Pruebas para descartar alteraciones fetales: tipos, semanas y riesgos explicados

  • Las primeras pruebas de cribado (ecografía 12 semanas, triple screening y test de ADN fetal) estiman el riesgo de alteraciones cromosómicas sin poner en peligro el embarazo.
  • Los test prenatales no invasivos (NIPT) analizan ADN fetal en sangre materna con alta fiabilidad para las trisomías más frecuentes, pero no sustituyen a las ecografías ni a todas las pruebas diagnósticas.
  • Las técnicas invasivas (amniocentesis, biopsia corial y cordocentesis) permiten estudiar directamente los cromosomas del feto, ofreciendo un diagnóstico muy preciso a cambio de un pequeño riesgo de pérdida gestacional.
  • La elección de cada prueba se basa en la edad gestacional, los resultados de cribado, la ecografía y los antecedentes familiares, siempre valorado junto al equipo médico.

embarazo y pruebas para descartar alteraciones fetales

Durante el embarazo una de las mayores preocupaciones de cualquier pareja es que todo vaya bien y el bebé esté totalmente sano. La medicina actual ofrece distintas pruebas para descartar alteraciones fetales que permiten valorar el riesgo de anomalías cromosómicas y, en algunos casos, llegar a un diagnóstico muy preciso.

Aunque no podemos descartar absolutamente todas las alteraciones posibles, sí disponemos de varias pruebas en los primeros meses de embarazo que permiten estimar el riesgo de las anomalías más frecuentes e identificar embarazos que necesitan estudios más avanzados.

Al llegar a la semana 12 de embarazo es el momento de realizar la primera ecografía importante. A partir de este momento el equipo médico puede plantear una serie de pruebas seriadas, tanto de cribado (no invasivas) como diagnósticas (invasivas), para descartar o confirmar alteraciones cromosómicas del bebé.

En la mayoría de los casos, no se realizan pruebas invasivas, más peligrosas, salvo que las pruebas no invasivas hagan sospechar un problema. Es fundamental entender la diferencia entre pruebas de cribado (que calculan probabilidades) y pruebas de diagnóstico (que estudian directamente los cromosomas del feto).

Vamos a ver las pruebas de menos a más determinantes, explicando qué detecta cada una, en qué semana se realiza, qué fiabilidad ofrece y qué riesgos conlleva.

Ecografía de la semana 12 y cribados iniciales

ecografia 12 semanas y pruebas prenatales

La ecografía de la semana 12 es una de las ecografías más importantes del embarazo. No solo sirve para ver al bebé y confirmar que el desarrollo es adecuado, también es una parte clave del cribado de anomalías cromosómicas del primer trimestre.

En esta ecografía se valora, entre otros parámetros, el pliegue o translucencia nucal, que es un pequeño acúmulo de líquido en la nuca del feto. Cuando este espesor está aumentado, se asocia a un mayor riesgo de anomalías cromosómicas como el síndrome de Down, Edwards o Patau, y también a ciertas malformaciones cardiacas.

El especialista también revisa la presencia del hueso nasal, la anatomía general del bebé y otros marcadores ecográficos que, combinados con los análisis de sangre, ayudan a calcular el riesgo de cromosomopatías. Todo esto se integra en el conocido cribado combinado o triple screening.

Además, en esta visita se confirma la edad gestacional, se comprueba el número de fetos (embarazo único o gemelar) y se valora el estado general del útero y de la placenta, información muy útil para decidir qué pruebas son más adecuadas en cada caso.

Triple screening

triple screening y ecografia 12 semanas

El triple screening, junto con la ecografía de la semana 12, es la primera prueba importante de cribado que se realiza durante el embarazo con respecto a la posibilidad de alteraciones cromosómicas.

Consiste en una extracción de sangre a la mamá en el primer trimestre, en la que se determinan varios marcadores bioquímicos. Tradicionalmente se analizaban tres (de ahí el nombre triple screening), pero en muchos protocolos se utiliza el llamado cribado combinado, en el que se miden al menos:

  • PAPP-A (proteína A del plasma asociada al embarazo), producida principalmente por la placenta.
  • BHCG libre (hormona gonadotropina coriónica humana), la hormona del embarazo, inicialmente producida por el ovario y luego por la placenta.

En algunos centros se añade también el estriol libre u otros marcadores séricos. Los valores de estas hormonas se combinan con los datos de la ecografía, sobre todo el tamaño del pliegue nucal y la presencia o no de hueso nasal en el bebé.

