¿Qué puedes hacer tú para fomentar el autocontrol en los niños?

Un niño con rabieta

El autocontrol y dominar la baja tolerancia a la frustración es algo que se debe aprender en la primera infancia y bajo la guía de los padres. Un niño que no ha trabajado la baja tolerancia a la frustración en los primeros años de su vida, muy probablemente tendrá muchas rabietas que se convertirán en ira y rabia a medida que vaya creciendo. No respetará los límites y sentirá que todo el mundo está en su contra o que le atacan cuando no se pueden satisfacer sus deseos y caprichos de manera inmediata. Es por esto que resulta imprescindible que desde casa los padres puedan trabajar para fomentar el autocontrol en los niños.

La impulsividad es algo habitual en los niños pequeños y pueden repercutir en problemas con otros niños o en la propia casa con la familia. ¿Hay algo malo en los niños que no son capaces de controlarse? No, para nada. Sólo deben aprender a que el control está en uno mismo y en lo que se hace, no es algo que otro tenga que hacer por ti.

Muchos padres tienen la tendencia a pensar que los niños están más avanzados de lo que realmente están porque hablan y se les entiende muy bien. Pero la realidad es que el cerebro de los niños  no está completamente desarrollado todavía. Aprender sobre el auto-control es necesario y sólo se puede realizar a través del auto-descubrimiento y de la repetición y no a través de los castigos o los enfados. Ocurre lentamente durante la infancia. Pero, ¿cómo se puede fomentar el autocontrol en los niños?

La base es la confianza

Los padres que responden a las necesidades de los niños lo hacen con confianza. Cuando el bebé tiene hambre y se despierta llorando, los padres le recogen y le alimentan… el bebé aprende a que puede confiar en sus padres porque le alimentarán. Cada vez que un padre calma a su bebé su cerebro refuerza los nervios y vías para calmar la ansiedad y para regular las emociones, algo que le ayudará a aprender a calmarse a sí mismo. Es la base del autocontrol.

Un niño con rabieta

Con el tiempo, el niño confiará en que podrá comer a tiempo y que sus padres le aportarán seguridad y confort. Así, será capaz de calmar su impaciencia y preocupación ante cualquiera de sus necesidades porque sabe que antes o después, podrán ser atendidas. Los padres ayudan a sus hijos a alcanzar esta etapa calmando su ansiedad y fomentando esa sensación de seguridad y aceptación.

Se necesita un buen ejemplo

Lo que realmente enseña a los niños a regular sus emociones y a tener un buen autocontrol es sin duda el ejemplo de los padres. Si los padres no saben gestionar sus propias emociones y reaccionan con ira o toman el comportamiento desafiante de su hijo de forma personal… el niño reciben un claro mensaje de que la vida está llena de situaciones de emergencia y muy estresantes. Esto perjudica seriamente el aprendizaje del niño y no será capaz de fomentar la calma de sus ansiedades e inseguridades. Lo más importante que pueden hacer los padres es ayudar a su hijo a que aprenda autocontrol para regular sus emociones y que de este modo pueda manenter la calma y ser compasivo con su hijo.

El autocontrol es posible gracias al desarrollo del cerebro

Los niños pequeños no tienen la capacidad de resistir los impulsos cuando quieren hacer algo, pero a medida que crecen sí serán capaces de hacerlo. La diferencia está en la corteza prefrontal que se desarrolla a partir de los dos años hasta los 25. Entonces, ¿cómo se puede fortalecer la corteza prefrontal para que los niños pequeños sean capaces de tener autocontrol? La respuesta es sencilla: a través de la práctica y la buena relación con sus padres.

Y tú... ¿eres un padre igualitario?

Práctica, práctica y práctica

Estoy segura que alguna vez has escuchado aquello de que “La práctica hace al maestro”, y así es. Cada vez que un niño es capaz de renunciar a algo por algo que quiere más, estará construyendo unas vías neuronales en su corteza frontal que se asocia con la autodisciplina. Cuando un niño se siente obligado a renunciar a algo esto no es autodisciplina. Además, si un niño deja de lado algo que quiere pero no tiene la oportunidad de practicar el control de sí mismo, tampoco será efectivo. El niño que puede practicar control sobre sí mismo será aquel que tiene un objetivo (por ejemplo la aprobación de su madre) que es más importante que el deseo inmediato (una chuchería cuando no corresponde).

Establecer límites empáticos

Cada vez que estableces un límite que un niño acepta, entonces estará practicando el autocontrol. Está claro que los niños prefieren seguir jugando, pero sabe que si sigue jugando existen consecuencias que se podrían cumplir. O cuando está en el baño jugando, no es necesario que te enfades si salpica todo, necesita una conexión emocional contigo para saber que no es correcto y para que le guíes en cuál debe ser su comportamiento en la hora del baño.

madre trabajadora

El castigo no fomenta la autodisciplina ni el autocontrol porque el niño no habrá tenido la oportunidad de poder escoger dejar de hacer lo que estaba haciendo: si se le fuerza no estará aprendiendo. Ten en cuenta que la permisividad (que es la otra cara de la moneda)  tampoco fomenta la autodisciplina o el autocontrol en los pequeños, porque el niño no sentirá la necesidad de detenerse. Es importante establecer límites con entendimiento, para que los niños puedan aceptarlas y que de este modo puedan desarrollar un buen auto-control.

Es un  proceso lento, pero que si eres constante en él podrás conseguir buenos resultados. Tu hijo quiere sentir el control dentro de su mundo y si le permites poder tener acceso a ese control dentro de las normas o límites que has establecido en el hogar, entonces se sentirá más motivado para poder tener control sobre sí mismo y ser capaz de tener un comportamiento que no requiera ira, ni rabietas ni malos modos. Aunque recuerda, tu ejemplo lo es todo.

 


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