Qué es la misofonía

hombre pide silencio

Los ruidos repetidos, como masticar, dar golpes con el bolígrafo, resoplar o rascarse, pueden molestar o frustrar a cualquiera. Pero para las personas que viven con una condición llamada misofonía estos ruidos son una tortura. Con la misofonía, esos pequeños sonidos, y muchos otros, pueden resultar verdaderamente insoportables.

Esta condición se conocía originariamente como síndrome de sensibilidad sonora selectiva. La misofonía implica una sensibilidad extrema a ciertos sonidos. De hecho, el nombre proviene del griego y literalmente significa “odio al sonido”.

¿Qué es la misofonía?

Esta hipersensibilidad provoca una respuesta de lucha o huída de los sonidos desencadenantes. Podría, por ejemplo, tener una necesidad extrema de:

  • Salir de la habitación inmediatamente
  • Taparse los oídos con fuerza
  • Gritar que pare a la persona que provoca el sonido

Algunos desencadenantes pueden causar tanta angustia que, como resultado, la persona comienza a evitar ciertas situaciones y personas. Si los sonidos de comer generalmente desencadenan esta respuesta, puede comenzar a comer a solas y evitar ir a restaurantes, cafeterías o cualquier otro lugar público donde la gente pueda comer.

Los investigadores dieron nombre a esta condición en 2001, por lo que su estudio se encuentra en etapas relativamente tempranas. Algunos expertos consideran que la misofonía en sí misma es una afección, mientras que otros creen que podría desarrollarse como un síntoma de otras afecciones de salud mental.

Síntomas de la misofonía

mujer angustiada

En general, puedes reconocer la misofonía por su síntoma principal: una fuerte reacción negativa al escuchar sonidos desencadenantes. Más específicamente, esa respuesta podría incluir una variedad de sentimientos, emociones y sensaciones físicas:

  • Sentimientos de molestia, irritación y disgusto
  • Ira, rabia o sentimientos de agresión, incluido el deseo de arremeter física o verbalmente contra el desencadenante del sonido
  • Nerviosismo o inquietud en situaciones que podrían implicar sonidos desencadenantes
  • Una sensación de ansiedad o pánico, como los sentimientos de estar atrapado o de perder el control
  • Opresión o presión en todo el cuerpo o en el pecho
  • Aumento de la frecuencia cardíaca, la presión arterial y la temperatura

Estos síntomas generalmente aparecen por primera vez durante la preadolescencia o en la adolescencia. Si vives con misofonía, es posible que reconozcas tu respuesta algo extrema a ciertos sonidos. Aún así, es posible que te resulte difícil hacer frente a la angustia que te causan esos sonidos o controlar la intensidad de tu reacción por ti mismo o por ti misma. 

Cuando tienes dificultades para lidiar con los sonidos desencadenantes de la vida diaria, puedes comenzar a evitar lugares donde normalmente escuchas estos sonidos. Esto podría significar evitar a los amigos y la familia, o faltar al trabajo y a la escuela con frecuencia. En definitiva, la misofonía puede alterar gradualmente tu vida diaria.

Desencadenantes comunes de misofonía

Los sonidos desencadenantes pueden variar bastante de una persona a otra. Estos factores desencadenantes también pueden cambiar o aumentar con el tiempo. Incluso cuando la misofonía comienza en respuesta a un sonido específico, como sucede a menudo, otros sonidos pueden desencadenar una reacción similar con el tiempo.

Algunos de los desencadenantes de misofonía más comunes son los sonidos orales que hacen otras personas. Los sonidos más comunes pueden ser:

  • Masticar o comer cosas crujientes
  • Sorber líquidos
  • Tragar sonoramente
  • Respirar fuerte
  • Carraspear o toser
  • Chasquear los labios

chica aislada en silencio

Otros desencadenantes pueden ser:

  • Los sollozos
  • Hacer ruido al escribir
  • El sonido de “clic” de un bolígrafo
  • Hacer crujir papeles o telas
  • El sonido de un reloj
  • El sonido de los zapatos en algunos suelos
  • El tintineo de vasos o cubiertos
  • El sonido de limar o cortarse las uñas
  • Los zumbidos y chasquidos mecánicos
  • El canto de pájaros o grillos
  • El sonido de los animales al acicalarse

Para algunas personas, los desencadenantes visuales pueden causar una reacción parecida. Por ejemplo, ver a alguien haciendo las siguientes acciones:

  • Mover o sacudir las piernas o los pies
  • Frotarse la nariz
  • Tocarse el pelo
  • Agitar un lápiz o bolígrafo entre los dedos
  • Masticar con la boca abierta
  • Mover los labios o la mandíbula en un movimiento de masticación, con un chicle, por ejemplo

Si vives con misofonía, es posible que notes que cuando haces el mismo sonido no te provoca ninguna reacción. Algunas personas con misofonía descubren que imitar los sonidos desencadenantes puede ayudar a aliviar la angustia que le causan.

¿Qué causa la misofonía?

Los investigadores aún no están seguros de su causa. Sí saben que aparece más comúnmente en personas que también tienen:

También se ha sugerido una posible conexión entre la misofonía y el trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH). Si bien la misofonía parece ser una afección propia, definitivamente se superpone con otras afecciones, incluidos síntomas similares.

Generalmente, comienza alrededor de la pubertad, apareciendo los primeros síntomas entre los 9 y los 12 años. El desencadenante inicial a menudo proviene de uno de los padres u otro familiar, pero se pueden desarrollar nuevos desencadenantes con el tiempo.


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