También se tiene en cuenta la edad de la madre (el riesgo de algunas trisomías aumenta con la edad materna), y se aplican correcciones según el peso de la madre, si es fumadora o existen otros factores clínicos relevantes.

Todos estos datos se introducen en un programa informático específico que calcula un riesgo estadístico de que el bebé sea portador de determinadas enfermedades cromosómicas, principalmente:

  • Síndrome de Down (trisomía 21).
  • Síndrome de Edwards (trisomía 18).
  • En algunos protocolos, también el riesgo de síndrome de Patau (trisomía 13) y defectos del tubo neural, aunque estos últimos se valoran con más precisión en el segundo trimestre.

El resultado se expresa como una probabilidad (por ejemplo, 1/1000, 1/200, etc.) y se clasifica habitualmente en:

  • Bajo riesgo: riesgo muy por debajo del punto de corte establecido.
  • Riesgo intermedio: riesgo cercano al punto de corte, puede requerir pruebas adicionales no invasivas.
  • Alto riesgo: riesgo por encima del punto de corte, donde se recomienda valorar pruebas diagnósticas invasivas.

En el caso de que el riesgo sea bajo, no se suele ofrecer a los padres realizar más pruebas invasivas, aunque siempre se puede plantear un test prenatal no invasivo si se busca una fiabilidad mayor.

El triple screening es una prueba de cribado, no diagnóstica. Esto significa que puede tener falsos positivos y falsos negativos. Se estima que el porcentaje de falsos positivos ronda el 5%, es decir, un pequeño número de embarazos sanos se clasifican como de alto riesgo, lo que obliga a confirmar el resultado con pruebas más precisas.

Test de ADN fetal en sangre materna (test prenatal no invasivo, NIPT)

test adn fetal en sangre materna

El test de ADN fetal en sangre materna, también conocido como test prenatal no invasivo o NIPT (Non Invasive Prenatal Testing), es una técnica relativamente moderna cuyo uso se ha extendido mucho en los últimos años. Su gran ventaja es que no es invasiva, de manera que no pone en riesgo el embarazo.

Se basa en la evidencia de la presencia de ADN fetal libre procedente de la placenta en la sangre de la mujer embarazada. Estos pequeños fragmentos de ADN pueden detectarse en el plasma materno a partir de alrededor de la semana 9-10 de gestación y desaparecen pocas horas después del parto.

La prueba se realiza mediante una sencilla extracción de sangre a la madre. En el laboratorio se procesa la muestra para aislar el ADN fetal, se separa del ADN materno y, mediante técnicas de secuenciación masiva (NGS, MPS), se reconstruye y analiza ese material genético para detectar si hay un exceso o defecto de fragmentos correspondientes a ciertos cromosomas.

Es una prueba de cribado muy fiable, con tasas de detección para las trisomías 21, 18 y 13 superiores al 99% y un porcentaje de falsos positivos muy bajo (por debajo del 0,1% en muchos estudios). Sin embargo, es importante entender que no se analizan todos los cromosomas ni todas las enfermedades genéticas: se dirige sobre todo a las anomalías cromosómicas más frecuentes y, según el panel contratado, a algunas microdeleciones concretas.

En función del laboratorio, pueden existir distintas modalidades:

  • NIPT básico: estudia las trisomías más frecuentes (21, 18, 13) y, en muchos casos, las aneuploidías de los cromosomas sexuales (X y Y), como el síndrome de Turner o el síndrome de Klinefelter.
  • NIPT ampliado: además de lo anterior, analiza todos los cromosomas autosómicos para detectar grandes ganancias o pérdidas de material genético, e incluye paneles de microdeleciones asociadas a síndromes concretos (DiGeorge, deleción 1p36, Prader-Willi, Angelman, Wolf-Hirschhorn, entre otros).

Cuando no se detectan alteraciones, el resultado se considera de bajo riesgo y generalmente no se recomiendan más pruebas invasivas. Sin embargo, no sustituye a las ecografías, ya que no detecta malformaciones estructurales ni todas las posibles enfermedades.

Si el resultado está alterado o se informa como alto riesgo para alguna anomalía cromosómica, se recomienda confirmar el hallazgo con una prueba diagnóstica invasiva (amniocentesis o biopsia corial), porque sigue siendo un test de cribado y, aunque raro, pueden existir falsos positivos o resultados no concluyentes.

