Prolapso de cordón umbilical: qué es, causas, riesgos y soluciones durante el parto

  • El prolapso de cordón umbilical es una emergencia obstétrica poco frecuente en la que el cordón desciende por delante del bebé y puede quedar comprimido.
  • Ocurre con más riesgo en partos prematuros, presentaciones anómalas, partos múltiples, polihidramnios o cuando la cabeza fetal no está bien encajada al romper la bolsa.
  • Su detección se basa en la exploración vaginal y en alteraciones de la frecuencia cardíaca fetal, lo que obliga a una actuación inmediata.
  • El tratamiento suele requerir cesárea urgente, tras maniobras para reducir la presión sobre el cordón y optimizar la oxigenación del bebé.

cordon umbilical y embarazo

Puede que en alguna ocasión alguna conocida te haya comentado que su parto tuvo que ser por cesárea porque en el último momento sufrió un prolapso de cordón umbilical o «prolapso de cordón».

Aunque no es muy frecuente, es algo con lo que los profesionales sanitarios que asistimos partos estamos muy familiarizados. Comprender en qué consiste esta complicación ayuda a vivir el embarazo y el parto con más tranquilidad y con la información necesaria para saber cuándo acudir de urgencia.

Para entender el prolapso de cordón es importante conocer un poco más el cordón umbilical y sus funciones, cómo se comporta dentro de la bolsa de las aguas y qué cambios se producen cuando se inicia el trabajo de parto.

El cordón umbilical

estructura del cordon umbilical

El cordón umbilical es la estructura que une al bebé con la placenta. Actúa como un auténtico “tubo de vida” que permite el intercambio continuo de oxígeno, nutrientes y productos de desecho entre el bebé y la madre a través de la placenta.

Se forma entre aproximadamente la semana 5 y la semana 12 de embarazo y tiene un papel fundamental en el desarrollo del bebé. Desde muy temprano en la gestación ya está funcionando, facilitando que el embrión primero, y el feto después, reciban todo lo que necesitan para crecer.

El cordón umbilical es un conducto flexible y resistente. Por su interior transcurren dos arterias y una vena que se enroscan sobre sí mismas en forma de espiral. Todo ello está protegido por una sustancia gelatinosa llamada gelatina de Wharton, que sirve como soporte, nexo de unión y protección para los tres vasos, evitando que se colapsen con facilidad.

La longitud del cordón es variable, aunque normalmente ronda los 50 centímetros y pesa alrededor de 100 gramos. En algunos casos puede ser más corto o más largo y, aunque muchas veces no causa problemas, una longitud anormalmente larga sí aumenta el riesgo de enredos, nudos o prolapso.

Lo habitual es que el cordón se una a la placenta en su punto central, aunque también puede hacerlo en alguna zona más lateral. Inserciones atípicas, como la inserción velamentosa (cuando los vasos llegan a la placenta atravesando las membranas) pueden asociarse a otros riesgos como la vasa previa, pero no son causa directa habitual del prolapso de cordón.

Funciones del cordón umbilical

funciones del cordon umbilical

El cordón umbilical es el nexo de unión del bebé con su madre. A través del cordón se une a la placenta, que a su vez se encarga de tomar de la sangre de la mamá todas las sustancias que el bebé necesita, como oxígeno, glucosa y otros nutrientes esenciales, y de devolver los productos de desecho que el bebé genera y aún no puede eliminar por sí mismo.

Curiosamente, las arterias del cordón umbilical transportan sangre venosa, es decir, sangre que sale del bebé cargada de dióxido de carbono y productos de desecho que debe ser purificada en la placenta. La vena umbilical transporta sangre oxigenada y rica en nutrientes que el bebé necesita para crecer.

Además de transportar sangre, el cordón cumple una función mecánica: gracias a su longitud, flexibilidad y la gelatina de Wharton, permite que el bebé se mueva dentro del útero sin interrumpir el flujo sanguíneo, lo que explica por qué la mayoría de los enredos o vueltas de cordón no generan problemas clínicos.

¿Qué ocurre durante el embarazo?

importancia del cordon umbilical en el embarazo

Durante el embarazo, el cordón umbilical crece a la vez que lo hacen el bebé y la placenta. Su longitud final está relacionada con la libertad de movimientos del feto: bebés más activos y con más espacio pueden tener cordones algo más largos.

