extraerlos, retienen la humedad y pueden provocar alteraciones de la flora vaginal. Por todo ello no son adecuados para el postparto: si tenemos alguna sutura nos resultará doloroso su colocación, además de poder dañar dicha sutura; incluso sin puntos pueden provocar sequedad en las paredes vaginales, ya dañadas por el parto, pudiendo provocar laceraciones. Además, retienen el flujo cuando el cuello uterino aún no está completamente cerrado, lo que eleva el riesgo de infecciones.

Independientemente de si el parto fue vaginal o por cesárea, el útero elimina loquios, por lo que los tampones deben evitarse hasta que un profesional confirme que la recuperación interna es adecuada. Cuando te autoricen a retomarlos, elige la menor absorción compatible con tu flujo y limita el tiempo de uso, manteniendo una higiene de manos escrupulosa para minimizar riesgos.

El síndrome de shock tóxico asociado a tampones es muy infrecuente, pero la prevención pasa por no usar este tipo de productos durante el postparto inmediato y, más adelante, por no superar los tiempos recomendados y alternar con otros métodos si es necesario.

descanso postparto

Copa menstrual

copa menstrual

La copa menstrual es una pequeña campana que se introduce en la vagina para recoger el flujo menstrual. A diferencia de los tampones o las compresas la copa menstrual no absorbe el flujo, sino que lo recoge en el interior de la copa hasta que se extrae de la vagina y el líquido se desecha. Están fabricadas en silicona de grado médico o materiales similares; no son porosas, absorbentes ni fibrosas, por lo que no arañan ni secan las paredes vaginales, pudiendo utilizarse sea cual sea la cantidad de flujo; no son incómodas de extraer durante los últimos días de la menstruación ni dejan restos de fibras.

Es reutilizable y puede durar alrededor de 10 años si se cuida bien. Realmente no es un invento tan nuevo, existen desde hace décadas. Aunque durante mucho tiempo no fueron tan usadas ni conocidas como los tampones y compresas, en los últimos años su uso ha aumentado gracias al boca a boca entre las mujeres.

Las opiniones de los especialistas sobre la copa suelen ser positivas, aunque con algunos “peros”: en general parece adecuada para muchas mujeres, aunque no hay consenso sobre su uso en niñas. Existen diferentes tamaños (por lo común, pequeña, mediana y grande) y se pueden elegir en varios colores. Algunos modelos incorporan orificios en la parte superior que facilitan liberar el vacío al retirarla y marcas de medición para estimar el volumen de flujo.

Puede ser un poco complicado colocar la copa correctamente al principio, e incluso se puede mover si esto no se hace bien, pero una vez bien colocada quedará fija. Existe la posibilidad de que se produzca un vacío que impida sacarla si no se sabe hacer; para retirarla, se presiona la base de la copa con un dedo para romper el vacío y se extrae con suavidad.

A veces es complicado elegir bien la talla y puede que no la elijamos bien la primera vez y necesitemos comprar una segunda copa de otra talla. En general, quienes han tenido parto vaginal o presentan suelo pélvico más laxo suelen precisar una talla con mayor capacidad. Si notas que la copa desciende o se desplaza, puede ser útil trabajar el suelo pélvico con ejercicios tipo Kegel o acudir a una fisioterapeuta especializada.

Su capacidad ronda los 30 ml y se vacían con menos frecuencia que tampones o compresas, por lo que podrían permanecer hasta 12 horas (aunque se sugiere no llegar a ese máximo si el flujo es muy abundante). No lleva sustancias decolorantes, blanqueantes, desodorantes ni geles absorbentes y, en general, reduce irritaciones y alergias frente a materiales sintéticos.

Una vez aprendido su uso se coloca muy fácilmente y se extrae con la misma facilidad, porque se coloca en la parte inferior de la vagina y se accede con un dedo que rompe el vacío. Se puede dejar puesta también durante la noche; si está bien colocada no tendrá escapes. La copa cierra de forma eficaz la vagina, por lo que ni fluido ni olor deberían salir.

Aunque tiene muchas ventajas no es recomendable utilizarla para recoger el sangrado después del parto puesto que el cuello del útero no está cerrado e introducir en la vagina cualquier dispositivo aumenta el riesgo de infecciones graves. Cuando recibas autorización profesional para retomarla (suele coincidir con la revisión posparto), recuerda: esterilízala antes de su primer uso del ciclo, verifica la talla adecuada para tu nueva situación y colócala sin prisas; si te ayuda, usa un lubricante a base de agua para facilitar el sellado.

mujer en postparto

¿Cuántas compresas postparto necesito y cómo elegirlas?