Algunas situaciones que pueden dificultar o alterar la interpretación del NIPT son:

  • Índice de masa corporal muy elevado de la madre, que reduce la fracción de ADN fetal en sangre.
  • Embarazos gemelares, donde se puede estudiar el riesgo global pero no siempre se pueden atribuir alteraciones a un feto concreto, ni analizar con precisión los cromosomas sexuales.
  • Mosaicismo confinado a la placenta, es decir, cuando la alteración cromosómica está en la placenta pero no en el feto.
  • Presencia de un gemelo evanescente (un gemelo que se ha perdido de forma temprana) o algunas enfermedades maternas poco frecuentes.

En caso de resultado de alto riesgo o no concluyente, el equipo médico explicará con detalle la situación y, habitualmente, ofrecerá repetir la prueba o pasar directamente a una técnica invasiva confirmatoria.

Amniocentesis

amniocentesis para diagnostico cromosomico

La amniocentesis sería la siguiente prueba a realizar en caso de que aparezca riesgo en alguna de las pruebas anteriores, ya sea el triple screening, el NIPT o la ecografía morfológica. Es una prueba invasiva y supone un riesgo real de perder el embarazo, aunque dicho riesgo es bajo cuando se realiza en centros experimentados.

Se realiza entre las semanas 14 y 18 de embarazo, idealmente cuando ya hay suficiente cantidad de líquido amniótico y el tamaño del feto permite una punción segura. Antes de la punción se hace un estudio ecográfico exhaustivo para comprobar:

  • La cantidad de líquido amniótico.
  • La localización de la placenta.
  • La situación y movimientos del bebé.

Una vez valorados estos parámetros, el especialista localiza una zona lejos de la placenta y del feto, donde la cantidad de líquido amniótico sea abundante. La prueba se realiza bajo control ecográfico continuo: se desinfecta la piel del abdomen materno y se introduce una aguja fina hasta llegar a esa bolsa de líquido. Aspirando lentamente se extraen unos 15-20 ml (aprox. 20 ml) de líquido amniótico, que es el que se analizará después.

Antes de dar por concluida la prueba se comprueba la frecuencia cardiaca del bebé para asegurarse de que todo está correcto. La molestia suele ser similar a una analítica profunda, aunque algunas mujeres notan cierta presión o cólico breve.

En el líquido extraído se encuentran células fetales procedentes de la piel, el tracto urinario y otras estructuras del bebé. Estas células se cultivan en el laboratorio para poder realizar el análisis del material genético, es decir, de los cromosomas del feto, y obtener un cariotipo completo. Con él se buscan alteraciones en el número o en la forma de los cromosomas, así como algunas anomalías estructurales visibles.

En muchos centros se realiza además un estudio rápido (por FISH u otras técnicas) que permite descartar en pocos días las trisomías más frecuentes, mientras se completa el cultivo celular. El resultado definitivo suele estar disponible en unas 2-3 semanas, aunque a los pocos días ya puede visualizarse la existencia o no de las alteraciones más habituales.

Aunque no garantiza al 100% que el bebé esté totalmente sano (hay enfermedades genéticas que no se ven en un cariotipo convencional), la precisión en cuanto a la normalidad o no de los cromosomas es muy alta y se considera el estándar de referencia para el diagnóstico prenatal cromosómico.

Cuidados tras la amniocentesis

Tras la punción, se recomiendan al menos 24-48 horas de reposo relativo, evitando esfuerzos físicos importantes, cargas de peso o desplazamientos largos. En algunos centros se aconseja reposo durante 48 horas. Es normal notar una leve molestia abdominal o sensación similar a la de una regla suave.

Si la madre es de grupo sanguíneo Rh negativo, es importante que reciba la vacuna anti-D tras la prueba, para evitar que su organismo genere anticuerpos contra el Rh en caso de que el bebé sea Rh positivo.

Debe acudirse inmediatamente al servicio de urgencias si aparecen síntomas como sangrado abundante, pérdida de líquido claro por vagina, fiebre, dolor intenso o disminución notable de los movimientos fetales.

Riesgos de la amniocentesis

riesgos de pruebas invasivas durante el embarazo

Se trata de una prueba invasiva, por lo que no está exenta de complicaciones. Las más frecuentes son:

  • Rotura de la bolsa de las aguas con pérdida de líquido amniótico.
  • Sangrado vaginal leve o moderado.
  • Infección de las membranas amnióticas (corioamnionitis), poco frecuente pero grave.
  • Aborto o pérdida del embarazo, cuyo riesgo se ha estimado tradicionalmente entre el 0,5 y el 1%. En manos experimentadas y con técnicas actuales, este riesgo puede ser algo menor.

Por este motivo, la amniocentesis se reserva para situaciones en las que el beneficio diagnóstico supera el riesgo, como cuando el cribado indica un riesgo alto, existen hallazgos ecográficos sospechosos o hay antecedentes familiares de alteraciones cromosómicas.

