Mastoiditis: síntomas, causas, diagnóstico, tratamiento y prevención

  • La mastoiditis suele complicar una otitis media y requiere diagnóstico precoz y antibióticos.
  • La TC y el cultivo ayudan a decidir el tratamiento; no siempre se precisa imagen inicial.
  • Si no responde al tratamiento médico, pueden indicarse miringotomía o mastoidectomía.

Mastoiditis: qué es, síntomas y tratamiento

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La mastoiditis es una inflamación o infección del hueso mastoides, una parte del hueso temporal, ubicado por detrás de la oreja.

Esta infección puede presentarse como resultado de la extensión de la inflamación del oído medio a las celdillas mastoideas (con frecuencia por una otitis media aguda).

La mastoiditis, por lo general, afecta a los niños y, gracias a los antibióticos específicos, hoy es relativamente escasa y menos peligrosa.

Por lo general, los síntomas aparecen al cabo de dos o más semanas de haberse desarrollado la otitis media aguda, a medida que la infección diseminada destruye la parte interna de la apófisis mastoides. Es posible que se forme un absceso en el hueso. La piel que recubre el hueso mastoideo puede tornarse roja, hinchada y dolorosa, y el oído externo se desplaza hacia un lado y abajo.

  • Secreción del oído.
  • Dolor o molestias en el oído.
  • Fiebre que puede ser alta o incrementarse súbitamente.
  • Dolor de cabeza.
  • Enrojecimiento del oído o por detrás de éste.
  • Hinchazón detrás del oído.

Los síntomas de la mastoiditis pueden parecerse a los de otros trastornos o problemas médicos. En caso de sufrir alguno de estos síntomas, consultar con el médico.

Prevención y cuidado del oído

Prevención y cuidado del oído en la infancia

Para evitar infecciones graves como la mastoiditis, es necesario tratar y curar adecuadamente todos los problemas de oídos, especialmente las otitis medias o recurrentes. Además, es recomendable seguir una serie de pautas en la higiene y protección de los oídos:

  • Para mantener sus oídos limpios, basta con pasar el pico de una toalla o de una gasa humedecida por el pabellón auditivo, sin frotar y sin olvidar la parte de los pliegues detrás de las orejas.
  • La zona interna del oído no se debe limpiar con bastoncillos ni se deben introducir en el conducto auditivo bajo ningún concepto, ya que pueden producir lesiones en la zona y/o provocar una inflamación.
  • La cera de los oídos va saliendo por sí sola; no debe intentar sacarse con nada.
  • Sécale bien los oídos después de bañarle y abrígale las orejas cuando salgáis de paseo en invierno.
  • Puedes utilizar un difusor de agua marina o suero fisiológico que permita limpiar tanto el oído externo como el interno de forma delicada y segura. El uso continuado de estos difusores previene de problemas auditivos, como los tapones de cera, y mantiene los oídos sanos.
  • Evita los ruidos fuertes y la televisión o la música muy altas, su audición es más aguda y sensible que la de las personas mayores y podría dañarle; considera el uso de tapones adecuados.
  • Conviene no mantener los oídos del bebé bajo el agua, pero tampoco sucede nada porque les salpique o les entre un poco.
  • Si el niño tiene una infección de oído es mejor que no vuele en avión, ya que las trompas de Eustaquio aún no funcionan perfectamente y la presión del aire más alta ejercerá fuerza sobre uno de los lados del tímpano ocasionando dolor.
  • Aunque no tenga infección, al volar el niño sentirá más presión que un adulto, por eso es recomendable que al aterrizar y despegar masque chicles o caramelos, beba agua o use el chupete.

Qué es la mastoiditis y tipos más frecuentes

Dolor de oído y mastoiditis en niños

La mastoiditis es la infección de las celdillas aéreas del hueso mastoideo conectadas al oído medio. Puede ser aguda (aparece tras una otitis media), crónica (persistente o recurrente, con daño progresivo) o presentarse de forma enmascarada, con síntomas menos evidentes. En los casos llamados coalescentes se destruyen los tabiques óseos y se forma un empiema dentro de la mastoides.

