Psicomotricidad: beneficios que nuestros hijos pueden conseguir con su práctica.

La psicomotricidad es aquella disciplina que favorece un desarrollo equilibrado de los niños a través del movimiento. Nos encontramos ante una perspectiva que permite potenciar las diferentes dimensiones que engloban al ser humano: motora, social, cognitiva y afectiva-emocional. Su carácter globalizador y eminentemente lúdico le aportan algo que no encontramos en otras actividades infantiles, pues se trata de una práctica completa, pero también compleja.

En Educación Infantil es frecuente que nos encontremos con momentos exclusivos del horario lectivo dedicados a la práctica psicomotriz, pero no solo los niños de 0 a 6 años se benefician de su aplicación. Sin duda, cualquier edad es adecuada para comenzar un proyecto psicomotriz, ya que nos permite conectar a nuestro cuerpo con nuestras emociones, y esto es adecuado sea el momento que sea. Sin embargo, es más frecuente encontrar actividades psicomotrices dirigidas a niños.

La sala de psicomotricidad, por sus características, aporta aspectos positivos a aquellos que se encuentran en ella. La disposición de lugares dedicados a los juegos que a cada niño les resulta agradable practicar, les otorga libertad, seguridad y les permite conectar con ellos mismos y el grupo. Los elementos esenciales de los que se componen estos lugares suelen ser: cojines, sabanas, cuerdas, aros, espejos, etc.

¿Cuales son los beneficios que puede aportar la psicomotricidad a nuestros hijos?

  • Permite el conocimiento de uno mismo y los demás. Nos pone a la vista cuales son nuestras limitaciones y potencialidades, al igual que las de nuestros compañeros.
  • Proporciona un ambiente rico en estímulos diversos.
  • Sienta las bases para el desarrollo de futuros aprendizajes en etapas evolutivas posteriores: aritmética, escritura, lectura, etc.
  • Hace posible la detección temprana de problemas en la evolución del niño en las diferentes áreas: sensitiva, motora y afectiva-social.
  • Desarrolla el pensamiento reflexivo y la resolución de problemas.
  • Potencia la creatividad, la comunicación y la autoestima del niño.
  • Permite la expresión de deseos, miedos, emociones, etc.

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Desarrollo

Marina Perez

Psicóloga infantil apasionada por el mundo de los más pequeños. Desde mi formación y experiencia con familias, ayudo a gestionar aquellas... Ver perfil ›

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