Primeros meses con el bebé: Cómo afrontar el cansancio y la falta de tiempo

El nacimiento de un bebé siempre es un acontecimiento lleno de alegría pero, desafortunadamente, también le acompaña un periodo en el que el cansancio alcanza su punto máximo y cuando esto se repite cada día podemos llegar a estresarnos demasiado, impidiéndonos disfrutar de nuestro recién llegado bebé.

Si a esto le sumamos que nuestro pequeño nos necesita a diario, con toda nuestra energía para poder atenderle adecuadamente, el resultado puede ser agotador. Por eso hoy os quiero contar algunos consejos para sobrellevar mejor el cansancio y la falta de tiempo que se produce en los primeros meses del bebé.

Observa a tu bebé

Antes de nada observa a tu bebé: ¿A qué hora más o menos se suele dormir? ¿Cuánto dura cada siesta? ¿Cada cuánto tiempo se despierta por la noche?. En los primeros días de vida será difícil averiguar esto, pero poco a poco podrás ver mejor cuál es el ritmo de tu bebé y adaptarte a él.

Prioriza tus necesidades

Si acabas de tener a tu bebé pronto te darás cuenta de que, cuando él duerme, tienes que aprovechar para hacer ciertas cosas que cuando está despierto no puedes hacer, por ejemplo, darte una ducha o descansar un rato. Puede que en cuanto se quede dormido te apetezca descansar, pero si además necesitas comer con tranquilidad o ducharte, es probable que después del descanso no te de tiempo a nada más y, por tanto, puede que estés incómoda. Ya que conoces su ritmo, al empezar el día piensa cómo vas a organizarte y prioriza lo que más necesites.

Acepta la realidad

Estar continuamente pensando en cuándo va a dormir toda la noche puede llegar a ser muy estresante. Es mejor aceptar que por el momento toca despertarse cada dos o tres horas y llevarlo lo mejor posible, piensa que es solo una etapa y, cuando menos te lo esperes, llegará el momento de dormir la noche entera.

Despiértate más temprano y duerme una siesta

Esto puede sonar un poco contradictorio pero al menos en mi experiencia he podido comprobar que, si me levanto más temprano (antes que el bebé) puedo darme una ducha y desayunar con tranquilidad, a veces incluso puedo hacer algo más. De esa forma empiezo el día mucho mejor que si me levantase a la vez que él, desayunando a toda prisa mientras le doy el pecho y esperando a ducharme cuando él duerma la siesta. Como ya tengo otras necesidades cubiertas estoy más cómoda y, en cuanto él se queda dormido, yo aprovecho para descansar también.

Más información – El bebé en su primer mes de vida

Foto – Embarazo online


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