Causas y factores de riesgo

La causa más habitual es la otitis media aguda que se propaga al mastoides. Los patógenos más implicados son Streptococcus pneumoniae, Haemophilus influenzae, Streptococcus pyogenes y, en contextos específicos, Staphylococcus aureus o Pseudomonas aeruginosa. Predisponen la repetición de otitis, la inmunosupresión, la edad infantil por características anatómicas de la trompa de Eustaquio y situaciones como el colesteatoma en patología crónica del oído medio.

Diagnóstico: cómo se confirma

Exploración del oído para diagnosticar mastoiditis

El diagnóstico comienza con la historia clínica (antecedentes recientes de otitis media) y el examen físico del oído y la región mastoidea: dolor a la palpación, enrojecimiento, tumefacción y desviación del pabellón. La otoscopia puede mostrar membrana timpánica abombada o perforada con otorrea.

Las pruebas de imagen ayudan a confirmar la afectación ósea y descartar complicaciones: tomografía computarizada del oído y, si se precisa, de la cabeza. La radiografía simple del cráneo tiene menor sensibilidad. Cuando hay secreción se recomienda toma de muestra para cultivo (idealmente profunda y por aspiración) para orientar el antibiótico y minimizar la contaminación.

En mastoiditis no complicadas y con buena evolución clínica, el especialista puede decidir no realizar imagen de entrada y monitorizar estrechamente.

Tratamiento y cuidados

Tratamiento de la mastoiditis y alivio del dolor

La mastoiditis se trata con antibióticos de amplio espectro por vía intravenosa inicialmente, seguidos de pauta oral cuando hay mejoría. Se utilizan fármacos activos frente a neumococo y otros patógenos habituales (por ejemplo, ceftriaxona o cefotaxima), valorando amoxicilina-clavulánico o la adición de vancomicina si se sospecha S. aureus resistente, y metronidazol ante sospecha de anaerobios. El tratamiento puede ser prolongado debido a la difícil penetración del antibiótico en el hueso.

En presencia de absceso o mala respuesta, puede requerirse miringotomía (drenaje a través del tímpano) y, en casos graves o complicados, mastoidectomía para eliminar tejido infectado. En cuadros no complicados y pacientes estables, algunos equipos valoran manejo ambulatorio con ceftriaxona intramuscular y revisión clínica en 24 horas.

Además, se recomienda analgesia y antipiréticos, mantener hidratación, no manipular el conducto auditivo con bastoncillos y evitar la automedicación antibiótica. Los remedios caseros pueden aliviar el dolor, pero no curan la infección del mastoides.

Complicaciones y señales de alarma

Complicaciones y señales de alarma en mastoiditis

Sin tratamiento o con evolución desfavorable, pueden aparecer destrucción ósea del mastoides, absceso subperióstico, absceso epidural, meningitis, trombosis del seno sigmoideo, laberintitis con vértigo, parálisis facial y hipoacusia parcial o completa, que puede repercutir en el desarrollo del lenguaje. Ante fiebre persistente, dolor intenso detrás del oído, inflamación progresiva, secreción purulenta, vómitos, mareo intenso o cualquier síntoma neurológico, debe buscarse atención médica inmediata.

Con diagnóstico precoz, antibióticos adecuados y drenaje cuando está indicado, la mastoiditis es curable; no obstante, puede reaparecer si persisten factores de riesgo o infecciones del oído medio.

Niño con dolor de cabeza
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La mastoiditis es poco frecuente hoy en día, pero requiere detección temprana, tratamiento dirigido y un buen plan de prevención de otitis. Identificar los signos de alarma, seguir las recomendaciones de higiene del oído y acudir al especialista ante dudas son claves para proteger la audición y evitar complicaciones.


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