Al ser un conducto relativamente largo, permite que el bebé no tenga que estar pegado a la placenta para recibir su alimento o desechar sus productos. El cordón permite que estas funciones se realicen a cierta distancia, lo que concede al bebé libertad de movimientos dentro del útero y facilita su correcto desarrollo.

Gracias a la protección del líquido amniótico y de la gelatina de Wharton, el bebé puede girarse, estirarse o incluso jugar con el cordón sin que, en la mayoría de los casos, se comprometa la circulación.

Mediante ecografías en el embarazo puede visualizarse en ocasiones la localización del cordón, pero esto no suele predecir por sí solo si habrá complicaciones durante el parto. Que el cordón pase alrededor del cuello (cordón nucal) o de una extremidad durante la gestación no implica necesariamente riesgo grave.

¿Qué ocurre dentro de la bolsa amniótica?

feto placenta y cordon umbilical

El cordón umbilical y el bebé flotan en el líquido amniótico, una «piscina natural» que protege al feto, facilita sus movimientos y ayuda a que el cordón no sufra compresiones importantes. Esta flotación, unida a la gelatina de Wharton, hace que durante la gestación el cordón tolere bien los movimientos fetales.

El problema puede aparecer cuando cesa esa protección, sobre todo si se rompe la bolsa de las aguas y el volumen de líquido disminuye bruscamente. Entonces el cordón puede desplazarse hacia la parte baja del útero y descender hacia el canal del parto si la presentación fetal no está bien encajada.

Por eso la posición del bebé y la colocación de la parte que se presenta primero (cabeza, nalgas, hombro…) influyen en la probabilidad de que se produzca un prolapso de cordón durante el trabajo de parto.

¿Qué es el prolapso de cordón umbilical?

prolapso de cordon umbilical

Durante el parto, el cordón umbilical no debe estar comprimido por ninguna estructura. La compresión puede interrumpir el flujo de sangre entre la placenta y el bebé y causar pérdida de oxígeno.

Lo ideal es que el cordón esté siempre por encima de la cabeza del bebé en una presentación cefálica. El prolapso del cordón umbilical ocurre cuando el cordón queda por delante de la parte fetal que se presenta (habitualmente la cabeza), es decir, entre la cabeza del bebé y los huesos de la pelvis materna, o incluso puede descender a través del cuello uterino hacia la vagina.

Para que esto suceda, normalmente se ha roto la bolsa de las aguas, ya sea de forma espontánea o artificial. Si el líquido sale de forma brusca puede arrastrar el cordón hacia abajo antes de que la cabeza del bebé quede bien encajada. También puede ocurrir más adelante durante el parto si la posición de la cabeza cambia y deja un hueco por el que el cordón se desliza.

Tipos de prolapso de cordón umbilical

Los profesionales suelen distinguir dos formas principales:

  • Prolapso evidente o franco: el cordón desciende por delante de la parte fetal presentada y puede palparse o verse en la exploración vaginal o sobresaliendo por la vulva. Suele aparecer tras la rotura de membranas y constituye una emergencia obstétrica.
  • Prolapso oculto: el cordón queda comprimido entre el bebé y alguna estructura materna (generalmente la pelvis) pero no es visible. Suele sospecharse por alteraciones en la frecuencia cardíaca fetal en el monitor, como bradicardia o deceleraciones variables prolongadas.

En ambos casos, el problema de fondo es la compresión del cordón que impide un flujo adecuado de sangre hacia el bebé.

¿Es grave el prolapso de cordón umbilical?

cesarea por prolapso de cordon

Si la parte fetal apoyada presiona el cordón, se puede interrumpir parcial o totalmente el aporte de oxígeno y nutrientes, lo que puede causar hipoxia fetal en minutos. La compresión prolongada puede llevar a sufrimiento fetal agudo, acidosis y, si no se actúa con rapidez, a lesiones neurológicas o muerte.

Por ello, el prolapso de cordón se considera una emergencia obstétrica que requiere actuación inmediata. Afortunadamente es poco frecuente y, con diagnóstico y protocolos rápidos, la mayoría de los bebés nacen sin secuelas importantes.

