¿Qué comprende el término trabajo infantil?

Dos niños explotados para buscar peces.

El trabajo infantil priva al niño de sus necesidades y derechos, implicando explotación.

Los niños merecen tener y vivir su infancia del modo más feliz y despreocupado posible. Cuando un niño tiene responsabilidades más serias llegando a no poder disfrutar de su etapa, algo no fluye naturalmente. Veamos a continuación cuál es el significado del término trabajo infantil.

Trabajo infantil

La edad en la que los millones de niños se encuentran inmersos en el trabajo infantil, oscila entre los 5 y los 12 años. El trabajo infantil supone explotar al pequeño sin atender a sus necesidades. Se le priva de sus derechos como menor. Antiguamente esto no se veía como algo malo. Los niños debían ayudar a sus padres aportando dinero a casa. Era habitual entonces, que trabajasen en el campo. Con el tiempo el trabajo infantil se prohibió por ley. Los niños necesitan desarrollarse con el juego y estudiando.

Para realizar trabajo duro la edad del niño debe llegar a los 18 años, 16 en algunos países. La labor que ejerza un niño, que escape de sus actividades normales como menor, ponga en riesgo su seguridad, bienestar físico y mental y afecte a otras oportunidades y momentos, da nombre al término trabajo infantil. El trabajo infantil afecta al desarrollo intelectual y académico del niño. En muchos de estos casos el niño debe abandonar sus estudios por no poder compaginar ambas facetas, por falta de tiempo y agotamiento.

La parte negativa y perjudicial

Niño agobiado pide auxilio para recuperar su vida.

Padres o tutores deben velar por su seguridad y bienestar del menor, permitiéndole estudiar y ser feliz, no trabajar con tan corta edad.

Las formas más drásticas y crudas de trabajo infantil son aquellas que derivan en la prostitución, el tráfico de drogas, la mendicidad en muchas variables (delinquiendo, robando, extorsionando) o la venta en la calle… Al niño se le menoscaba en su potencial, en sus virtudes, en su inteligencia y voluntad. Se le impide medrar intelectualmente y desarrollarse socialmente de un modo apropiado. Por el contrario que los hijos ayuden a sus padres o familiares horas puntuales semanales, no implica ese efecto negativo, no les perjudica emocionalmente.

El menor será vapuleado moral y probablemente físicamente, explotado, no se tendrá en cuenta su opinión y sentimientos, menos sus derechos. Por ello los tutores del niño deben velar por su seguridad y bienestar. El niño no puede padecer en un trabajo que sea cuestionable dada la edad del niño, los horarios o las condiciones en las que vaya a encontrarse. Quien conozca o presencia este tipo de actitudes con menores, debe ponerlo en conocimiento de las autoridades competentes.

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