Biopsia corial (biopsia de vellosidades coriales)

biopsia corial y estudio genetico

La biopsia corial consiste en la obtención de una muestra de las vellosidades coriales para realizar un completo estudio genético. Es una técnica de diagnóstico prenatal invasiva que permite obtener información cromosómica incluso algo antes que la amniocentesis.

¿Qué son las vellosidades coriales?

El corion es una envoltura que rodea al embrión y que más tarde dará lugar a la placenta. Las vellosidades coriales son pequeñas prolongaciones de ese corion que se anclan al útero materno y constituyen el mecanismo de sujeción y de intercambio de nutrientes entre la madre y el feto.

Estas vellosidades contienen la misma información genética que el feto, por lo que su estudio permite conocer el cariotipo fetal sin necesidad de esperar a que haya una gran cantidad de líquido amniótico.

Se puede realizar desde la semana 10 y hasta la 14 y es, incluso, más resolutiva que la amniocentesis en algunos casos, puesto que se obtiene mayor cantidad de material genético del feto en menos tiempo.

Con esta técnica se puede realizar el cariotipo fetal y también el estudio de enfermedades congénitas familiares concretas, como la fibrosis quística, la Corea de Huntington u otros trastornos monogénicos, siempre que se conozca previamente la mutación a investigar en la familia.

La biopsia corial puede realizarse a través del cuello uterino (vía transcervical) o mediante punción a través del abdomen (vía transabdominal). La elección depende de la posición de la placenta y de la experiencia del equipo médico.

En ambos casos, el procedimiento se lleva a cabo bajo control ecográfico para localizar con precisión la placenta y dirigir la pinza o la aguja hacia las vellosidades. Antes de terminar la prueba se comprueba que la frecuencia cardiaca embrionaria es normal.

Al igual que en la amniocentesis, es importante el reposo las 24 horas siguientes y la administración de la vacuna anti-D si la mamá es Rh negativo.

El resultado definitivo del cariotipo suele estar disponible en unos 20 días, aunque puede realizarse una técnica rápida que, en menos de una semana, oriente sobre la existencia o no de las alteraciones cromosómicas más frecuentes.

Los riesgos son similares a los de la amniocentesis: rotura de bolsa, infección, sangrado o pérdida del embarazo. Por ello, también se reserva a casos en los que la información diagnóstica tenga un impacto importante en las decisiones del embarazo.

Cordocentesis

cordocentesis y extraccion de sangre del cordon

La cordocentesis o punción de cordón umbilical consiste en la extracción de sangre directamente del cordón umbilical del bebé. Es una técnica invasiva menos utilizada que la amniocentesis o la biopsia corial, pero muy útil en situaciones específicas.

Antes de realizarla se efectúa una ecografía detallada en la que el especialista no solo localiza la placenta, el bebé y la cantidad de líquido amniótico, sino que también debe identificar con precisión el recorrido del cordón umbilical y un punto de punción seguro.

Posteriormente se realiza la punción a través del abdomen materno, siempre con control ecográfico, hasta llegar al cordón umbilical, y se extraen unos 3-4 ml de sangre del bebé. Esta muestra se utiliza para:

  • Realizar el cariotipo fetal completo, si es necesario.
  • Llevar a cabo una analítica detallada que permita diagnosticar anemia fetal, infecciones, trastornos de la coagulación u otras alteraciones hematológicas.

Los resultados son muy rápidos, y en unos tres días suele conocerse si existe alguna alteración genética importante, además de datos sobre el estado de la sangre fetal.

La cordocentesis se realiza de forma más tardía, nunca antes de la semana 18 de embarazo. Se indica cuando, en las ecografías (sobre todo en la de la semana 20), aparecen hallazgos sospechosos, cuando se sospecha que la madre haya pasado alguna infección que pueda afectar al desarrollo del bebé o cuando se necesita valorar en detalle la situación de la sangre fetal (por ejemplo, en casos de anemia grave o incompatibilidad Rh).

Al ser una prueba invasiva, también presenta riesgo de pérdida de embarazo, sangrado o infección, por lo que la indicación debe individualizarse cuidadosamente.

Al finalizar el recorrido por todas estas pruebas, muchas familias sienten cierto alivio al comprender qué se busca con cada una, qué fiabilidad ofrecen y en qué momento del embarazo se recomiendan, lo que ayuda a tomar decisiones acompañadas por el equipo médico y adaptadas a cada situación personal.