Prevención de ciberbullying: o se acompaña de educación en valores, o no sirve de nada

Estudio ciberbullying

Cuando trabajé en programas de prevención de adicciones ya lo pensaba:’la información que damos a los niños y adolescentes, si no va acompañada por habilidades sociales y educación en valores, sirve de bien poco’, porque no es asimilada y / o gestionada por sus receptores. Ahora, un estudio de la Universidad de Oviedo sobre los factores de riesgo para ser víctima de acoso cibernético, ahonda en la misma idea, y es que idealizamos los consejos verbales que ofrecemos a nuestros hijos, sin tener en cuenta otras variables como dar ejemplo, escuchar sus inquietudes, opinar sin juzgar o enseñar a utilizar la tecnología sin riesgos.

El trabajo fue publicado durante el último trimestre del año pasado en la revista International Journal of Clinical and Health Psychology, y ha sido dado a conocer el viernes pasado por la propia Universidad. La principal conclusión de la investigación es la siguiente: ‘Ser o haber sido víctima de acoso escolar, el uso de programas de mensajería instantánea (Whatsapp, Line, Telegram), tener móvil propio, los juegos online y el uso de internet más de tres horas diarias son factores de riesgo para sufrir ciberacoso severo (cyberbullying) en la adolescencia’. Para poder realizar tal afirmación, un equipo que tiene como principal investigador a David Álvarez – García, aplicó cuestionarios a una muestra de alumnos de ESO matriculados en 16 centros asturianos: un total de 3.180 estudiantes.

Como principal objetivo, el trabajo se propuso analizar la capacidad predictiva de los siguientes factores sobre la probabilidad de padecer cibervictimización ocasional o severa:

  • Sociodemográficos: género y edad.
  • Psicológicos (autoestima y timidez o ansieda social).
  • Educativos: victimización escolar off line, formación en el centro educativo, rendimiento académico).
  • Familiares (control parental).
  • Tecnológicos (frecuencia de uso y conductas de riesgo).

A fin de elaborar la probabilidad mencionada, se aplicaron tres autoinformes, los cuales arrojaron resultados como que ‘las víctimas no ciber, las ciber (pero ocasionales) y las graves, fueron estadística y significativamente diferentes en todas las variables analizadas, excepto para el rendimiento y el control parental

Factores de protección que no actúan como se esperaría.

Según los autores, se obtienen conclusiones curiosas (incluso inesperadas) al analizar los detalles: por ejemplo, a priori el control parental podría ser un factor protector, y sin embargo no muestra asociación significativa con el grado de cibervictimización (y es la única variable que no lo hace). El trabajo indica que tal control es ineficaz porque las chicas y chicos están en una edad en la que no solo pasan más tiempo fuera de casa (y con sus amigos), sino que además usan diferentes dispositivos, lo cual dificulta la supervisión. Además de todo esto, un control parental muy estricto puede significar falta de confianza y comunicación intrafamiliar (en esto estoy completamente de acuerdo).

Por otra parte, las actuaciones de formación y apoyo en colegios e institutos, no son tan efectivas en los casos más graves de cibervictimización, o al menos no tanto como se hubiera esperado: cualquiera puede ser víctima de intromisión en su intimidad o comentarios ofensivos, independientemente de la información que se transmite a los más jóvenes, precisamente porque esta no se acompaña de valores como el respeto o la empatía (y otros más directamente relacionados con la seguridad en mensajería instantánea y redes sociales). Además, víctimas y agresores suelen pasar juntos muchas horas en clase, lo cual explica que el acoso off line tenga continuidad en el mundo virtual.

A tenor de las conclusiones de este trabajo, se recomienda que la prevención (en un sentido amplio) debería comenzar antes de que los niños accedan a la educación secundaria, incluyendo educación en valores y habilidades sociales; la utilización segura y responsable de dispositivos móviles e internet, requiere también entrenamiento más específico. La investigación tiene algunas limitaciones empezando por la cumplimentación de los autoinformes, y continuando con lo difícil que es establecer relaciones causales con la metodología que se ha empleado.

Los resultados de la investigación están basados en población adolescente, por lo que si creéis como yo que más nos vale afianzar una buena comunicación familiar, os recomiendo que reviséis este post que ayer publicó María José, seguro que resulta muy útil.


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Aprendizaje

Macarena

Ante todo madre: mis hijos se han criado pegados a mí, y han aprendido que la libertad se gana con responsabilidad. Ahora (¡bendita... Ver perfil ›

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