Problemas comunes de los niños hasta 5 años: las mentiras

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Cuando los dos años acaban no significa que todo vaya a ir como la seda. Educar a un niño es algo delicado que requiere paciencia, cariño, ¡y mucho amor! Además, cuando tu hijo pase de la guardería a la educación infantil es posible que notes que empiezan a haber algunos problemas de comportamiento que tendrás que tener en cuenta para educar a tu pequeño. Deberás estar preparada para responder a los problemas comunes como las mentiras y enseñar disciplina con amor para asegurarte que los comportamientos no durarán demasiado tiempo.

Es cierto que existe una creencia popular que dice que los niños siempre dicen la verdad, y en cierto modo es así. Mentir es un comportamiento bastante común en niños de edad preescolar. A veces, en su lucha por establecer lo que es real de lo que no lo es les lleva a mentir.

Después de todo la mayoría de los niños en estas edades se involucran en un montón de juegos de simulación (juegos simbólicos) y ven muchos cuentos y programas donde la imaginación tiene un papel primordial… por ejemplo cuando las mascotas hablan.

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Tendrás que ayudar a tu hijo en edad preescolar a desarrollar una comprensión y a diferenciar entre lo que es mentir y lo que es decir la verdad. Por ejemplo si tu hijo miente puedes preguntarle algo así como: “¿Eso es algo que realmente ha sucedido o se parece a lo que realmente ha pasado?” La mayoría de niños dicen la verdad. Anima a tu hijo a tener una imaginación activa, pero que quede siempre claro que tú valoras la verdad y la honestidad.

Por supuesto, tendrás que dar ejemplo a tu hijo sobre lo que es decir la verdad, por lo que nunca podrá verte mentir, ¡ni siquiera con mentiras piadosas! Y cuando tu hijo te mienta, no te enfades ni le riñas, simplemente hazle ver la gravedad de la situación para que entienda que no podrá haber una próxima vez en mentiras.
Cuando son tan pequeños no necesitan mentir para conseguir algo, simplemente lo hacen por imaginación, por eso es tan importante corregirlo a tiempo, para que no se convierta en un hábito.


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