¿Cuáles son las causas y factores de riesgo del prolapso del cordón umbilical?

embarazo y factores de riesgo

El prolapso del cordón es más probable en situaciones en las que existe más espacio libre en la pelvis o una relación anómala entre el bebé y el canal del parto. Entre los factores de riesgo se encuentran:

  • Parto prematuro: la cabeza puede no estar bien encajada al romperse las membranas.
  • Bajo peso fetal: un bebé más pequeño deja más espacio para el descenso del cordón.
  • Partos gemelares o múltiples.
  • Presentaciones anómalas (nalgas, transversas, etc.).
  • Rotura prematura de la bolsa de las aguas, especialmente si la presentación no está encajada.
  • Polihidramnios (exceso de líquido amniótico), que facilita una salida brusca del líquido.
  • Cordón umbilical anormalmente largo.
  • Alteraciones placentarias o inserciones inusuales de cordón.
  • Multiparidad o pelvis materna amplia.
  • Maniobras obstétricas (versión externa, rotura artificial de membranas sin vigilancia adecuada, etc.).

Tener uno o varios factores de riesgo no implica que vaya a ocurrir prolapso, pero sí obliga a extremar la vigilancia, sobre todo en el momento de la rotura de membranas.

Síntomas y cómo se detecta el prolapso de cordón umbilical

bebe y cordon umbilical

En muchos casos, el prolapso se diagnostica durante el trabajo de parto en el hospital. A veces la mujer no nota nada y es el equipo médico quien lo detecta por exploración o monitorización.

Signos y formas de diagnóstico:

  • Descenso visible o palpable del cordón: puede verse o palparse en la exploración vaginal o incluso sobresalir por la vulva tras la rotura de membranas.
  • Alteraciones en la frecuencia cardíaca fetal: deceleraciones variables, bradicardia o trazado fetal anormal detectado en el monitor (CTG).
  • Disminución de movimientos fetales: signo tardío de compromiso fetal pero siempre indicativo de consulta urgente.

Si estás en casa, se rompe la bolsa y notas algo que sobresale por la vagina, sensación extraña o una pérdida brusca de líquido, acude de inmediato al hospital e informa de lo que has observado. La rapidez en la respuesta es clave.

Complicaciones y consecuencias posibles

cordon umbilical cortado

Si no se detecta o trata con rapidez, la compresión del cordón puede causar:

  • Hipoxia fetal y daño cerebral irreversible en minutos si es intensa y mantenida.
  • Sufrimiento fetal agudo con necesidad de intervención urgente.
  • Complicaciones neurológicas en el recién nacido (parálisis cerebral, trastornos del desarrollo) tras asfixia perinatal grave.
  • Muerte fetal intrauterina o perinatal en los casos más extremos si no se actúa con prontitud.

En la madre, la principal consecuencia suele ser la necesidad de una cesárea de urgencia, con sus riesgos asociados (sangrado, infección, recuperación más larga), aunque la prioridad es siempre proteger la vida y la salud del bebé.

Tratamiento y actuación médica ante el prolapso de cordón umbilical

cordon umbilical en sala de parto

El prolapso de cordón aparece, generalmente, cuando ya estás de parto en el hospital. La rapidez en la actuación es fundamental para evitar que la compresión se mantenga y deteriore al bebé.

Medidas habituales:

  • Cambio inmediato de posición materna: posiciones como la genupectoral (rodillas y pecho apoyados) o Trendelenburg ayudan a alejar la cabeza del canal y reducir la compresión del cordón.
  • Elevación manual de la parte fetal presentada: el profesional puede introducir la mano para mantener la cabeza ligeramente elevada y liberar presión sobre el cordón mientras se prepara la cesárea.
  • Administración de oxígeno a la madre y otras medidas de soporte para intentar mejorar la oxigenación fetal temporalmente.
  • Monitorización fetal continua para valorar la respuesta a las maniobras y determinar la urgencia del nacimiento.
  • Cesárea de emergencia: cuando el cordón está claramente por delante de la cabeza o hay compromiso fetal, suele ser necesaria para evitar daños.

Si la cabeza está bien colocada y el cordón solo queda lateral, en ocasiones se puede intentar recolocar suavemente el cordón y continuar con vigilancia estrecha. No obstante, ante dudas sobre el bienestar fetal, la opción más segura es la cesárea inmediata.

La coordinación rápida del equipo obstétrico y la existencia de protocolos claros en paritorios marcan una gran diferencia en el pronóstico.

Conocer qué es el cordón umbilical, cómo funciona y por qué el prolapso de cordón umbilical es una urgencia ayuda a entender mejor las decisiones que puede tomar el equipo médico durante el parto. Aunque se trata de una complicación poco habitual, estar bien informada y acudir pronto al hospital si se rompe la bolsa o notas algo extraño en la vagina son pasos clave para que, con la ayuda de los profesionales, tu bebé nazca en las mejores condiciones posibles.


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