La cantidad y el tipo dependen de la intensidad del sangrado y de tu comodidad. Como guía práctica:

  • Primeros 3 días: flujo muy abundante → aprox. 8–10 compresas/día.
  • Días 4–10: flujo medio → aprox. 4–6 compresas/día.
  • Después: puedes pasar a compresas más ligeras o a bragas menstruales.

Consejo útil: lleva al hospital al menos 10 compresas grandes de alta absorción si tu centro no las proporciona. Para elegir, prioriza:

  • Materiales transpirables (algodón o celulosa) y sin perfumes.
  • Longitud y cobertura adecuada para evitar fugas al estar tumbada.
  • Sistema de fijación cómodo; si no se ajustan bien, usa bragas de malla o postparto.
  • Si te interesan las reutilizables, valora su nivel de absorción, suavidad al contacto con la piel y facilidad de lavado.

postparto compresas tampones y copa menstrual

Uso seguro: higiene, tiempos y señales de alarma

Un buen uso reduce molestias e infecciones:

  • Cambia la compresa con frecuencia (cada 3–4 horas en sangrado abundante) y siempre que esté húmeda.
  • No uses tampones ni copas durante el sangrado postparto.
  • Evita compresas con perfumes y plásticos rígidos que dificulten la ventilación.
  • Utiliza ropa interior de algodón y, si te resulta cómodo, bragas postparto desechables.
  • Lávate las manos antes y después de cada cambio.
  • Para la higiene íntima, lava una o dos veces al día con jabón de pH neutro y agua; evita duchas vaginales o productos no indicados.
  • Si retomas la copa más adelante: esterilízala al inicio y fin de cada ciclo, límpiala con agua entre vaciados y respeta los tiempos de uso (habitualmente no más de 8–12 h).

Acude a valoración si presentas fiebre, mal olor intenso, coágulos muy grandes de manera repetida, dolor pélvico que empeora, mareos o si el sangrado se vuelve muy abundante de forma repentina tras haber disminuido.

recuperación postparto

Volver a usar copa o tampones tras el postparto

Una vez superado el postparto inmediato y con el visto bueno profesional, podrás valorar volver a usar copa o tampones según tus preferencias. Algunas claves:

  • Revisión posparto: confirma que la cicatrización es adecuada y que no hay contraindicaciones.
  • Suelo pélvico: si la copa desciende o notas inestabilidad, refuerza con ejercicios de Kegel o acude a una fisioterapeuta.
  • Talla de copa: tras parto vaginal suele recomendarse una talla con mayor capacidad. Ajusta si hay fugas o molestias.
  • Higiene: manos limpias al manipular; esteriliza la copa y respeta tiempos. En tampones, usa la menor absorción que controle tu flujo.

Cuando el ciclo se normaliza, la copa ofrece ventajas añadidas: mayor capacidad si las reglas son más abundantes, menos irritación por contacto, opción más ecológica y ahorro a largo plazo. Si prefieres tampones, valora alternarlos con compresas o bragas menstruales para cuidar la humectación natural de la vagina.

bienestar postparto

Loquios en el postparto
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Mi recomendación

Yo os recomiendo utilizar en el postparto las compresas de algodón o celulosa. Son fibras naturales, no suelen llevar blanqueantes o desodorantes ni plásticos que impidan la transpiración. Suelen venderlas en farmacias, aunque últimamente también las puedes encontrar en grandes superficies, están disponibles en diferentes tamaños, de forma que puedes elegir la que más se adapte a tus necesidades según el momento del postparto en que te encuentres, aunque generalmente son más gruesas que las normales y no tienen un buen sistema de fijación a la ropa interior.

De todos modos cambia la compresa con mucha frecuencia y no utilices cremas, desinfectantes ni pomadas que no te haya recomendado tu médico o matrona. No realices «duchas vaginales», será suficiente con lavar los genitales una o, como mucho, dos veces al día con jabón de pH neutro. Si te atrae la idea de una copa, espera a tu revisión posparto, esterilízala antes del primer uso del ciclo y comprueba que la talla se ajusta a tu nueva situación. Si te interesan opciones reutilizables desde el principio, empieza por compresas de tela para loquios: son suaves, transpirables y fáciles de lavar, siempre que tengas varias para rotar.

Elegir bien qué usar en cada etapa del postparto marca la diferencia entre molestias e infecciones o una recuperación cómoda y segura. Durante las primeras semanas, prioriza compresas postparto transpirables; cuando tu profesional lo confirme, decide si continuar con compresas, probar bragas menstruales o volver a copa o tampones. La clave es escuchar tu cuerpo, cuidar la higiene y adaptar el método a tu bienestar y a tu ritmo de recuperación.